Naves espaciales

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Desde esta mañana hacen guardia los medios en Soto del Real como si fuera Punxsutawney, y hoy, en vez de Bárcenas de la cárcel, fuera a salir la marmota Phil de su madriguera...

 

Desde esta mañana hacen guardia los medios en Soto del Real como si fuera Punxsutawney, y hoy, en vez de Bárcenas de la cárcel, fuera a salir la marmota Phil de su madriguera. Hoy, también, puesto uno a dar exclusivas, es noticia que no haya salido Pablo Iglesias en la tele porque está de visita en Grecia junto con Lara quien, desde ayer (cuando Garzón se hizo al fin capo comunista en el Congreso un poco a lo Michael Corleone), ya ejerce de camarada emérito como un don retirado, tan sólo acudiendo, o empezando a acudir, a eventos conmemorativos.

 

Para la tele siempre está disponible Monedero, quien no sólo no tiene que hacer equilibrismos sobre la cuerda de la que penden cuatrocientos veinticinco mil euros o unos informes monetarios como trabajador del Banco Central Europeo, sino que pasea con ellos bajo el brazo con el cuajo de Thoreau dándose un garbeo por los bosques de Concord con una cara que parece tan dura como el material de sus gafas futuristas, que pintan ser de un material remoto, proveniente de un mineral extraterrestre traído en la nave Nostromo (en la que también podría haber venido él), que por cierto es mucho mejor nombre que Podemos si al final la consigna la individualizase Mediaset, lo cual no ocurrirá pues precisamente allí es donde ejerce su protagonismo no sólo él sino la terna politóloga más famosa de España al completo.

 

Nostromo es una denominación de origen poderosa, como Syriza, a la que le quedaría bien Pablo al lado con el puño en alto, y donde uno imagina a los Errejón y a las Bescansa despertándose del sueño espacial dentro de sus cabinas al llegar a este planeta donde les esperaba el Alien de la casta, palabra que por cierto ya no se escucha tanto como si Zapatero, con sus ojos de Kaa, y Bono, al que se ve con un mandil cocinando para la ocasión una receta afrodisíaca de ‘Como Agua para Chocolate’ (aquella velada se imagina como el paripé descacharrante de la Jaula de Grillos), les hubiesen encantado.

 

Uno empieza con Podemos y no para como Balzac hasta agotar su fiebre creadora, tales son los estímulos, igual que no paró Dostoievski durante una semana mientras le dictaba a Anna Grigòrievna ‘El Jugador’ acuciado por la enfermedad y las deudas. Podemos es creación y aún no se sabe si es enfermedad y deuda, pero hoy el foco, como si el mundo lo manejase el mismo Monedero simplemente diciendo que el interés por sus cobros se debe al de tapar en un día tan especial el caso Bárcenas, estaba en Soto del Real (nada de Frankfurt, como se empeñan algunos locos, tal vez fascistas, donde un tal Draghi sólo ha dicho que va a fabricar sesenta mil millones de euros al mes), cuya explanada es tan amplia que con los corruptos de España entrando y saliendo de la cárcel se podría organizar un cambio de guardia como el de los miércoles en el Palacio Real con caballos y penachos incluidos; aunque mientras tanto sólo se espera que salga Luis de su madriguera para anunciar el fin del invierno.