‘No eres tú, soy yo’. Feliz San Valentín

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Londres tiene cosas que me ponen muy nerviosa. Que quieras un café con leche y te traigan un barreño de leche con una gotita de café. Que se las den de modernos y de hipsters y te traigan tu pain au chocolat –napolitanas de toda la vida- en una tablita de embutidos para que cuando lo cortes –con cubiertos, claro- todas las migas se salgan de la tablita y acaben en el teclado del ordenador, pegadas a tu jersey y la mesa entera se llene de migas. En la mesa de al lado una parejita se da la mano. Él le ha traído un corazoncito de chocolate en el que se lee –puro cotilleo, lo sé- I love you. Sí. Con las letras en chocolate blanco.

 

 

 

Londres tiene cosas que me ponen muy nerviosa. Que quieras un café con leche y te traigan un barreño de leche con una gotita de café. Que se las den de modernos y de hipsters y te traigan tu pain au chocolat –napolitanas de toda la vida– en una tablita de embutidos para que cuando lo cortes –con cubiertos, claro– todas las migas se salgan de la tablita y acaben en el teclado del ordenador, pegadas a tu jersey, y la mesa entera se llene de migas. Para rematarlo, en la mesa de al lado una parejita se da la mano. Él le ha traído un corazoncito de chocolate en el que se lee –puro cotilleo, lo sé- I love you. Sí. Con las letras en chocolate blanco.

 

Entre la tablita de los embutidos y el corazón de chocolate me tienen contenta. La culpa tampoco es que la tenga toda Londres. Se acerca San Valentín y aquí da igual hacia dónde mires. Los corazoncitos están al acecho. Postales –I fucking love you, you are my favorite person ever, 10 things I love about you–, lencería sexy –¡con plumas incluídas!– o una taza en la que leo For my sweetie. Y bueno, que ya paro. Suerte que por casualidad me he metido en Marks & Spencer y algo ha hecho que volviera al mundo real después de tanto corazón. No hay nada como buscar entre los productos gourmet ‘typical Spanish’ de un supermercado inglés. Porque me he encontrado una sopa de sobre de “Spanish paella with chorizo”. Gracias: un poco de realidad al fin. 

 

Suerte que hay sopas de paella de chorizo cuando se acerca el día de San Valentín, porque si no, nos daba un patatús a más de uno. Eso lo saben en la librería La Plaquete, que han pensado la mejor de todas las iniciativas que he visto para este día almibarado solo apto para los amantes de los corazoncitos de chocolate. Esta es la fotografía de la acción:

 

 

Plantean que para San Valentín escribamos una carta de no-amor. ¿Estás pensando dejarlo con alguien? Esta es la tuya. Porque últimamente con tanto whatsapp –no soy tú soy yo, no estoy preparada, you’re wonderful but…– con tanta tecnología punta, hasta las rupturas molan. Son fáciles. Las opciones son ilimitadas: bloquear en el Facebook, dejar de seguir en Instagram, bloquear también en whatsapp y hasta quitar la hora de conexión para no tener tentaciones. Y listo. Ciao. Por eso desde La Plaquette nos proponen algo: aprovechando que es San Valentín, sepárate con dignidad. Basta de ‘no eres tú soy yo’ a las seis de la mañana. Escríbele una carta de no-amor a tu chico o chica para decirle que ya no le quieres. Después, La Plaquette publicará todas esas cartas de ruptura en un libro que se llamará Te lo dejo por escrito. A lo que íbamos: hay que darle una vuelta al día de San Valentín y qué mejor manera que hacerlo con una carta de no-amor.

 

Así que eso. Desde Londres, con amor: feliz día de San Valentín a todos. Yo creo que me quedo con la sopa de paella de chorizo.