País, paisaje, paisanaje, lenguaje

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La degradación del lenguaje parece ser que va acompañada por la degradación sin más. En los medios más conspicuos del país leemos y oímos cada vez más tonterías, en supuesto castellano y en inglés, muy especialmente en la publicidad, donde supongo que sublimes paletos han decidido que si puedes decirlo en inglés ¿para qué decirlo en castellano? Sobre esto lleva ya dos semanas protestando Alex Grijelmo en el Ideas (quemecompro), pero su propio periódico se ha convertido en un gran depredador del lenguaje. O por lo menos en un gran indiferente ante el fenómeno.

 

La degradación del lenguaje parece ser que va acompañada por la degradación sin más. En los medios más conspicuos del país leemos y oímos cada vez más tonterías, en supuesto castellano y en inglés, muy especialmente en la publicidad, donde supongo que sublimes paletos han decidido que si puedes decirlo en inglés ¿para qué decirlo en castellano? Sobre esto lleva ya dos semanas protestando Alex Grijelmo en el Ideas (quemecompro), pero su propio periódico se ha convertido en un gran depredador del lenguaje. O por lo menos en un gran indiferente ante el fenómeno.

 

El pasado 22 de mayo, en ese suplemento leíamos en una entrevista estupenda de Andrea Aguilar el titular: “El capitalismo puede colapsar”. Qué ocasión perdida de usar la idea de “desplome”, o la de “venirse abajo”. Nada, agarrados al colapse como garrapatas. Además que la frase del entrevistado “…el colapso del capitalismo” (de la que algún editor extrajo el titular) no es tan mala aunque el sentido sea incompleto (nuestro colapso remite a obstrucción, atasco, paralización); sin embargo eso de colapsar, así, en intransitivo, no existe en español; al menos podrían haber puesto colapsarse.

 

En otros medios del mismo grupo, que en otros tiempos se tomó muy en serio la calidad del lenguaje –al menos lo intentó, y yo fui parte de ello se dice a menudo en las noticias cosas como “el que fue expresidente de, la que fue exdirectora general de…», como si la condición de excargo político imprimiera carácter, lo del sacerdocio. Me molesta tener que recordarlo, pero si decimos fue, lo que fue es director o presidenta; ahora es cuando es exdirector o expresidente

 

Cuando saltó la noticia del incendio del cementerio de neumáticos leí una frase que me colapsó a mí: “Pero es intencionado, porque es imposible que se provoque un incendio en esas circunstancias”. Justamente al utilizar mal el verbo provocar (que ha sustituido a producir, suceder, ocurrir, etcétera) la frase queda absurda, ya que dice lo contrario de lo que pretende. Eso aparte de que, más allá de que fuera o no provocado –que parece que lo asombroso es el tiempo que llevaban allí, la desidia de las sucesivas administraciones…

 

País, paisaje, paisanaje… y lenguaje

Soy coruñesa con algo de portuguesa, recriada en Madrid. Como tengo tendencia a la dispersión, estudié Ciencias Políticas. Aparte de varios oficios de supervivencia, he sido socióloga, traductora, documentalista y, finalmente, editora y redactora en El País durante veinte años. En mi primer colegio de monjas tuve la suerte de aprender bien latín. Pasar de las monjas al instituto público Beatriz Galindo de Madrid, donde enseñaban Gerardo Diego, Manuel de Terán, Luis Gil…, fue definitivo para cambiar de fase. Creo que si falla el lenguaje, falla el pensamiento y falla la razón.