Posibles efectos adversos

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"Digo esto porque no soy catalán y porque soy español hasta la médula de los huesos". Gregorio Marañón en 1931.

 

Escribo esto en plena tormenta catalana, y por casualidad veo en mi mesa el artículo que publicó sobre la cuestión Gregorio Marañón el 25 de septiembre de 1931 en El Sol, en plena discusión del Estatuto catalán, y que ABC Cultural reprodujo el 3 de junio de este año. Por mucho que hayan cambiado los contextos, sorprende la persistencia del conflicto y conmueve el talante cordial con que lo encara Marañón: “(…) Digo esto porque no soy catalán y porque soy español hasta la médula de los huesos. Lo digo por puro amor, infinito, a España, que no convalecerá de tantos males hasta que viva en paz con ese pedazo de su cuerpo, y para ello hay que darle lo que sea justo, pero, sobre todo, hay que dárselo con un gesto de amor sin reservas. No se ha hecho todavía esta experiencia ni por ellos ni por nosotros. Ahora es el instante de hacerlo”. Así que el título de esta entrada vale, en una especie de justicia poética, no sólo para su propósito inicial,  sino para el momento actual, aunque es verdad que sin muchas esperanzas por mi parte de que mejore la perspectiva.

 

Pero antes quiero insistir en lo que incluí en mi anterior entrada veraniega (es decir, hace mucho tiempo…), sobre la utilidad del masculino genérico en nuestra lengua, cuestión que es fustigada continuamente con argumentos puramente ideológicos, ya que no es posible hacerlo con otros. Se trata de un artículo sobre la astrofísica Mª Teresa Ruiz: “Ruiz, como todo astrofísico, sabe que el futuro de la humanidad no puede estar en la Tierra”. ¿Cabe mejor solución lingüística que decirlo así? Porque si decimos “como toda astrofísica”, reducimos la afirmación a las mujeres astrofísicas, y no es eso lo que quiere decir quien lo escribe.

 

Los efectos adversos


Este verano, a una familiar mía le recetaron, entre otros, el fármaco Gabapentina Cinfa para un brote de herpes zóster facial. Leí el prospecto que acompaña a todos los medicamentos porque me pareció anormalmente largo, y en el punto 4 encontré que Gabapentina, que con toda seguridad ha pasado por toda clase de controles antes de estar en las farmacias, puede producir los siguientes  efectos adversos “aunque no todas las personas los sufran” (hago un resumen salvaje para no alargar demasiado este texto):

 

efectos adversos muy frecuentes, que pueden afectar al menos ¡a una persona de cada 10!: infección por virus, sensación de sueño, mareo, descordinación, cansancio, fiebre.

 

efectos adversos frecuentes, que pueden afectar al menos a una persona de cada 100: neumonía, infección respiratoria, urinaria, de oído, bajo recuento de glóbulos blancos, confusión, depresión, dificultad al pensar, convulsiones, dificultad al hablar, pérdida de memoria, temblor. Visión borrosa o doble, vértigo; aumento de la presión arterial, dificultad al respirar, bronquitis, vómitos, náuseas, encías inflamadas, dolor de estómago; dolor muscular, espasmos, dificultades en la erección. Dificultad al andar, fracturas, hinchazón de las extremidades y de la cara, disminución de leucocitos…

 

Sigo resumiendo.

 

Desde la puesta del medicamento en el mercado se han notificado los siguientes efectos adversos: -descenso de plaquetas, alucinaciones, contorsiones, rigidez. Inflamación del páncreas, del hígado, insuficiencia renal aguda, incontinencia, incremento del tejido mamario. Fluctuaciones de glucosa en sangre en pacientes con diabetes…

 

Y para rematar: “Gabapentina Cinfa puede causar una reacción alérgica grave o potencialmente mortal que puede afectar a la piel u otras partes del cuerpo, como el hígado o células sanguíneas. (…) En caso de aparecer este tipo de reacción alérgica, puede ser necesario que usted sea hospitalizado o deje de tomar Gabapentina Cinfa”…Y desde luego, “avise inmediatamente a su médico”.

 

Yo lo dejo ahí, por si alguien quiere reflexionar sobre la industria farmacéutica, o el mundo en que vivimos, o cosas así, y de paso puede iluminarme, porque yo cada vez que leo el prospecto sólo pienso (y digo): ¿Es esto normal? ¿Funcionan así las cosas?

Soy coruñesa con algo de portuguesa, recriada en Madrid. Como tengo tendencia a la dispersión, estudié Ciencias Políticas. Aparte de varios oficios de supervivencia, he sido socióloga, traductora, documentalista y, finalmente, editora y redactora en El País durante veinte años. En mi primer colegio de monjas tuve la suerte de aprender bien latín. Pasar de las monjas al instituto público Beatriz Galindo de Madrid, donde enseñaban Gerardo Diego, Manuel de Terán, Luis Gil…, fue definitivo para cambiar de fase. Creo que si falla el lenguaje, falla el pensamiento y falla la razón.