Quiénes quieren votar en Guinea Ecuatorial

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En este artículo hablo de la actitud de los opositores guineanos ante la inminencia de las elecciones presidenciales. Siendo dictadura, como ya está sobradamente demostrado que es, que por enésima vez vaya a haber unas elecciones es una forma de poner en evidencia la pertinacia de los que gustan de hacerle la ola al general-presidente y de cuán efectivas son las recomendaciones de los asesores y diplomáticos de algunas potencias, quienes son los que aconsejan estos eventos políticos.

 

En estos días los entusiastas políticos opositores de la Guinea Ecuatorial han salido por la tele para pedir a los ciudadanos, con argumentos a cual más disparatado, que se sumen al censo que les permitirá votar cuando el poder en plaza ordene la celebración de lo que recibirá el ostentoso nombre de elecciones presidenciales. Siendo dictadura, como ya está sobradamente demostrado que es, que por enésima vez vaya a haber unas elecciones es una forma de poner en evidencia la pertinacia de los que gustan de hacerle la ola al general-presidente y de cuán efectivas son las recomendaciones de los asesores y diplomáticos de algunas potencias, quienes son los que aconsejan estos eventos políticos.

 

¿Por qué  precisamente salen estos políticos a un medio tan poco frecuentado por ellos para recomendar el censo, cuando hasta que lo pidiera el poder ellos no habían mostrado ningún interés en que se mejore nada relacionado con el mismo? Pues porque el poder vigente, dictadura militar-personalista, lo quiere. Y se lo ha pedido con argumentos contantes y sonantes. Es necesario insistir en su repentino interés porque ninguno de los voceros de estos partidos abrió la boca para decir palabra alguna sobre el hecho de que, semanas antes, un equipo de hombres y mujeres estuvo tocando las casas particulares, y a horas inusuales para estos actos, para realizar el censo de los militantes de dictatorial PDGE, sin aviso ni motivo aparente, siendo que acá cualquier pueblerino menos informado sabe que para «insertarse» a las filas del «gran movimiento de masas» se hace en un acto público y ante las autoridades gubernativas. Si el poder mismo insiste en lo de gran movimiento de… es  porque puede darse el caso de que cualquiera te toque la puerta para pedirte la demostración de la membresía antes de que te dé tiempo a ponerte algo y encontrar, fuera de tu casa, un punto donde coger un cubo de agua para bajar la orina de la noche, esto si tienes suerte de contar con un urinario en el interior de tu vivienda.

 

Este hecho de que a escasos meses de cualquier expectación grande el PDGE organice un censo por la vía sumaria es grave, pero como el mandamás no dio permiso a los políticos para hablar de ello, se callaron de manera hermosísima y elegante. Entonces, lo que se está poniendo en evidencia con el asunto del censo electoral es que todos los políticos en plaza han aprendido definitivamente que ser opositor en Guinea es hacer lo que quiere el dueño del poder, una actitud que habitualmente suele ser retribuida. Pero algunos lo aprendieron muy tarde, a nuestra fe.

 

Sin abundar en el extremo anterior, pues los iniciados ya sabrán identificar a los aludidos, debemos citar ahora a los más interesados en que se vote en Guinea dentro de unos meses: Ellos son, Avelino Mocache Mehenga, Gabriel Nse y todos los del partido CPDS. La no mención del partido de los citados por sus nombres es porque parecería mentira que en la fecha en que sus «partidos» fueron legalizados hubiera un solo guineano que no estuviera obligado a estar en el partido en el poder, que estuviera libre y creyera compatible con sus ideales los recogidos en el ideario de los nuevos partidos legalizados. Y es que, si Avelino Mocache es el vivo ejemplo de transfuguismo y deslealtad con sus compañeros, siempre en busca de cualquier posición que le aviniera con el poder, el pasado turbio del el ex alto cargo del ejército guineano, Gabriel Nse, quien estuvo por este hecho en el juicio en el que se condenó al dignísimo Martín Puye, hace creer que si tuvo alguna vez convicciones democráticas, no tendría hoy la fama que le precede, y entonces, sería raro que sus formaciones política tuvieran acogida alguna. De hecho, es historia conocida que para completar el expediente de legalización incluyó en su lista a personas que no le habían dado el consentimiento, personas guineanas que salieron luego a desmentirlo luego, algunos temblando de manera llamativa.

 

CPDS, por su lamentable parte, no tiene ya nada por el que luchar, pues los asuntos ideológicos y la ansia de libertad hace tiempo que fueron aparcados para asumir posturas más realistas, menos turbulentas, más acordes a las maneras que quiere el presidente fundador y los representantes de las potencias que en virtud de su mejor amplitud de miras saben mejor lo que se debe hacer en Guinea. Aquí hemos de decir que la intromisión de los consejeros emisarios de las potencias en los asuntos guineanos muchas veces suele ser motivada porque los responsables guineanos son incapaces de satisfacer las necesidades básicas de su gente, como la construcción de un pozo para la provisión de agua potable de cualquier comunidad, esperando que sean los foráneos quienes se ocupen. Esto ha ocurrido en incontables veces y anteayer mismo fue noticia que una responsable de Ministerio de Asuntos Sociales pidió ayuda al embajador chino para la «alfabetización de adultos» de aquí, cuando los fondos tirados literalmente al agua darían para alfabetizar por un año a todos los adultos necesitados de Gabón, Camerún y Guinea juntos. Lo de literalmente no es una exageración, pues cualquiera puede calcular en lo que se gastó en un proyecto fantasma llamado canalización de dos ríos de Malabo, hoy en estado lamentable.

 

En la lista de los que van a votar, y arden en deseos de que se convoquen las elecciones,  no queremos mencionar a los palmeros de siempre, cabezas unitarias que dicen ser partidos, una actitud tolerada por el poder porque son individuos sin escrúpulos que le hacen el coro a Obiang, quien se felicitará por la incorporación de los arriba citados. Si terminamos sin decir que ninguno de los herederos políticos del difunto Martín Puye ha estado a ninguna de las alturas exigidas no le habremos hecho justicia, a sabiendas de que es poca.

 

Malabo, 25 de enero de 2016

 

Juan Tomás Ávila Laurel. Es un joven y prolífico escritor, residente en Malabo, donde ejerce como técnico sanitario. Se ha convertido últimamente en un exitoso y asiduo conferenciante de numerosas universidades extranjeras. Ha representado a su país en importantes foros internacionales y ha sido conferenciante invitado en España, Reino Unido y Estados Unidos. Su obra se caracteriza por un compromiso crítico con la realidad social y politíca de su país y con las desigualdades económicas. Estas preocupaciones se traducen en una profunda conciencia histórica, sobre Guinea Ecuatorial en particular y sobe África en general. Tiene más de una docena de libros publicados y otros de inminente publicación, entre ellos las novelas y libros de relatos cortos La carga, El desmayo de Judas, Nadie tiene buena fama en este país y Cuentos crudos. Cuenta tambien con obras de tipo ensayístico, libros de poemas y obras de teatro.