¿Se puede uno sentar pacíficamente en medio de una autopista?

0
126

Se han visto en los últimos días imágenes dantescas de persecuciones y palizas en Barcelona, tantas que la antigua ciudad condal parece una ciudad sin ley. He escuchado el (único) mensaje de la alcaldesa al respecto y he podido asegurarme, no sin estupor, de que esto es así: Barcelona es una ciudad sin ley.

Si Barcelona es, además, tal y como quiere hacernos entender la alcaldesa en su inefable mensaje desde Versalles, un sujeto físico (¿cómo no siendo un sujeto físico se puede ser una ciudad de paz y de diálogo, por ejemplo?), Barcelona es también hoy una ciudad sin principios, y violenta en esencia, tan lejos de esa onírica “Dinamarca del sur”.

Cualquiera diría que esos niños vestidos a la moda, haciendo la calle con sus rostros tapados e inmortalizándose en el selfi frente a los incendios es la parte menos terrible de todo lo visto en Barcelona en estos días. Para mí es la parte peor: una suerte de fiebre maoísta, como aquella de París en el sesenta y ocho, pero sin intelectualidad. Plena de burricie.

Yo he visto a esos niños de Barcelona comportarse en las barricadas con esa escalofriante actitud de impasible cerrazón. Con la acongojante sensación de imaginarse uno delante de un grupo y darse cuenta de que no van a comprender nada de lo que se les pueda tratar de explicar ni con la mejor intención, o sobre todo con ella.

He visto a un padre en la noche gritando con su bebé en brazos entre las llamas y a esa especie de jemeres vermells diciéndole que se tranquilizara sin mirarle, con una frialdad tan rellena de violencia como para espantar al más pintado. No eran las llamas, en este caso, ni las caras tapadas, ni el tumulto lo terrible, sino la actitud que hace temblar con su atroz indiferencia.

Son esos mismos niños de intachable conciencia climática, habitantes de esta Barcelona de Nunca Jamás donde viven sin normas ni responsabilidades, los que no van a clase porque tienen que ir a sentarse “pacíficamente” en medio de la autopista por la que sus padres van a trabajar. ¿Se puede uno sentar pacíficamente en medio de una autopista?

Si Barcelona es una ciudad de paz y de diálogo, como dice su alcaldesa en medio del caos, sentarse en medio de una autopista barcelonesa también debe de ser un acto de paz y de diálogo.

Yo ya no puedo seguir este frenético ritmo conceptual. Fil de puta en realidad debe de ser un hermoso elogio como también debe de serlo feixiste. Sí que debe de ser que los españoles de fuera de Cataluña y más de la mitad de dentro no entendemos nada. Será que, a la burricie, por supuesto, ahora se le llama intelectualidad.

Print Friendly, PDF & Email

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor, deja tu comentario!
Por favor, introduce tu nombre aquí