Tierra del Fuego

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La familia de Puppup avanza por la playa, en algún lugar de la Isla Grande de la Tierra del Fuego. Estamos en febrero de 1908 y hace frío, a pesar de que aún no ha terminado el verano austral. Puppup y su familia son indios selk´nam, también llamados onas, o yaganes, que son muy altos y miden más de 1´80 y tienen fama de gigantes y de antropófagos, aunque son indios más bien pacíficos que tienen una lengua compleja y practican rituales místicos de adoración a la naturaleza. En su lengua, sol es “kré”, mujer es “naa”, el número uno se dice “sós”, dos se dice “sôki” y noche es “kauk´n”. Ignoro cómo se pronuncian esas palabras, aunque imagino una fonética llena de sonidos implosivos, como si sus palabras se hubieran formado con el viento patagónico y las tormentas marinas y los gritos de los guanacos.

 

Sabemos algunas cosas de Puppup y su familia. Sabemos que viven de la caza de los guanacos. Sabemos que adoran a la Ballena, que es el símbolo del cielo del norte, aunque no podemos adivinar qué entienden ellos por cielo del norte ni qué sienten cuando lo miran y le rezan y bailan bajo las estrellas. También sabemos que se someten a complejos ritos de iniciación y que se dibujan el cuerpo desnudo con signos muy extraños –círculos, líneas, estrellas, rombos- que podrían haber sido pintados por su contemporáneo ruso Malevich, del que Puppup y su familia nada saben y del que nunca sabrán nada.

 

 Me pregunto a dónde irán, a qué playa, a qué campamento, a qué promontorio. Puppup va delante, liderando el grupo, y lleva un arco de madera y un carcaj con flechas que adivinamos escondido bajo las grandes pieles de guanaco. Shoyin es el muchacho que va en medio del grupo, la figura muy alta que lleva el otro arco. También conocemos los nombres de tres mujeres que forman parte del grupo. Una es Lahpahkurraurakeepah, otra es Oharnarpurrin y la tercera Poorahmikeepah. Dios sabe cómo se pronuncian esos nombres y qué significan, quizá Noche Fría, o Voz Dulce, o Diente Feo, o Mano Ancha, o Muslos Arañados, cualquiera sabe. También sabemos cómo se llaman dos chicas que caminan detrás de Puppup: una es Chamuta, la otra se llama Haytutt. Repito los nombres, Chamuta, Haytutt, pero ellas no me oyen, así que vuelvo a gritar, ¡Chamuta!, ¡Haytutt!, aunque ellas no se inmutan y continúan caminando por la playa, en esta mañana de febrero de 1908 en que todo está en calma y la marea está baja y el mundo parece recién hecho, mientras Puppup y su familia, con Shoyin que va delante y Poorahmikeepah que va detrás, se proyectan sobre la arena mojada, hasta que dentro de un minuto suba la marea y llegue la primera ola y ya no quede ningún signo de vida en la playa.

3 COMENTARIOS

  1. Buenísimo desfile hacia el
    Buenísimo desfile hacia el marco vacío. Los personajes salen del cuadro y quedan el mar y las palabras.

  2. Este verano (invierno
    Este verano (invierno argentino) estuve recorriendo la Patagonia en coche durante tres semanas, con mi pareja. Tu artículo me ha evocado aquel viaje, nuestro encuentro con unos mapuches, las manadas de guanacos, las áridas y hermosas tierras y el tempestuoso mar patagónico.
    La foto, evocadora y tu artículo, me ha gustado mucho.

    He leído reciéntemente tu libro Tulipanes rojos.
    Como colaboro con una revista digital llamada Travelarte, en la sección de cultura, he escrito un artículo sobre el libro (que, por cierto, también me ha gustado mucho).
    Este es el enlace del último artículo que he publicado, por si quieres echarle un vistazo:
    http://cultura.travelarte.com/libros/2733-fugitiva-ciudad-manuel-rico
    Me interesaría ponerme en contacto contigo, puesto que necesito una foto tuya de buena calidad. ¿Serías tan amable de escribirme? Este es mi correo juancorte2@hotmail.com

    Disculpa que me ponga en contacto contigo a través de este medio, pero no he encontrado otro.

    Un saludo cordial. Y mi enhorabuena por el blog y por tu libro.

  3. Hermoso artículo! Sin

    Hermoso artículo! Sin desperdicio.
    Lamentablemente (Sí, lo lamento) recién sé de ti Eduardo.
    Saludos desde Santa Fe, Argentina.

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