Un año perfecto para el pez plátano

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En el ínterin de este culebrón reaparece un personaje recurrente, Chacón (como la novia a ratos de Chandler, Janice, “¡Oh, Dios, mío!”), que ahora vive en Miami, y da clases y dicen que llama a menudo para ver cómo está la cosa.

 

El PSC le recuerda a uno al macolate de ‘Friends’, aquel sustitutivo sintético del chocolate cuya empresa fabricante trata de abrirse camino contratando a un chef que cree nuevas recetas con su producto. Sucede que, después de todo el trabajo de Mónica (la cocinera contratada), ninguno de los platos sirve, además de por incomibles, porque el invento no logra obtener la licencia de Sanidad.

 

Del mismo modo busca Navarro su lugar en el mundo, construyéndose uno y a ver quién se apunta (de momento, Rubalcaba, el pobre), aunque quizá le iría mejor en otro país donde no hubiese stock de partidos.

 

En el ínterin de este culebrón reaparece un personaje recurrente, Chacón (como la novia a ratos de Chandler, Janice, “¡Oh, Dios, mío!”), que ahora vive en Miami, y da clases y dicen que llama a menudo para ver cómo está la cosa; aspirante a la que devuelven como al toro al cajón pero al revés, que es un salir a la plaza no para embestir sino para tantear evitando que la lidien, o sea, un enredo para ver si encuentra por fin el hueco en medio de un despiste.

 

Lo que empezó como una rebelión del cantón ahora se presenta, sin aparentes traumas, como todo un principio: el federalismo. La reconversión o el tuneado igual que la presentación de un nuevo bólido, o al menos su proyecto, de la Fórmula Uno: el PSC-PSOE-dos mil catorce con el que se le han cerrado todos los portones a Carme, quien seguirá en Miami esperando una llamada como Muriel Glass, la chica del quinientos siete de Salinger, mientras “con el pincelito del esmalte se repasa una uña del dedo meñique, acentuando el borde de la lúnula”.

 

Como en la serie, puede que no sea mala idea ir preguntando a los protagonistas si les escuece al hacer pis antes de que, olvidado ese macolate, un suponer, lo intenten con los peztachos, ese otro producto, con sabor a pistacho pero hecho a base de residuos de pescado, que también le ofrecían a Mónica para terminar aquel (y ya de paso este) capítulo: “-Vamos, prueba uno… espera, ¿tienes alergia a algo?/ -Al pelo de gato/ -Ups, lo siento”.