Un libro volcánico en inglés dominicano

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Me compré el libro de Junot Díaz Así es como la pierdes, recién publicado en español. Él escribe en inglés y el libro está meritoriamente traducido al español. Lo digo porque debe de ser bien difícil trasladar su inglés trufado de dominicanismos (o simplemente americanismos), y de palabras aparentemente  en “spanglish”, a un español trufado exactamente de lo mismo… que suene a verdad. Aprovecho para consignar que la traducción corrió a cargo de Achy Obejas. Aquí les traigo algunos ejemplos que interesarían a Valle-Inclán.

 

Jeva: chica, piba

Toto: órgano sexual femenino

Chévere: parece que no sólo es un venezolanismo

Hanguear: deduzco que haraganear

Tígueres: deduzco que algo así como chicos de la calle (un algo marginales)

Carajitos: niños

Bemba: boca de labios gruesos, es decir, morros

Halar: tirar de algo (jalar)

 

Luego un sinfín de anglicismos, entre ellos:

 

Concreto: nuestro hormigón

“Un breiquecito”: un descansito, una pausa

El flu: la gripe

Fly: un adjetivo que no he descifrado

Un chance: una oportunidad, claro

Fokin: omnipresente, por fucking. Por cierto, el otro día escuché en Vaughan Radio que la `g´ final de las palabras que acaban en `ing´ está destinada a desaparecer.

 

El narrador menciona constantemente episodios de racismo, más contra los hombres: una lata de refresco lanzada desde un coche, un grito de ¡fokin Osama!… Peor en Boston. Es una constatación desagradable más que una queja o protesta. La conciencia racial está muy presente. Se es “blanquito”, asiático, moreno o negro. Es un libro volcánico, visceral y sincero. Me gustó.

Soy coruñesa con algo de portuguesa, recriada en Madrid. Como tengo tendencia a la dispersión, estudié Ciencias Políticas. Aparte de varios oficios de supervivencia, he sido socióloga, traductora, documentalista y, finalmente, editora y redactora en El País durante veinte años. En mi primer colegio de monjas tuve la suerte de aprender bien latín. Pasar de las monjas al instituto público Beatriz Galindo de Madrid, donde enseñaban Gerardo Diego, Manuel de Terán, Luis Gil…, fue definitivo para cambiar de fase. Creo que si falla el lenguaje, falla el pensamiento y falla la razón.