«Una verdadera mierda»

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Un periodista, según el maestro Alfonso Armada, debe leer, leer, leer. Vivir, vivir, vivir.

 

Lunes, 30 de junio

 

Un periodista, según el maestro Alfonso Armada, debe leer, leer, leer. Vivir, vivir, vivir.

 

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Martes, 1 de julio

 

Hoy, como todos los primeros de julio, se han incorporado los becarios de verano al periódico. Mientras daba la bienvenida a los dos que se incorporan a Nacional pensaba que todavía están a tiempo para echar a correr.

 

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Miércoles, 2 de julio

 

Giovanni Ernani es el hermano gemelo de Enrico Oliveri, el líder de la oposición en la película ‘Viva la libertà’. Giovanni es filósofo, acaba de salir del manicomio y guarda un parecido extraordinario con su hermano el político. Ante la repentina desaparición de Enrico, hundido en las encuestas, Giovanni se hace pasar por su hermano. En una conversación con su jefe de gabinete, el filósofo, ahora político, cita a Hegel:

 

«Hegel decía que la lectura de los diarios…»

«…es la oración de los laicos», añade su mano derecha.

«¡Eso! Una verdadera mierda. Yo no los leo nunca», tercia Giovanni.

 

Loco, y sin embargo lúcido.

 

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Jueves, 3 de julio

 

Ha muerto el periodista Rafa Martínez-Simancas, que incluso hoy es capaz de sacar sonrisas a quienes se acercan a despedirse de él. Los que le conocieron recuerdan sus bromas, su regate corto. Unos metros más allá, en el estadio Vicente Calderón, suena el estribillo Europe’s living a celebration, una de las canciones con las que España bailaba antes de perder la inocencia.

 

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Viernes, 4 de julio

 

Escribe Gay Talese en ‘Honrarás a tu padre’:

 

“La televisión explotó como una bomba. Miles de diminutas esquirlas de vidrio se dispersaron por la habitación, los tubos estallaron, los cables se retorcieron y se quemaron en una llamarada colorida, lanzando chispas en todas las direcciones; un notable espectáculo de fuegos artificiales de autodestrucción se reproducía a pequeña escala dentro de la pantalla de veintiuna pulgadas, y Bonanno y Labruzzo se quedaron mirando con fascinación, hasta que el interior del aparato prácticamente se evaporó en medio de un agujero humeante de aristas irregulares y filamentos que chisporroteaban.”

 

Y trato de hacer un esfuerzo por reconciliarme con esta maldita profesión.