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Recientemente un colaborador de esta revista ha descubierto que ya no le gustan dos de sus piezas aquí publicadas. Las encuentra carentes de sentido, incluso ridículas. Por ello ha solicitado al editor que las elimine. ¿Qué creen que debería hacer?

 

La aventura de publicar implica el riesgo del arrepentimiento. Todos los que lo hemos hecho alguna vez hemos pasado por ese calvario. Odiar parte de la obra publicada es común entre los creadores que admiramos, y eso les hace más honestos. Crecer —vivir— es renegar muchas veces de uno mismo.

 

Uno de los grandes privilegios de la edición digital es poder deshacerla con un simple clic de ratón, pero también es una de sus trampas. Aprender a convivir con nuestras obras repudiadas es un antídoto contra el engreimiento y la crítica a los demás. Y tiene la virtud de recordarnos quiénes fuimos y lo que ahora somos.

2 COMENTARIOS

  1. ¿Y quién no se ha arrepentido
    ¿Y quién no se ha arrepentido alguna vez, o mil veces, de algo que hizo y le gustaría poder ‘deshacer’?
    No sólo de lo que escribió.
    Al fin y al cabo esto es más fácil de deshacer o desdecir…, con un si o con un no cuando te pregunta el sistema si lo quieres borrar, definitivamente…
    La memoria nos ayuda acomodando nuestros recuerdos, mientras que la constatación inequívoca de lo que escribimos nos zahiere nuestro orgullo

    • Hola, Félix. Me alegro de que

      Hola, Félix. Me alegro de que estés mejor.

      Bueno, lo que aquí se planteaba era exclusivamente sobre publicaciones. Alguien cree que ha escrito algo bueno, lo manda a una editorial o una revista, al editor le gusta y lo publica. Después de unos meses el autor cambia de opinión y pide su retirada. Al margen de que en papel esto no se pueda hacer y en internet si, ¿es lícito, pensando en el respeto al lector, andar quitando y poniendo cosas según los cambios de gusto del autor? ¿Habría que considerar cada caso? Un abrazo.

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