¡¡Viva la peseta!!

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En este artículo hablamos de la capacidad de la corrupción de Obiang Nguema para devenir el futuro de Guinea y de la necesidad de replantear esta lucha.

 

Queridos guineanos: a mediados del año 2006 escribí un libro delgado de reflexiones, una de las cuales es ésta, rescatada desde su originalidad:

 

Corrupción, enfermedad de antihéroes. Es la corrupción la enfermedad más grave de la sociedad, pues al igual que los procesos patológicos causan desórdenes fisiológicos, la corrupción genera situaciones irracionales, inexplicables. Diversos mandatarios han sido acusados de evasión de divisas, en concreto, de ingresar el dinero de sus países en bancos extranjeros con alevosas intenciones. Hace poco las actuales autoridades guineanas fueron acusadas de tener unas cantidades incontables en bancos de los Estados Unidos de América. Teniendo en cuenta la escasísima posibilidad de que un ex presidente o ex ministro negro de un país africano acabe sus días en un país del Norte viviendo a cuenta de los ingresos acumulados de manera poco clara durante la gestión en su país, ingresar estas cantidades fabulosas en esos países es regalar dinero a los que más tienen. Por eso, hacen lo contrario que Robin Hood: roban a los pobres para regalar a los ricos. Son unos antihéroes.

 

Han pasado 2013-2006=8 años y los que han podido, aprovechando la opacidad ciega y la impunidad impuestas por el general-presidente Obiang Nguema Mbasogo,han acumulado millones en el extranjero, en países que antaño han sido donantes de ayuda alimentaria a los hambrientos de toda Guinea. De hecho, si no hubiera esta aversión a las reflexiones escritas, y no hubiera, incluso, tantos ministros que no supieran leer, el hoy comandante futuro de las fuerzas armadas guineanas, Teodoro Nguema Obiang, no hubiera hecho este cuantioso regalo al tesoro público de los franceses ni tendría problema alguno con la justicia de medio mundo. Pero la conjunción astral no le ha permitido al hijo querido de Constancia Mangué evitar las tribulaciones. Rescato al recuerdo estos hechos, y también la mención del libro, porque no es un tema sobre el que debíamos haber echado la arena del olvido.

 

Señores guineanos, está ocurriendo que la corrupción impuesta por esta misma gente hace que la lista de los que vacían las arcas guineanas para hacer un acopio dinerario en el extranjero es larguísima, como si se hubiera pitado el inicio de esta tarea aniquiladora. Todos los que tienen un puesto y un nombre en la Guinea de Obiang creen que deben acopiar para sobrevivir al fuego que ahora están intentando encender. Sobre este punto tenemos que decir que de cualquier país se puede vaciar completamente sus activos dinerarios y conseguir recuperarse si hay empeño. Pero en el caso de Guinea esta incesante actividad ladrona crea un efecto didáctico de tales consecuencias que no hay niño, hombre, mujer o bebé que no abre los ojos sabiendo que la vía normal para hacerse con un nombre en la lucha por la supervivencia es la corrupción. Ésta sí que tiene capacidad para mandarnos al carajo de manera irremediable. De lo que queremos decir es que lo que llaman eufemísticamente la lucha para alcanzar la democracia no tiene sentido si no se tiene en cuenta este efecto determinante de la corrupción. El sistema político imperante en Guinea lo debemos parar por cualquier medio razonable. No hay escenario todavía para la lucha partidista. Esto lo hemos dicho de varias maneras, y en muchísimas ocasiones, tantas para decir que sobra que insistamos en los recovecos de esta realidad. Quede bien leído este artículo, pues que no haya espacio para la lucha política partidista no quiere decir que se disuelvan los partidos, sino que se encomienden una tarea que, hoy por hoy, y sin que lo mencionemos, está apartada.

 

 

Barcelona, 8 de enero de 2014

Juan Tomás Ávila Laurel. Es un joven y prolífico escritor, residente en Malabo, donde ejerce como técnico sanitario. Se ha convertido últimamente en un exitoso y asiduo conferenciante de numerosas universidades extranjeras. Ha representado a su país en importantes foros internacionales y ha sido conferenciante invitado en España, Reino Unido y Estados Unidos. Su obra se caracteriza por un compromiso crítico con la realidad social y politíca de su país y con las desigualdades económicas. Estas preocupaciones se traducen en una profunda conciencia histórica, sobre Guinea Ecuatorial en particular y sobe África en general. Tiene más de una docena de libros publicados y otros de inminente publicación, entre ellos las novelas y libros de relatos cortos La carga, El desmayo de Judas, Nadie tiene buena fama en este país y Cuentos crudos. Cuenta tambien con obras de tipo ensayístico, libros de poemas y obras de teatro.