Yara Iberian, soluciones demográficas `per a tots´

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Yara Iberian es una “multinacional de referencia” del sector químico global, soluciones para la agricultura, fertilizantes minerales, etcétera. Tienen dinerito de sobra para pagarse en El País el pasado 4 de octubre toda una página impar de publicidad, pomposamente titulada El camino para una seguridad alimentaria sostenible. Qué buena impresión, oyes.

 

 

Yara Iberian es una “multinacional de referencia” del sector químico global, soluciones para la agricultura, fertilizantes minerales, etcétera. Tienen dinerito de sobra para pagarse en El País el pasado 4 de octubre toda una página impar de publicidad, pomposamente titulada El camino para una seguridad alimentaria sostenible. Qué buena impresión, oyes.

 

Naturalmente lo que quieren es vender su amplio catálogo de productos fertilizantes, aunque esa legítima intención quede sepultada en una montaña de piadosas apelaciones al “uso racional del agua”, “la innovación como parte de la solución”, las “respuestas a los nuevos retos”. En fin, la palabrería de siempre. Pero ahí, en la palabrería, salta la liebre.

 

El texto, ilustrado con una foto de la atractiva directora general de la empresa, Mónica Andrés, nos da la sorprendente noticia de que la población mundial “suma hoy 7 billones de personas”, y que la FAO estima que en 2050 seremos “2 billones más”. Estamos, como es tan frecuente, ante el consabido error de principiantes: traducir el billion inglés (mil millones) por nuestro billón (un millón de millones).

 

Alguien lo escribe, traduciendo (mal) párrafos de un texto en inglés. Alguien lo revisa (mal) o no lo revisa (aún peor). Y la directora general no capta el error o simplemente no lee el texto a toda página de su fantástica empresa que saldrá publicada con su foto. Todo ejemplar, como al parecer corresponde a una gran multinacional. Es el nivel que hay, el nuestro: nivel prevención del contagio de ébola.

 

¿Me tengo que creer el resto de las cifras que da?… (“En los próximos 40 años necesitaremos un 70% más de alimentos”). Cualquiera se fía, aunque bien pensado todo será poco para 9 billones de personas… De nueve a doce ceritos, Mónica. Seguro que ella no lo escribió/tradujo (sería alguien con un contrato de tres días), pero es la primera responsable. Y seguro que tiene másters a porrillo.

 

En la SER escuché un bombardeo del término “fiscala”, del entrevistador y el entrevistado. Qué feo, qué plano queda; la misma fealdad que lo de jueza, bedela, edila, aunque estoy enterada de que al menos lo de jueza la Academia lo admite, o a lo peor incluso lo recomienda; a mí me da igual. Yo digo arquitecta, doctora, médica, por supuesto, pero me congratulo de las palabras ambidextras e impares. Ellos dicen que el idioma es de los hablantes ¿no? Pues yo a preservar el mío.

 

Un titular en El País: “El insólito festival Starmus reúne en España a investigadores punteros, donde la mitad de la población es incapaz de nombrar a un solo científico”. ¡Pero si eso es pan comido!: basta con cambiar el orden: “…reúne a investigadores punteros en España, donde la mitad de la población…” No se preocupen, no voy a entonar el lamento aquél de “dónde están los editores de los textos de El País?, con la música de Where have all the flowers gone? Me cansa un montón.

Soy coruñesa con algo de portuguesa, recriada en Madrid. Como tengo tendencia a la dispersión, estudié Ciencias Políticas. Aparte de varios oficios de supervivencia, he sido socióloga, traductora, documentalista y, finalmente, editora y redactora en El País durante veinte años. En mi primer colegio de monjas tuve la suerte de aprender bien latín. Pasar de las monjas al instituto público Beatriz Galindo de Madrid, donde enseñaban Gerardo Diego, Manuel de Terán, Luis Gil…, fue definitivo para cambiar de fase. Creo que si falla el lenguaje, falla el pensamiento y falla la razón.