Vida en la cárcel de un rostro tatuado
Roberto Valencia
Neck se tatuó en el rostro una mano cadavérica y el número 18. Miembro del Barrio 18, la más numerosa de las violentas pandillas juveniles que asolan Centroamérica. Fue recapturado tras haberse fugado días antes de un penal de máxima seguridad. Ahora vive tras las rejas. Todas la semanas recibe la visita de su mujer y los dos hijos de ella.


















