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La historia no tiene libreto el blog de Joseba Louzao


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16 de agosto, 2015

La infamia de RNE: ¡los judíos son satanistas! (o algo por el estilo)

 

El pueblo de judío: propagador del culto a Satán’. El título ya te noquea desde el inicio. Vuelves a mirar la página de RNE y está ahí. No hay que frotarse los ojos, no va a desaparecer. El 25 de julio Radio Exterior de RNE retransmitía un episodio de Desde el infierno, dirigido por Luis García Chapinal. En poco menos de media hora, la infamia aterrizaba en la radio pública dentro de uno de sus programas habituales, que se emite las madrugadas de los sábados de 3:30 a 4:00. El propio Chapinal presenta el espacio como “Desde el Infierno es un programa que procede de las entrañas de la oscuridad, donde encontramos criaturas malignas como vampiros y licántropos. En este espacio se revisan sombras cinematográficas y narraciones extraordinarias pertenecientes a los grandes creadores del género... Lovecraft, Poe, Stevenson, H. G. Wells”.

 

283 programas. Los clásicos del terror literario y cinematográfico han dado paso desde hace mucho a una espiral de lugares comunes conspiranoicos. RNE mantiene el programa a pesar de una deriva incomprensible. El Manual de Estilo de RTVE lo expresa en su primera frase: “la principal razón de ser de RTVE es el derecho de todos los ciudadanos a disponer de una información veraz e independiente”. Desde el infierno, como veremos, está plagado de contrainformación (como diría Damian Thompson), es decir, aquello que se presenta como conocimiento pero no lo es ni por asomo. El 25 de julio la gota colmó el vaso con un recorrido por el más clásico y rancio antisemitismo. No es ni siquiera la judeofobia que hace sospechoso al judío, aunque se intente disfrazar de crítica al sionismo, sino que nos encontramos con las fuentes mismas del antisemitismo decimónonico que prepararon el camino a la Soah. La voz, impostadamente tenebrosa, de Luis García Chapinal hizo un recorrido de contraconocimiento para intentar demostrar que los judíos son los mayores culpables de la propagación del culto a Satán a lo largo y ancho de la historia.

 

En ningún momento, vamos a comportarnos con una pizca de ingenuidad, se nos presenta como un programa de ficción. Ni en la transmisión, ni en la página web. Por tanto, habrá que pensar que Luis G. Chapinal se cree lo que está contando y, lo que es peor, por los comentarios que se leen en algunos repositorios donde se encuentra el programa para descargar, también más de un oyente piensa que está escuchando un informativo veraz e independiente. Las credenciales de Chapinal tampoco auguran nada bueno: es diplomado en Parapsicología Científica por la Sociedad Española de Parapsicología. Como articulista ha recorrido la gran mayoría de las revistas esotéricas del mercado, desde las más clásicas y desaparecidas como Karma 7 a las que aún mantienen su presencia en los kioskos, Enigmas o Año Cero y como escritor, tiene un libro titulado Vampirismo: entre la realidad y la leyenda.

 

El 25 de julio ya no se trataba de agentes secretos illuminatis (que parece ser que nos llevan a la Tercera Guerra Mundial infiltrados entre sionistas y musulmanes y tiene fecha: ¡2023!, momento en el que nacerá un nuevo orden secular demoníaco) o defender las tesis de David Icke tras las huellas de la conspiración demoníaca (“David Icke, uno de los mayores expertos del mundo en conspiraciones, se dirige al público con aplomo, sin perder la credibilidad, exponiendo los hilos que tejen el complot del mundo, poniendo en tela de juicio los gobiernos y las versiones oficiales de atentados tan horrendos como el del 11-S. Su obsesión por la raza reptiliana y su linaje de sangre contempla un único camino a seguir. Para Icke, el Nuevo Orden Secular ya está a punto. La manipulación llega a límites insospechados y las sociedades secretas y su líderes estrujan la escasa libertad que aún queda en el orbe)”. ¿Cómo se quedan?

 

Es una selección breve, que podría continuar con otro de sus programas, construido sobre una hilarante conquista demoníaca a través de Albert Pike, masón y general sudista. Pike necesita una explicación, ya que formó parte de la raza venidera que aupará a Lucifer a los altares (o algo por el estilo). “¡Qué tranquilos estamos en nuestras casas!”, tiemblen con ese halo de misterio y terror, porque la Tercera Guerra Mundial está cerca (¡sí, de nuevo!). ¿Y por qué lo tiene tan claro Chapinal? Porque lo predijo Pike (no hace falta que lo lean, de verdad, sáltense esta parte en cursiva que viene ahora):

 

Fomentaremos tres guerras que implicarán al mundo entero. La primera de ellas permitiría derrocar el poder de los zares en Rusia y transformar ese país en la fortaleza del comunismo ateo necesaria como una oposición controlada y antítesis de la sociedad occidental. Las divergencias causadas por los “agenteur” (agentes) de los illuminati entre los imperios británico y alemán serán utilizados para provocar esta guerra, a la vez que la lucha entre el pangermanismo y el paneslavismo. Un mundo agotado tras la guerra, no interferirá en el proceso de construcción de la “nueva Rusia” y el establecimiento del comunismo, que será utilizado para destruir los demás gobiernos y debilitar a las religiones.

 

La segunda guerra mundial se desataría aprovechando las diferencias entre la facción ultraconservadora y los sionistas políticos. Se apoyará a los regímenes europeos para que terminen en dictaduras que se opongan a las democracias y provoquen una nueva convulsión mundial cuyo fruto más importante será el establecimiento de un Estado soberano de Israel en Palestina que venía siendo reclamado desde tiempos inmemoriales por las comunidades judías. Esta nueva guerra debe permitir consolidar una Internacional Comunista bastante fuerte para equipararse a la facción cristiana/occidental.

 

La tercera y definitiva guerra se desataría a partir de los enfrentamientos entre sionistas políticos y los dirigentes musulmanes. Este conflicto deberá orientarse de forma tal que el islam y el sionismo político se destruyan mutuamente y además obligará a otras naciones, una vez más divididas sobre este asunto, a entrar en la lucha hasta el punto de agotarse física, mental, moral y económicamente… Liberaremos a los nihilistas y a los ateos, y provocaremos un formidable cataclismo social que en todo su horror mostrará claramente a las naciones el efecto del absoluto ateísmo, origen del comportamiento salvaje y de la más sangrienta confusión. Entonces en todas partes, los ciudadanos, obligados a defenderse contra la minoría mundial de revolucionarios, exterminará a esos destructores de la civilización, y la multitud, desilusionada con el cristianismo, cuyos espíritus deístas estarán a partir de ese momento sin rumbo y ansiosos por un ideal pero sin saber dónde hacer su adoración, recibirán la verdadera LUZ a través de la manifestación universal de la doctrina pura de Lucifer, sacada a la vista pública finalmente. Esta manifestación resultará del movimiento reaccionario general que seguirá a la destrucción del cristianismo y ateísmo, ambos conquistados y exterminados al mismo tiempo”.

 

Por internet circula constantemente esta historia. Y hasta ese estadista hispano que es Miguel Ángel Revilla lo ha citado, para demostrar no sé muy bien qué, en una tertulia televisiva. No me digan que no tiene guasa la cosa, que un presidente de una comunidad autónoma por muy freak que éste sea, vaya por el mundo pontificando con semejantes lecturas. En cualquier caso, esta falsa carta de Pike a Mazzini no existió jamás. No hace falta ir a buscarla a ningún archivo, con leerla basta. El lenguaje que utiliza no es mediados del siglo XIX, por ejemplo, ¡habla del sionismo antes de que se creara! Pero ahí está Chapinal contándonos que Pike tenía razón. No se olviden de Pike, que volverá aparecer.

 

Como decíamos, el 25 de julio el programa cruzó la línea definitivamente con una narración al más puro estilo panfletario antisemita. Escúchenlo, si tienen cuajo. Como ya se ha dicho, no hay ningún aviso de que esto sea ficción. Tampoco parece que ésa sea la intención. La narración nos presenta a personajes reales, citando sus obras y escritos (bueno, sólo de algunos como verán), que describen como los judíos han sido los principales propagadores del satanismo. No me detendré mucho en lo que se cuenta, no merece la pena. Si en el cómo, que me recordó al instante a la propaganda antisemita y antimasónica que había tenido que leer para mis investigaciones historiográficas, incluso salían algunas cuestiones clásicas que no podían surgir de otras fuentes. De hecho, hay partes del programa donde se plagia descaradamente estos textos. Chapinal no se lo ha trabajado demasiado para encubrir las pistas. Por ejemplo, sigue al pie de la letra las bazofias antisemitas de Maurice Pinay, un pseudónimo que parece esconder a un grupo de católicos mexicanos encabezados por el sacerdote  sedevacantista Joaquín Sáenz y Arriaga, en su Complot contra la Iglesia (desglosada en grandes temas como El motor secreto del comunismoEl poder oculto tras la masonería y La sinagoga de Satanás).

 

Uno de los capítulos del libro de Pinay se titula: ‘Los judíos, propagadores del culto a Satanás’. ¿Les suena de algo? Voy a copiar el inicio de ese capítulo: “Un alto dirigente del judaísmo del siglo pasado, Adolfo Jacob Franck, en su interesante obra sobre la Cábala, refiriéndose a la demonolatría (culto de los demonios) de los hebreos, dice: Si en el judaísmo se hallan rastros de la más sombría superstición, hay que buscar, sobre todo, la causa del terror que inspira por su demonolatría”. Vayamos ahora al comienzo del programa de RNE: “Un alto dirigente del judaísmo del siglo pasado, Adolfo Jacob Franck, en su interesante obra sobre la Cábala, refiriéndose a la demonolatría de los hebreos, dice: Si en el judaísmo se hallan rastros de la más sombría superstición, hay que buscar, sobre todo, la causa del terror que inspira por su demonolatría”. ¿Les suena, no? Nos saltamos un párrafo del libro de Pinay: “Los judíos propagaron el culto a Lucifer, primero en algunas sectas gnósticas, después, por medio de las sectas secretas luciferianas y satanistas y principalmente por medio de la magia diabólica, conocida vulgarmente como magia negra, cuyas doctrinas derivan de la Cábala hebrea y cuyos propagadores principales en todos los tiempos han sido los israelitas, constituyendo el aspecto más perverso de dicha magia su adoración al demonio”. Y ahora el programa de RNE: “Los judíos propagaron el culto a Lucifer, primero en algunas sectas gnósticas, luego, por medio de las sectas secretas luciferianas y satanistas. A través de la magia negra, los israelitas convocaron los poderes de la oscuridad mediante la adoración al demonio. La Cábala hebrea originó el espanto por medio de doctrinas tenebrosas”. Aquí, por lo menos, el plagio no es tan descarado.

 

Una prueba más. Pinay, citando a Nesta H. Webster –una auténtica pionera en las teorías de la conspiración, especialmente las judías y las masónicas–: “Hacia fines del siglo XII, el luciferianismo se extendió hacia el Este a través de Estiria, Tirol y Bohemia, incluso hasta Brandenburgo; al principio del siglo XIII había invadido ya el occidente de Alemania”. Chapinal: “Hacia fines del siglo XII, el luciferianismo se extendió hacia el Este a través de Estiria, Tirol y Bohemia, incluso hasta Brandenburgo; al principio del siglo XIII había invadido ya el occidente de Alemania”. Lo ha clavado, oye.

 

Y sigue Pinay, ya de su propia cosecha: “En la época de las Cruzadas millares de judíos de Alemania y del centro de Europa se convirtieron fingidamente al cristianismo, tomando apellidos de las familias de esos países, con lo que se infiltraron y diluyeron en la sociedad cristiana, engrosando la quinta columna hebrea introducida en ella. Esta invasión de falsos conversos fue seguida, como siempre, de la propagación de herejías y movimientos subversivos, entre los que desempeñó papel muy importante el satanismo. Bohemia, donde las falsas conversiones habían inundado a la Iglesia, llegó a ser, como el sur de Francia y el norte de Italia, un verdadero epifoco de las herejías, ocurriendo después lo mismo con lo que actualmente es Suiza, que llegó a ser la cuna del protestantismo judaico de Calvino y de Zwinglio, tendencia distinta a la del protestantismo nacionalista, en muchos casos antisemita, que tuvo por caudillo a Matín Lutero. Eliphan Levi describe las ceremonias de la infernal evocación, señalando que para los asistentes: Es requisito necesario profanar las ceremonias de la religión a la que uno pertenece y pisotear sus símbolos más sagrados”. Y nuestro investigador radiofónico: “En la época de las Cruzadas millares de judíos de Alemania y del centro de Europa se convirtieron fingidamente al cristianismo, esta invasión de falsos conversos fue seguida de la propagación de herejías y movimientos subversivos, entre los que desempeñó papel muy importante el satanismo. El ocultista Eliphas Levi describió ceremonias de evocación infernal: Es requisito necesario para los asistentes profanar las ceremonias de la religión a la que uno pertenece y pisotear sus símbolos más sagrados”.

 

Y así podríamos seguir, ya que continúa con extrañas explicaciones sobre la conexión entre la Cábala, la magia negra y el demonio. No analizaremos punto por punto lo comentado desde la perspectiva historiográfica porque es, sencillamente, una gran mamarrachada. Sólo comenzar señalando a Adolphe Frank, como “un alto dirigente del judaísmo” demuestra los conocimientos de Pinay, digo... de Luis G. Chapinal. Pero me gustaría comentar que en esta cita sin glosa que nos ofrece el programa, aparece otro plagio de una de las múltiples citas del  Complot contra la Iglesia que Chapinal no identifica (Pinay, quede claro, sí): “Los judíos fundadores y dirigentes ocultos de la masonería introdujeron en algunas organizaciones francmasónicas el culto a Lucifer. En el grado 20 de ciertos ritos se revela un secreto masónico: El `Príncipe del Tabernáculo’ ya está preparado para tal revelación masónica, pues en el grado 20, de `Gran Patriarca’ , ha adorado la estrella que brilla en una nube de oro, que se le ha dado a conocer como la Estrella de la mañana, por otro nombre, Lucifer, escuchando entonces la exhortación del presidente: `Sé como la Estrella de la mañana, que anuncia la venida del día; ve a llevar al mundo de luz, en el nombre sagrado de Lucifer, desarraiga el obscurantismo”.

 

El libro es de mediados del siglo XX, pero evidentemente replica lo ya escrito. Esta cita es de Léo Taxil. La mixtificación de Taxil probablemente sea el episodio más hilarante de esta obsesión antimasónica del campo católico contemporáneo. La carrera de Léo Taxil, que era pseudónimo del marsellés Gabriel Jogand- Pagès, se había especializado en el sensacionalismo anticlerical hasta que un día simuló una conversión al catolicismo, engañando a la gran mayoría de los obispos de su país para desvelar la verdad oculta de la masonería. Las confesiones del francés evidenciaban que en realidad los masones eran un grupo de satanistas encubiertos que adoraban una efigie demoníaca, conocida como Baphomet. La jerarquía católica necesitaba este tipo de fulgurantes apariciones públicas para demostrar lo ajustado de sus temores. Taxil procedía de la masonería, lo que ofrecía conocimiento de primera mano de dicha sociedad secreta, y sus críticas se basaban en las ideas sostenidas por el magisterio romano. Esta clase de literatura, que creó escuela con grandes réditos comerciales, se distribuyó con profusión por toda Europa. Entre las muchas figuras salidas de la novelesca mente de Taxil sobresalió Diana Vaughan, hija del masón Albert Pike (¿recuerdan?) y sacerdotisa de Lucifer, que había intentado purificar el satanismo con la creación del “paladismo”. Esta mujer llegaba a insinuar que estaba protegida por el mismo Asmodeo, el lugarteniente de Satanás, pero en otro giro sorprendente de la historia también se convirtió al catolicismo. Por supuesto, Diana no apareció nunca públicamente, excusándose en las posibles amenazas que se cernía sobre su integridad física, lo que no le impidió escribir numerosas cartas a obispos franceses o al papa. ¿Cómo acabó la historia? El propio Taxil confesó, ante las dudas que ya se tenía sobre la veracidad de sus estrafalarias afirmaciones, la falsedad de su ficción en una polémica conferencia en la Sociedad Geográfica de París en 1897: “a vosotros os hago la confesión de otro crimen: he cometido un infanticidio. Ahora el Paladismo está muerto, bien muerto. ¡Su padre acaba de asesinarle!”. El affaire fue un durísimo golpe para los defensores de la relación entre masonería y satanismo, pero no evitó que se mantuviera el imaginario. Como Los Protocolos de los Sabios de Sion y tantas mentiras que se resisten a morir y aún convencen a millones de personas en el mundo. Tanto es así que, en España, ha llegado en pleno siglo XXI a la radio pública.

 

Desde el infierno es un programa que nos ofrece una cosmovisión tan apocalíptica como etílica al anunciarnos la llegada inminente de Lucifer, el Anticristo y de tantos demonios como haya en el mundo en una suerte manipulación cósmica que se viene fraguando desde antiguo. ¡Y todo gracias a las oraciones que los illuminati hacen a Lucifer! Menos mal que tenemos a un intrépido cazavampiros avisándonos de lo que va a suceder... Además, ya sabemos que los judíos son culpables. Una propaganda antisemita que recuerda a los escritos del exaltado Jakin Boor (aka Francisco Franco). ¡Para qué medias tintas! Masonería, illuminatis, judíos y satanistas son los mismos perros con distinto collar.

 

Las críticas no se hicieron esperar en las redes sociales. Han pasado las semanas y el programa sigue ahí, incumpliendo las propias normas marcadas por el manual de estilo de la casa:

 

La información de calidad es la principal razón de ser y la prioridad incuestionable de RTVE en todos sus medios, canales, soportes y géneros. Los profesionales de RTVE tienen el deber de ofrecer a los ciudadanos una información rigurosa, neutral, imparcial, plural e independiente de cualquier grupo político, económico o de presión.

 

Estas obligaciones conciernen no sólo a los espacios informativos sino al conjunto de la programación y, dentro de ella, muy especialmente, a los considerados programas de actualidad. RTVE debe ser referencia informativa de la sociedad española no sólo por la calidad de sus productos informativos sino por la calidad de su información en todos los medios, géneros y formatos.

 

Alcanzar estos estándares de calidad sólo es posible si los profesionales de RTVE acreditan día a día el dominio del lenguaje escrito y audiovisual y la capacidad de ofrecer, desde el conocimiento profundo de la actualidad, la reflexión y la especialización, una información rigurosa y de interés público”.

 

El principal problema, además de todo lo dicho, es que esto se hace con dinero público. Y no parece preocupar en exceso a los responsables de la cadena, que están poco interesados por cómo rellenan las madrugadas. No se equivoquen, no trata de libertad de expresión. ¿Cuánto tiempo seguirá los 29 minutos y 17 segundos de infamia en el portal de RNE?

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