26. Policías con dientes en triángulo

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Aquí no era sólo la luz de tarde de domingo la que le daba al mar un aire espectral. Era que en la Asamblea de tiburones ya se habían tomado decisiones que, por esos mecanismos un poco secretos de que dispone el mar, ya comenzaban a saberse.

 

Los tiburones habían creado un himno y delimitado un territorio: el agua, hasta donde llegase. Además acababan de crear una policía y establecido unos requisitos para estar en una parte u otra del océano.

 

¿Y quién será la policía? –preguntó el tiburón Zorro, no sin cierta reticencia.

 

Claro, ya salió, ya se quiere escaquear del trabajo –intervino el Tigre, el más flaco y nervioso de todas las tribus tiburón y viejo enemigo del Zorro.

 

Y ya se encaraban el uno con el otro, agrupando a los suyos detrás, como sucede desde que los tiburones compartían el mar con los cocodrilos y las tortugas…

 

¡Quietos! –gritó Limón, ya un poco afónico–. ¿Para qué pelearse por una foca que todavía no hemos cazado? … No hay ningún problema… –bajó la voz y la puso persuasiva: el Limón había vuelto a sujetar la atención de la asamblea y disfrutaba con el placer del púlpito…– ¿No somos los dueños? ¿los amos? Pues policía será todo aquel entre nosotros… que decida serlo.

 

… ¿Quiere eso decir?…

 

Quiere decir que todo aquel que corte el agua de la superficie con una aleta dorsal y dientes en triángulo y tenga en los ojos nuestro aire de familia, todo aquel que sea señor y dueño del Azul podrá detener a cualquiera que pase a su lado y preguntarle qué hace ahí. Y si ha pedido permiso.

 

Permiso… a quién –volvió a preguntar el Zorro.

 

¿Lo veis? –interrumpió el Tigre–, este no quiere ni trabajar dando permisos.

 

… ¡Muy fácil!, cortó a tiempo Limón. Si ha pedido permiso a cualquiera de nosotros.

 

A ver si lo entiendo –dijo Zorro–: ¿Que detenemos a quien pase a nuestro lado para preguntarle si ha pedido permiso, y cuando nos pregunte a quién, decimos que a nosotros?

 

‘xacto.

 

Y permiso … ¿de qué?

 

De circulación.

 

Y eso, ¿para qué?

 

Es un requisito de las fronteras.

 

Ya. Pero… ¿para qué sirven?

 

Para agrupar los mercados: el suelo para los Alfombra, las merluzas para…

 

Sí, sí, ya sé –volvió a decir Zorro, que lo cierto es que aún no sabía muy bien qué le tocaría en el reparto–. Pero cuando nos pregunten quién ha ordenado todo eso, ¿qué decimos?

 

La autoridad.

 

Y cuando nos pregunten quién es la aut…

 

¡Nosotros! La Autoridad somos nosotros. ¡Defendemos las fronteras! Defendemos el Azul.

 

 

                      ¡El Azul es nuestro!

                      …

                                        (Coros).