ArpaAnna Kamieńska. Anotaciones

Anna Kamieńska. Anotaciones

 

Anotaciones de Anna Kamieńska

Seleccionadas de The Notebook (1965-1972) y The Notebook (1973-1979)
ambos en Astonishments: Selected Poems of Anna Kamieńska. Paraclete Press, 2007

traducciones del polaco al inglés por Grażyna Drabik y David Curzon;
traducciones del inglés al español por Robert Rivas


1965_________________________________________

No es el hombre, es el mar el que está hecho a imagen de Dios.

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En la naturaleza todo es de buena calidad. No existe la basura.
El mar, la arena, los árboles, incluso la hierba y las ortigas, todo de buena calidad, de buena materia. Libre de defectos.

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Hablarles de los colores a los ciegos: Te doy mi palabra.

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El poeta es un gran mudo. Exhalas tu impotencia, mascullas, tartamudeas, das vueltas; tu gran error es humano.

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En susurros. Hablar en susurros. En susurros… como el mar.

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1966_________________________________________

El gozo del cuerpo.

El gozo de los objetos de madera, fibra, arcilla, emparentados con nosotros en materia; entrañables y hermosos. Homogeneidad del mundo.

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1967_________________________________________

La problemática del exilio.

Anaximandro.

El exilio de la patria, de la fe, del derecho a criticar, lamentar, rebelarse, sentir hiel.
Exilio de uno mismo.

Corazón a la intemperie.

La historia del hombre: una sucesión de exilios de muchos paraísos, el cierre de sucesivas puertas tras de ti, sin posibilidad de retorno, para la eternidad. No hay vuelta atrás. Nunca.

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Alquimia de los sueños. En el misterioso crisol, los muertos se presentan al llamado, por medio de un arte desconocido, a una vida ilusoria al borde de la verdad. Pues a fin de cuentas existen de verdad: hablan, se mueven, nos tocan y los tocamos.

Brujería de los sueños.

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1968_________________________________________

Toda palabra es una mentira de cara a la muerte, porque es mentira toda esperanza.
Las palabras son esperanzas fútiles.
El terrón de tierra, la piedra, el cuartel de tierra hambriento… ellos no mienten.

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Sopeso las palabras que pronunció en su delirio (Jan Śpiewak, su marido, † 22/12/1967),
como si pudieran adquirir un nuevo significado. Como si cada palabra fuera un despacho.

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Lo veía en sueños intentando escapar de la fosa en tierra, como si saliera de un pantano.

Se me aparecía unas veces cubierto de lodo negro, otras rojo. Le calentaba agua y la vertía en la palangana para que pudiera limpiarse esa tierra, esa muerte.

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Le cosí un botón a su última camisa, su mortaja. Le puse los gemelos en los puños.
Últimos y fútiles gestos y esfuerzos.

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Sigo haciéndome la misma pregunta: ¿de verdad que estoy muerto?

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En un día —16 de marzo— escribí El manuscrito blanco.

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Escribimos muy poco sobre el cuerpo humano, sobre el cuerpo que perdemos.

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Hay que transformar el dolor en arte. Darle forma al sufrimiento.
Aunque solo sea el típico «retorcerse las manos de desesperación».
Es también una convención del dolor. Sin convenciones no hay arte.

A la vez resulta humillante no poder ser directos al hablar, no poder gritar, llorar. No basta.

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1969_________________________________________

Tantísimos poemas por escribir.

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Cuánto me horroriza haber escrito esos estúpidos poemas, seudofilosóficos, llenos de patetismo e inútiles adornos.
Debería haber escrito única y exclusivamente sobre el amor perfeccionado.

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Sus últimas palabras antes de la operación: «¡Sé feliz!»

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Quienes más miedo deberían tenerles a las palabras son quienes más saben lo que pesan: escritores, poetas, para quienes la palabra es acto.

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¿Qué significa serles fiel a los muertos? No es posible concebir una segunda madre entre los vivos. Es esa la única fidelidad que existe: la imposibilidad de hallar un sustituto.

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En estos tiempos de ansiedad y búsqueda, habría que escribir algo, crear algo. Se trate de lo que se tratara, podría conducir a una propuesta de cierto sentido y orden. Toda situación puede ser un punto de partida. El conocimiento de la vida no tiene ni principio ni final concretos. Es como la tierra: cualquier punto dado puede convertirse en principio o centro.

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En algún lugar aguardan los poemas no escritos, como lagos solitarios que nadie ha visto.

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Mi mano ansía escribir como ansía un hacha la mano del leñador.
Tan solo eso me recuerda que estoy viva.

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1970_________________________________________

En sueños, soy joven. En sueños, Janek no murió nunca. En sueños, estoy a salvo.
En sueños, tengo la esperanza que, despierta, no tengo.

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La fe es un sentimiento de unión con el destino de los otros, una suerte especial de compasión, también con relación a la naturaleza.

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La fe es un sentimiento de unión con los muertos. ¿Vida después de la vida? No lo sé. De cualquier modo, hay una especie de tiempo único compartido en el que existimos y existiremos.

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13 de enero. Una fecha muy importante para mí. La luz inmensa. Un estado de alerta y espera interior. Estoy abierta a toda clase de anunciación.

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En el proceso de escritura, la conciencia se expande y el poema fluye, por decirlo de alguna manera, desde arriba, como por medio de la gracia. De forma parecida se despertó en mí de pronto la consciencia de un Vínculo inmenso, un sentido de Comunidad con todo, una compasión inmensa. El mundo se mostró como purificado por la lluvia. Las cosas adoptaron colores y significados nuevos, como si fueran solo símbolos, reflejos de alguna realidad. Pues un estado parecido a la inspiración poética.

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Esta luminosidad no niega o la razón, ni un sentido racional. Existe, simplemente. No tengo «razón», más bien pasé par una experiencia interior, un estado de consciencia, Una especie de sensibilidad poética abierta al mundo, a todo tipo de cosa, pequeña y grande.

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«Luego, somos», escribió Janek. Significa tanto, ser, si quieres ser plenamente: consciente y amante.

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Goethe dijo que el color es el sufrimiento de la luz. Es una idea brillante, porque introduce un orden moral en el orden de la física.

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Un ser humano que sufre es un niño.

La persuasión no es siempre la mejor manera de tratar el sufrimiento. A veces necesitamos simplemente que nos abracen y consuelen.

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Sigo sin poder creer que ha muerto. Alguien que quiso tanto no podía morir. Alguien a quien quisieron tanto no podía morir. Y entonces, ¿sigue vivo?

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Quince minutos en la playa. Olas de una alegría inmensa, repentina, en la que hay gratitud y amor.

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Desesperación y alegría existen en nosotros de forma simultánea. La alegría que se ha desbordado en mí al ver el mar debía de encontrarse ya en mí, debe de haber estado allí siempre, lo mismo que la desesperación. La una junto a la otra, la una dentro de la otra. Desesperación y alegría. ¿O quizá sea una potencia psíquica que se transforma en su contrario, según la necesidad?

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La alegría no es tan solo un don. De alguna manera es también un deber, una labor que cumplir. Valor.

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Mis poemas expresan mejor mi silencio que lo que digo. También la música es un tipo de silencio.
Se necesitan sonidos para revelar diferentes capas de silencio.

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Buscaba a los muertos y encontré a Dios.

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El sufrimiento en sí mismo, sin alegría, es falta de confianza. La alegría por sí misma, sin sufrimiento, es arrogancia.

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Lo que parecía más seguro sufrió en mí una sacudida. La mismísima duda. Y sin embargo, parece descabellado construir el mundo sobre la duda.

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La muerte es un salto. ¿Nos saldrá bien?

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La poesía es un presentimiento de la verdad. Umbral de la fe. Fueron los poetas contemporáneos quienes hicieron de ella un juego de malabares.

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Dios crea el mundo de la nada, todo el tiempo.

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Corazón, palabra desdichada, vergüenza de poetas.

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Creamos la eternidad con las migajas del tiempo.

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Muchas veces pienso en Dios como en el mar. Vigor y calma. La calma de lo Imponente. La calma de la fuerza de la naturaleza. Una calma violenta.

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Empecé a escribir un poema. Al poco, el poema empezó a escribirme a mí.

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6 de octubre. He empezado el año nuevo judío, el 5731 desde la creación del mundo.

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Mi Manuscrito blanco no es un lamento, ni «lágrimas», es una canción de amor y lágrimas de amor.

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El problema del tiempo se puedo analizar desde el ejemplo de la música, Lo música es un tlempo que torna y retorna. Bobinas de tiempo. Tiempo que fluye a través de individuos creadores concretos y, por ende, personalizado, El tiempo de Beethoven, el tiempo de Brahms, el tiempo de Chopin, el tiempo de Mozart.

Estos tiempos —tan diferentes en su fluir, temperamentos, energías— responden, sin embargo, a las reglas generales del tiempo. Hay siempre dos tiempos presentes inclinados: el pasado y el futuro. Y sin embargo, cuondo aprehendemos la música en su totalidad, posee una cualidad de resistencia, un algo de eternidad.

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La idea de la eternidad complementa nuestra impermanencia y fragilidad. Resulta sorprendente que haya espacio en nosotros para esta infinitud.

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La fuga de Bach se corta en la nota donde le llegó la muerte. La «Pietà Rondanini» de Miguel Ángel: inacabada, ‘Expresiva, como disolviéndoso en piedra, en su crudeza.

¿Cuál fue el último poema de Janek?

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1971_________________________________________

Todo el año he estado experimentando una cosa: gratitud, Hacia las personas, o el hecho de que existan. Hacia Dios, por el amor, por las lágrimas, por las personas.

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Un problema: ¿cuál es la diferencia entre el creyente y el no creyente? En ambos lados hay gente buena y gente, mala. La desgracia en la vida para los no creyentes es una derrota. Para el creyente debería ser un paso adelante…Por lo tanto, algo positivo.

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Considerar cada día como una palabra que nos ha sido dicha.
Y a nosotros mismos como una respuesta e esa palabra.

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El día que escribí El manuscrito blanco, me encontraba al borde de la vida y la muerte. Junto al muro que divide y une al mismo tiempo,

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J. me ha traído una hermosa granada roja. E inmediatamente me ha suscitado un pensamiento: ¿cómo expresarla en palabras?

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Una idea para un poema sobre Job. Algo comienza a crecer en mí. El Job contemporáneo. Dios que calla; quien está en todas partes y con máscaras varias: Satán.

Mi hijo Pavel dice que prescinda del final porque suena a postizo eso de que Job recupere sus riquezas. Pero he decidido hacer justo lo contrario; empezar por el final, con Job pagado de felicidad, pero machacado, incapaz de ser feliz, un desecho de hombre. La felicidad de Job. La segunda felicidad de Job.

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Tanto el «creyente» como el «no creyente» sienten el mismo desamparo ante la muerte de un ser querido. Es eso lo que nos une más íntimamente como personas. Es decir, que no es la fuerza, sino la debilidad, el desamparo, el miedo, la muerte. Solo nos diferenciamos en nuestras alegrías. El rostro del sufrimiento es el mismo. El rostro de Cristo.

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Una oración para que lo último sea para nosotros lo primero, como el pan y el fuego. Que los hijos que han crecido y abandonado el hogar retornen a sus madres. Que podamos ser como Sócrates quien, condenado a muerte, se dedicó a aprender a tocar la lira.

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El arte de vanguardia nos enseñó a ser tímidos o la hora de mostrar las emociones. Es bonito. Pero hay generosidad y talento también en mostrar las emociones.

1972_________________________________________

Hablamos de «este» y del «otro» mundo, Supuestamente, un «creyente» es aquel que cree en el «otro» mundo, en su realidad.

Yo no creo en el otro mundo. El mundo es uno. Una realidad. La muerte no es una puerta al otro mundo, tal vez solo sea un abrir de ojos invisibles.

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«Asombros laboriosos»: es por muchas razones una definición acertada de la poesía.

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Un poema sobre el verbo s e r.

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Tanta ausencia suya todavía por aquí. Es también una forma de ser.

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Corrigiendo pruebas de Herodes. Es mi segundo nacimiento humano y poético. «Vestirme de una nueva persona»

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Escribir no es simplemente ordenar unas palabras tras otras. Un poema nace solo cuando una misteriosa fuerza interior le insufla vida a estas palabras.

¿Quedaría ridículo y falso si inscribieran en mi lápida «poeta». Tan solo mi áspero nombre [emparentado con el término polaco para «piedra»] me define completamente. Quizá por ser querido.

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Cuando Jan falleció yo tenía 47 años. Me pruebo la muerte como las mujeres se prueban el sombrero de una amiga.

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He estado intentando ordenar hoy los libros [que he publicado]. Todos me parecen inútiles. Quizá solo Herodes escape totalmente a mi censura. Puede que para mí sea mi primer líbro importante.

Todo poeta tiene alguna misión que cumplir. Cuando nos ponemos a ello, cuando descubrimos esa misión, la poesía se hace de pronto dinámica y se vuelve auténtica. No hay entonces problema alguno con la llamada forma. Se encuentra al cabo a sí misma. El simple hecho de escribir poemas no nos convierte aún en poetas.

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El ritmo en poesía, como en la vida, no es solo una convención externa, una estructura de estilo. Es también reflejo de un ritmo interior de sentimiento, imaginación, misteriosos impulsos nerviosos. El ritmo es también una forma de disciplina. Y la disciplina es un concepto moral. Por eso es posible hablar de una moral del ritmo.

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Solo tenemos unos pocos sentidos.

No podemos permitirnos que se nos atrofe el sentido religioso. Como ocurre con otros sentidos, si no lo usamos, se va diluyendo, se reseca.

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La riqueza de un cajón de la infancia. Ningún tesoro podrá ya comparársele.

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1973_________________________________________

Esta mañana me senté a escribir e hice los nueve poemas que cierran el ciclo de Job. Lo empecé hace un año en Sopot. No era ya trabajo, sino escritura llevada de algún misterioso dictado, La mano se deslizaba como movida por una fuerza invisible. El poema sobre Job, sobre un Job que retorna, eterno.

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El poema sorprende a menudo a su autor, Solo desde la distancia se aprecia que responde a una línea de pensamiento, que casi es necesario, que existía ya antes de ser escrito. «La segunda alegría de Job», que compuse en un solo día a excepción del primer poema, vio la luz sin esfuerzo aparente. El «dolor creativo» que persistió todo un año desde que escribí ese primer poema. Desde un primer momento lo percibí como algo más grande, pero me faltó el allento entonces para más. Todo maduró a escondidas, hasta que se reveló entero en un mismo día.

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El abuelo dice que no ha sido hasta ahora, con 86 años, cuando ha perdido la fe. Tal vez sea una forma de bendición, de modo que pueda uno aprender a caminar rechazando cualquier tipo de apoyo, a mantener erguido, incluso sin la gracia de la fe, en la oscuridad. Así debemos entrar en la muerte.

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Formas de crear que son una oración.

Formas de ser que son una oración.

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El don de la poesía: hablar con sencillez, con delicadeza, nombrar cosas y conceptos. Seguimos olvidándolo y creemos que todo se ha dicho ya.

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Lo vacío que les debe de haber parecido el mundo a los discípulos de Jesús después de Su resurrección. Estaban ya en nuestro mundo contemporáneo, el mundo del Dios oculto.

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Estas notas contienen algo del ritmo de la respiración. Respirar con atención, respirar con reflexión.

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1974_________________________________________

No deberías sentir ansiedad cuando no escribes. Tal vez alguien está escribiendo entonces en nosotros un texto más importante.

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No se puede aprender la «profesión» de poeta. Hay que intentar sobreponerse a uno mismo continuamente. Renunciar a los propios logros. No repetirse.

Se pueden ver estos movimientos en mi poesía: desde un poema amplio y descriptivo a un terrón conciso, un registro, como la notación química de alguna verdad interior.

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La certeza dogmática de la falta de fe. Y la continua falta de certeza en la fe.

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Hay escritores protegidos por sus mujeres, que celebran su obra. Para mí todo lo demás es más importante: el lavado, la compra, el encaprichamiento de alguien con que lo visite, planchar los pantalones de mi hijo. Después me siento en la mesa de trabajo y soy incapaz de recordar cómo se hace. Pero los poemas a veces me asaltan como aves de presa, en cualquier lugar, a cualquier hora. Necesitan ser escritos.

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Nunca antes me había empleado con tanto ardor en limpiar mis poemas de palabras innecesarias, adjetivos, dicción pulida. Telegramas.

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De las Memoirs de Janusz Korczak: «El mundo de interés ya no estaba fuera de mí. Ahora está dentro de mí. No existo para ser amado y admirado, sino para actuar y amar. Ayudarme no es el deber de mi entorno, más bien soy yo quien tiene el deber de cuidar al mundo, a la gente».

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Korczak: «Ocurrirán pequeñas desgracias: no merecen tus lágrimas. Ocurrirán grandes desgracias: no te acuerdas de llorar».

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Sueño y me apasiono con Korczak. Vivo con él, leyendo sus obras y las historias sobre él. Siento su presencia como si fuera un amigo íntimo difunto. Y de todo eso, tan solo un poema.

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Dos semanas antes del aniquilamiento, los niños del orfanato representaron Correos de Rabindranath Tagore. El papel protagonista del niño agonizante lo hizo el pequeño Abrasha.

Cuando le preguntaron por qué había elegido una pieza tan triste, Korczak respondió que los niños tenían que aprender a recibir al Ángel de la Muerte con dignidad.

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1975_________________________________________

La conciencia es todo un tribunal al completo, que llevas contigo. No es solo un juez, sino toda una sala con jurado y todo el aparato de defensa y acusación.

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La Biblia es el principio, la fuente. Pero todo principio está también en nosotros, de modo que llevas en ti tu propia Biblia, tu libro de Koheleth [Eclesiastés] y tu Apocalipsis.

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En los Salmos hallo el sentimiento recurrente mío del abismo. De nuevo me siento suspendida sobre ese precipicio sobrecogedor que, sin embargo, no es la nada, sino una especie de fusión tiempo-espacio. Y no hay una mano amiga.

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Un día gris, gris, en un bosque. De pronto, entre los árboles, un pájaro dorado como joya. Batió las alas y se fue volando.

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1976_________________________________________

Más sobre sueños en la Biblia. Los sueños son también mi especialidad. La Biblia como sueño de la humanidad.

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Hablamos demasiado sobre el amor a los demás usando palabras altisonantes, A veces bastaría con un poco de atención, reparando con respeto en el vecino. Atención, palabra preferida de Simone Weil, Contiene un elemento de voluntad y razón. Está exenta del sentimentalismo e insinceridad que arrastra tras de sí la palabra «amor».

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Deberíamos distinguir entre dos cosas: el aislamiento y la soledad profunda y verdadera. ¿Puede sentirse solo un árbol? Su fortaleza procede del hecho de que no disipa sus energías. Está totalmente centrado en sus importantes funciones vitales y su resistencia. Su fuerza biológica va más allá de la simple existencia inerte. Muestra una especie de inmersión confiada en los elementos del mundo, del que toma, pero al que también devuelve. Esto tenemos que aprenderlo con mucho trabajo en el ámbito espiritual.

Mi ventana está ahora copada por el chopo en flor. Su pelusilla blanca cae como copos de nieve. Por segunda semana admiro su infatigable abundancia y fecundidad de siembra.

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De nuevo Platón. De nuevo Marco Aurelio. Una repetición de filosofía antes de partir. Como antes de un examen.

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El hebreo posee una concisión incomparable y una fértil capacidad de formación de palabras. Compacto y preciso… Ninguna traducción puede reproducir toda la melodía de los Salmos. Hay en ellos una especie de ondulación natural del fraseo, marcado también, sin embargo, por una profunda necesidad. El verso es líbre, pero exacto: un ideal de la poesía.

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Escribo un poema sobre la Naomi bíblica y lloro. ¿Habéis visto alguna vez algo parecido? ¿Y a esto se le considera «trabajo»?

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Un título para mis notas: Jeroglíficos.

 

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Anna Kamenska: un viaje espiritual a través de la poesía polaca

Nació el 12 de abril de 1920 en Krasnostav. Su padre era Tadeusz Kamenski, funcionario del gobierno, y su madre, Maria Romana, de soltera Cekalska. En 1925, la familia se mudó a Lublin: Anna se graduó de la Escuela Pública Maria Konopnicka y del 3er Liceo de la Unión de Lublin. Debutó en 1936 en la revista infantil Prominchyk. A partir de 1937, estudió en el Liceo Pedagógico Eliza Orzeszkowa de Varsovia. Durante la guerra, Anna estuvo en la región de Lublin, estudiando en cursos clandestinos. Aprobó los exámenes de acceso a la universidad y comenzó a estudiar filología polaca en la Universidad clandestina de Varsovia. Después de la guerra, la futura poetisa estudió filología clásica en la Universidad Católica de Lublin y en la Universidad de Łódź. En su juventud, fue amiga de Julia Hartwig, quien destacó que Anna era:

(…) un alma rebelde, en constante búsqueda. La atormentaban numerosos complejos, experimentaba profundamente todo lo que consideraba injusticia. La gente suele ignorar la sensación de que algo anda mal, pero Anna no podía aceptar muchas cosas. (…) Tenía que creer en algo, hasta el final.

Y su amigo Zygmunt Mikulsky evaluó críticamente la poesía de Kamenska de ese período:

No diría que me fascinara el tipo de poética que empleaba Kamenska. El predominio del contenido intelectual sobre el emocional, la falta de musicalidad poética de la palabra, que inclinaba la obra hacia la prosa, la literalidad en lugar de la alusión: todo ello me convirtió en un lector frío e indiferente. (Sztandar Ludu 1986, n.º 120, p. 6)

La primera colección de Kamenskaya, Crianza, se publicó en 1949. Entre 1946 y 1953, formó parte del consejo editorial del semanario Selo, colaboró con Novaya Kultura entre 1950 y 1963, y desde 1968 con Tvorchisty. También escribió obras para niños, que publicó, en particular, en Prominchyk y Tsvirkuntsa. Las décadas de 1950 y 1960 fueron el periodo de mayor esplendor creativo de Kamenskaya. Se publicaron sus colecciones, en particular Sobre la felicidad (1952), Latido del corazón (1954) y Bajo las nubes (1957). En 1955, recibió la Cruz de Oro al Mérito.

Junto con su esposo Jan Špevák, se dedicó a la traducción. Tradujeron, entre otras obras, Poesía de Velimir Khlebnikov y En el fondo, Bárbaros e Hijos del Sol de Maxim Gorki. Kamenska también tradujo de forma independiente de otras lenguas eslavas: búlgaro, bielorruso, eslovaco y serbocroata, así como del latín y el hebreo. En su bibliografía de traducciones figuran Metamorfosis de Ovidio, Sobre la imitación de Cristo de Tomás de Kempis, salmos y letras populares rusas y serbocroatas.

Tras la muerte de su marido en 1967, escribió la colección El manuscrito blanco, que se convirtió en prueba de su reconciliación con su propia pequeñez.

hora de trabajar duro
en una palabra
en una semilla de manzana
en una semilla de amapola
acurrucarse
hasta un punto geométrico
lágrimas del espacio

Durante este período, se acercó a la iglesia católica, entablando amistad, en particular, con el padre Jan Twardowski.
Fue a ella a quien él dedicó su poema más famoso, «Apresurémonos». Kamenska incluso logró responderle con su propia obra:

No he tenido tiempo de amar a nadie.
Aunque tenía mucha prisa
Como si tuviera que amar solo los lugares vacíos
Mangas que cuelgan sin tocar los hombros.
La boina que se me resbaló de la cabeza
La silla que también tiene que levantarse y salir de la habitación.
Libros que nunca volvieron a ser tocados
Peine con canas caídas
Cunas de las que han crecido y se han ido los bebés
Cajones de cosas innecesarias
Una pipa con la boquilla mordisqueada
Zapatos que mantienen la forma de un pie que ha ido descalzo.
Un auricular telefónico con voces ensordecedoras
Tenía tanta prisa por amar
Y por supuesto, no tuve tiempo.

Hoy en día, Kamenska es considerada una de las poetas religiosas polacas más interesantes. Falleció el 10 de mayo de 1986 en Varsovia. Durante su funeral en 1986, Józef Glemp la llamó «la profetisa Ana». Marek Skwarnicki escribió en Tygodnik Powszechny:

Anna Kamenska fue hasta su último momento no solo una poeta prolífica, con una energía lírica inagotable en sus poemas, de contenido cada vez más profundo y de una profunda espiritualidad religiosa, sino también autora de reflexiones, meditaciones y ensayos sobre la conexión intrínseca de los misterios de la Palabra con la literatura, que se enfrenta a los mayores misterios de la vida y la muerte humanas. 

 

· Colecciones de poesía

Crianza (KiW, 1949)

Sobre la felicidad (Czytelnik, 1952)

Latido del corazón (Czytelnik, 1954)

Bajo las nubes (Czytelnik, 1957)

Poemas selectos (Czytelnik, 1959)

En el ojo de un pájaro (PIW, 1960)

Fuentes (PIW, 1962)

Cosas transitorias (Czytelnik, 1963)

Refutación del mito (PIW, 1967)

El manuscrito blanco (Czytelnik, 1970)

Exilio (PIW, 1970)

Poemas selectos (LSW, 1971)

Herodes (LSW, 1972)

Poemas selectos (Czytelnik, 1973)

Segundo trabajo de felicidad (PIW, 1974)

Silencio (WL, 1979)

Manuscrito encontrado en un sueño. Poemas 1973–1975 (Czytelnik, 1978)

Poemas de una noche (LSW, 1981)

Anna Kamenskaya. Selección de poemas (Czytelnik, 1982)

Ráfaga militar (bw, 1982)

Primera nieve. Testigos (Correspondance des Art, 1983)

En media palabra. Poemas 1970–1980 (Czytelnik, 1983)

Dos tinieblas. Una selección de poesía (W drodze, 1984)

Ven, reino (bw, 1984)

Un nuevo nombre (Epideixis, 1987)

El silencio y los salmos más pequeños (WL, 1988)

No solo sobre Sandomierz (Oficyna Jędrzejowska, 1990)

Escribir sobre la piedra (PAX, 1995)

Otros lugares (W drodze, 1996)

Luz en medio de la noche (PIW, 2001)

Poemas silenciosos (Wydawnictwo KUL, 2008)

 

Relatos, novelas, reflexiones

Tiempos de poca felicidad (Wydawnictwo Łódzkie, 1963)

Conversaciones con el profesor Daleczek (Wydawnictwo Łódzkie, 1969)

Cuaderno «En el camino» – parte 1: 1965–1972, 1982; parte 2: 1973–1979, 1987)

Lluvioso Verano (PIW, 1979)

Cuaderno pequeño (Oficiyna 4K, 2002)

 

Poemas, cuentos y fábulas para niños:

Sunny Lollipop (poemas) (Czytelnik, 1960)

Hare Palace (poemas) (Czytelnik, 1962)

Under the Apple Tree (poemas) (Ruch, 1966)

Oak Cradle (poemas) (Ruch, 1967)

My Grandfather’s Samovar (cuento) (NK, 1967)

In Non-Paris and Other Places (cuento) (NK, 1967)

Rozalka Olaboga (cuento) (NK, 1968)

There Are Such Islands (cuento) (NK, 1970)

In the Kingdom of Plasticine (poemas) (Ruch, 1970)

Soldiers and Little Soldiers (cuento) (NK, 1971)

Yavor People (poemas) (Ruch, 1973)

Big Little Cosas (relato corto) (Czytelnik, 1974)

Día de seis pisos (relato corto) (KAW, 1975)

El mundo siempre empieza (relato corto) (Czytelnik, 1975)

Marianne (relato corto) (Czytelnik, 1980)

Casa en una casa (relato corto) (NK, 1982)

Poemas para niños (Siedmogród, 2000)

 

Ensayos y artículos sobre poesía:

Literatura codiciosa (LSW, 1964)

Uno de los pecados hermosos (Wydawnictwo Lubelskie, 1967)

 

Libros sobre temas religiosos:

El rostro del libro (ensayos sobre la Biblia) (PAX, 1982)

Padre nuestro (comentario para niños sobre la oración del Padrenuestro) (W. Drodze, 1983)

El libro de los libros (historias para niños sobre el Antiguo Testamento) (NK, 1985)

En el umbral de la Palabra (ensayos) (W. Drodze, 1985)

«8 x Gozo, o sobre las ocho bienaventuranzas del Sermón de la Montaña» (reflexiones
religiosas para niños) (W. Drodze, 1985)

«Todo está en los Salmos» (historias para niños sobre los salmos de David) (W. Drodze, 1990)
Traducido por Maria Shaguri. Traducción de poemas de Vladimir Areniev

 

 

♦♦♦

 

Czeslaw Milosz,
en Delsze Okolice (Los alrededores de Delsze)
Editorial Anak, 1991, Cracovia

«
Leyendo el cuaderno de Anna Kamienska»

Al leerla, me di cuenta de lo rica que era ella
y de lo pobre que era yo.

Rica en amor y en sufrimiento, en llanto, en
sueños y en oración.
Vivió entre los suyos, gente no muy feliz pero que
se apoyaba mutuamente,
unidos por un pacto entre los vivos y los muertos
renovado ante las tumbas.

Le alegraban las hierbas, las rosas silvestres,
los pinos, los campos de patatas,
y los aromas de la tierra, familiares desde su infancia.

No fue una poeta eminente, pero eso era justo:
una buena persona no aprenderá las artimañas
del arte.

 

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