
Poemas esenciales,
Johann Wolfgang von Goethe.
_selección, traducción y notas de Helena Cortés Gabaudan.
1. BALADAS
EL REY DE LOS ELFOS / ERLKÖNIG (1782)
¿Quién cabalga de noche y con niebla?
Un padre que a su hijo en brazos lleva.
Estrecha muy fuerte a su pequeño,
lo calienta y protege del viento.
¡Hijo! ¿por qué espantado te encoges?–
¡Al rey de los elfos veo en los bosques!
¿No lo ves, padre, con cetro y manto?–
¡Hijo, es la niebla, jirones blancos!–
“Ven, niño hermoso, vente conmigo,
sé muchos juegos, seré tu amigo.
Te mostraré flores en la playa,
mi madre te hará ropas doradas”.
Padre, oh padre, ¿no oyes tú lo mismo?
¿Todo lo que el rey me ha prometido?–
¡Hijo, ten calma, no tengas miedo!
Es ruido de hojas que mueve el viento.–
“¿Niño hermoso, te vienes conmigo?
Te esperan mis hijas y sus mimos.
Mis hijas forman corros nocturnos,
te mecerán con bailes y arrullos”.–
Padre, oh padre, ¿no ves a lo lejos
en lo oscuro a la hija del rey elfo?–
Hijo, ay, hijo mío, lo veo muy claro,
son viejos sauces muy grises y altos.–
“Te amo, me seduce tu belleza;
si no de grado, ven con violencia”. –
Padre, oh padre, el rey elfo me apresa,
me hace daño, a la fuerza me lleva!–
El padre se espanta y pica espuelas,
al niño que gime fuerte estrecha.
Llega a su casa con gran esfuerzo:
su niño en brazos ya estaba muerto.
Wer reitet so spät durch Nacht und Wind?
Es ist der Vater mit seinem Kind;
Er hat den Knaben wohl in dem Arm,
Er faßt ihn sicher, er hält ihn warm.
Mein Sohn, was birgst du so bang dein Gesicht? –
Siehst, Vater, du den Erlkönig nicht?
Den Erlenkönig mit Kron’ und Schweif? –
Mein Sohn, es ist ein Nebelstreif. –
»Du liebes Kind, komm, geh mit mir;
Gar schöne Spiele spiel’ ich mit dir:
Manch’ bunte Blumen sind an dem Strand;
Meine Mutter hat manch gülden Gewand.« –
Mein Vater, mein Vater, und hörest du nicht,
Was Erlenkönig mir leise verspricht? –
Sei ruhig, bleibe ruhig, mein Kind;
In dürren Blättern säuselt der Wind. –
»Willst, feiner Knabe, du mit mir gehn?
Meine Töchter sollen dich warten schön;
Meine Töchter führen den nächtlichen Reihn
Und wiegen und tanzen und singen dich ein.« –
Mein Vater, mein Vater, und siehst du nicht dort
Erlkönigs Töchter am düstern Ort? –
Mein Sohn, mein Sohn, ich seh’ es genau;
Es scheinen die alten Weiden so grau. –
»Ich liebe dich, mich reizt deine schöne Gestalt;
Und bist du nicht willig, so brauch’ ich Gewalt.« –
Mein Vater, mein Vater, jetzt fasst er mich an!
Erlkönig hat mir ein Leids getan! –
Dem Vater grauset’s; er reitet geschwind,
Er hält in Armen das ächzende Kind,
Erreicht den Hof mit Mühe und Not;
In seinen Armen das Kind war tot.
Se trata de una de las baladas más populares de Goethe, en otras ocasiones traducida como El rey de los alisos. El tono de naturaleza mágica que envuelve el ambiente, la distingue de los poemas del Sturm und Drang de aquella época y la convierte en precursora del modo romántico de ver la naturaleza, muy distinto al estético, religioso o científico, e incluso con un sesgo de espanto. El tema de la balada procede de Dinamarca. Fue Herder el primero en traducir la balada del danés y trasvasó «Eller» como «Erle», en alemán el árbol llamado ‘aliso’. Sin embargo esa palabra significa en danés tanto ‘aliso’ como ‘elfo’.
EL APRENDIZ DE BRUJO / DER ZAUBERLEHRLING (1797)
Ya se largó el viejo brujo
a sus andanzas de nuevo:
de sus trasgos yo me adueño,
me obedecerán, seguro.
Obras y conjuros,
bien los he aprendido,
podré hacer mil trucos,
si mi empeño aplico.
Vuela, vuela,
barre y friega,
que el agua
corra ligera;
y que al oír el conjuro
llene la bañera el cubo.
¡Ven acá, escoba roñosa,
ponte esos viejos andrajos,
sierva has sido y no señora,
obedece a tu nuevo amo!
¡Pon dos pies al suelo
la cabeza arriba,
corre al río presto,
llena el cubo aprisa!
Vuela, vuela,
barre y friega,
que el agua
corra ligera;
y que al oír el conjuro
llene la bañera el cubo.
¡Mira cómo ella al río vuela,
no es broma, ya está en la orilla,
vuelve como una centella,
y vuelca el agua en la tina!
Otra vez regresa,
el agua rebosa,
usa cuanto encuentra:
baldes, cubos, ollas.
¡Quieta, quieta!
¡Tu talento
ya has probado,
detén tu carrera!
¡Ay de mí, que no me acuerdo,
el conjuro he olvidado!
¡Por Dios! ¿Cuál es la palabra
que, en lo que era antes, la cambia?
Mas sigue yendo a por agua…
¡Que vuelva mi vieja escoba!
Cubos por decenas
echa en la bañera,
son ríos que anegan
a la casa entera.
Permitirlo
ya no puedo,
mas con gritos,
nada arreglo.
En vano intento atraparla,
¡qué miedo dan sus miradas!
¡Maldito engendro del diablo!
¿Quieres ahogarnos a todos?
¿Debo ver correr el lodo
por las casas y los campos?
¡Un triste escobajo
que no escucha a nadie!
¡No eres más que un palo,
te ordeno que pares!
¿No haces caso,
no descansas?
¡Pues te atrapo,
ya no escapas,
al viejo palo obstinado
lo parto de un solo hachazo!
¡Mira, con cubos regresa!
Me arrojaré encima de ella.
¡Te tendré pronto en el suelo
maldito trasgo sin seso!
¡Bravo, un golpe seco,
en dos la he partido!
Me quedo tranquilo,
respiro de nuevo.
¡Dios me valga!
Las estacas
se levantan:
son dos criadas
que al trabajo se apresuran.
¡Fuerzas mágicas! ¡Ayuda!
Corren, trabajan, se afanan,
agua en sala y escaleras,
la casa está hecha una charca.
¡Maestro, escucha mis penas!
Ya veo al maestro entrando.
¡Señor, ved mi espanto!
Conjuré a los trasgos,
mas no sé pararlos.
¡A la esquina,
no más bromas,
ya sin vida
sois escobas!
Si os transformáis en criadas,
es porque el Maestro os lo manda.
Hat der alte Hexenmeister
Sich doch einmal wegbegeben!
Und nun sollen seine Geister
Auch nach meinem Willen leben.
Seine Wort’ und Werke
Merkt’ ich, und den Brauch,
Und mit Geistesstärke
Tu’ ich Wunder auch.
Walle, Walle,
Manche Strecke!
Daß, zum Zwecke,
Wasser fließe,
Und mit reichem, vollem Schwalle
Zu dem Bade sich ergieße.
Und nun komm du alter Besen,
Nimm die schlechten Lumpenhüllen!
Bist schon lange Knecht gewesen;
Nun erfülle meinen Willen.
Auf zwei Beinen stehe,
Oben sei ein Kopf.
Eile nun, und gehe
Mit dem Wassertopf!
Walle, Walle,
Manche Strecke!
Daß, zum Zwecke,
Wasser fließe,
Und, mit reichem, vollem Schwalle,
Zu dem Bade sich ergieße.
Seht, er läuft zum Ufer nieder;
Wahrlich! ist schon an dem Flusse,
Und mit Blitzesschnelle wieder
Ist er hier mit raschem Gusse.
Schon zum zweitenmale!
Wie das Becken schwillt!
Wie sich jede Schale
Voll mit Wasser füllt!
Stehe, stehe!
Denn wir haben
Deiner Gaben
Vollgemessen! –
Ach, ich merk’ es! Wehe! wehe!
Hab’ ich doch das Wort vergessen!
Ach, das Wort, worauf am Ende
Er das wird, was er gewesen.
Ach! er läuft und bringt behende.
Wärst du doch der alte Besen!
Immer neue Güsse
Bringt er schnell herein,
Ach! und hundert Flüsse
Stürzen auf mich ein.
Nein, nicht länger
Kann ich’s lassen;
Will ihn fassen.
Das ist Tücke!
Ach! nun wird mir immer bänger!
Welche Miene! welche Blicke!
O, du Ausgeburt der Hölle!
Soll das ganze Haus ersaufen?
Seh’ ich über jede Schwelle
Doch schon Wasserströme laufen.
Ein verruchter Besen,
Der nicht hören will!
Stock, der du gewesen,
Steh doch wieder still!
Willst’s am Ende
Gar nicht lassen?
Will dich fassen,
Will dich halten,
Und das alte Holz behende
Mit dem scharfen Beile spalten.
Seht, da kommt er schleppend wieder!
Wie ich mich nun auf dich werfe,
Gleich, o Kobold, liegst du nieder;
Krachend trifft die glatte Schärfe.
Wahrlich! brav getroffen!
Seht, er ist entzwei!
Und nun kann ich hoffen,
Und ich atme frei!
Wehe! wehe!
Beide Teile
Stehn in Eile
Schon als Knechte
Völlig fertig in die Höhe!
Helft mir, ach! ihr hohen Mächte!
Und sie laufen! Naß und nässer
Wird’s im Saal und auf den Stufen.
Welch’ entsetzliches Gewässer!
Herr und Meister, hör’ mich rufen! –
Ach, da kommt der Meister!
Herr, die Not ist groß!
Die ich rief, die Geister
Werd’ ich nun nicht los.
„In die Ecke,
Besen, Besen!
Seid’s gewesen!
Denn als Geister
Ruft euch nur zu seinem Zwecke
Erst hervor der alte Meister.“
Es una balada de 1797. Parece que Goethe se inspiró en una traducción que hizo Wieland del diálogo satírico de un escritor sirio, en lengua griega, del siglo II. a.C., Luciano de Samósata, titulado el Philopseudes sive incredulus (es decir, El aficionado a las mentiras o el incrédulo). Esta balada es una de las obras más populares de su autor, hasta llegar en nuestros días a la famosa adaptación de la factoría Disney, en la película Fantasía. Hay que decir que, en época de Goethe, la balada fue puesta en vinculación con la Revolución francesa y los peligros de imitarla en Alemania, fuera esa o no la intención del autor.
2. LIEDER Y POEMAS AMOROSOS
HOLA Y ADIÓS / WILLKOMMEN UND ABSCHIED (1771)
¡Batía mi corazón!¡ ¡A caballo!
Fue sin pensarlo, dicho y hecho.
La tarde a la tierra iba acunando,
reinaba en los montes silencio,
envolvía al roble un manto de niebla,
allí cual gigante se alzaba,
como torre en donde las tinieblas
con cien ojos negros espiaban.
La luna entre las nubes metida
triste en la neblina asomaba,
y un viento abriendo sus alas finas,
tétrico en mi oído sonaba.
La noche mil monstruos desplegaba,
mas mi ánimo alegre seguía.
¡Qué fuego mis venas inundaban!
Mi corazón, ¡que ardor sentía!
Te vi y una dulce alegría
manó a mí de tu dulce mirada;
mi corazón junto a ti latía,
cada aliento por ti exhalaba.
De la rosa de estío los colores
envolvieron su amable cara,
y a mí una dulce ternura, ¡oh dioses!
no merecida, mas esperada.
Pero, ¡ay!, con el primer sol del día,
me oprimió la cruel despedida;
en tus besos, ¡cuánta delicia!,
mas en tu rostro, ¡cuánta desdicha!
Me fui, te quedaste mirando al suelo,
partir me viste, húmedos tus ojos.
¡Qué gran dicha ser amado, empero!
¡Y amar, oh dioses, no hay mayor gozo!
Es schlug mein Herz, geschwind zu Pferde!
Es war getan fast eh’ gedacht;
Der Abend wiegte schon die Erde,
Und an den Bergen hing die Nacht:
Schon stand im Nebelkleid die Eiche,
Ein aufgetürmter Riese, da,
Wo Finsternis aus dem Gesträuche
Mit hundert schwarzen Augen sah.
Der Mond von einem Wolkenhügel
Sah kläglich aus dem Duft hervor,
Die Winde schwangen leise Flügel,
Umsaus’ten schauerlich mein Ohr;
Die Nacht schuf tausend Ungeheuer;
Doch frisch und fröhlich war mein Mut:
In meinen Adern welches Feuer!
In meinem Herzen welche Glut!
Dich sah ich, und die milde Freude
Floß von dem sü.en Blick auf mich,
Ganz war mein Herz an deiner Seite,
Und jeder Atemzug für dich.
Ein rosenfarbnes Frühlingswetter
Umgab das liebliche Gesicht,
Und Zärtlichkeit für mich – Ihr Götter!
Ich hofft’ es, ich verdient’ es nicht!
Doch ach! schon mit der Morgensonne
Verengt der Abschied mir das Herz:
In deinen Küssen, welche Wonne!
In deinem Auge, welcher Schmerz!
Ich ging, du standst und sahst zur Erden,
Und sahst mir nach mit nassem Blick:
Und doch, welch Glück, geliebt zu werden!
Und lieben, Götter, welch ein Glück!
Este famoso poema se publicó por vez primera en la revista Iris en 1775; forma parte del ciclo amoroso de los llamados Sesenheimer Lieder, inspirados por Friederike Brion, la hija de un pastor protestante de un pueblo cercano a Estrasburgo, ciudad en la que estudiaba Goethe en 1770/1771. El joven estudiante de derecho mantuvo un apasionado romance con Friederike y ella se consideraba su prometida, pero él desapareció de pronto de su vida sin dar explicaciones y dejándola destrozada. El poema contiene elementos autobiográficos y reflejan el sentimiento de gozo que causa un amor, pese al dolor del inevitable adiós.
¿CONOCES EL PAÍS? / MIGNON (1782/83) [De: Wilhelm Meisters Lehrjahre]
¿Conoces el país do florece el limonero,
do en el follaje oscuro naranjas de oro brillan,
un viento suave sopla desde el azul del cielo,
se alza silencioso el mirto y el laurel esbelto?
¿Lo conoces tú acaso?
¡Allí, allí,
oh, amado mío, contigo allí quiero ir!
¿Conoces el palacio? Sobre columnas se alza,
sus salas brillan y sus aposentos relucen,
bellas estatuas de mármol me miran y me hablan:
¿qué te han hecho, pobre niña, pues bien veo que sufres?
¿Lo sabes tú eso acaso?
¡Allí, allí,
oh guardián mío, contigo allí quiero ir!
¿Conoces la montaña, entre las nubes la senda?
Va buscando en la niebla la mula su camino,
hay crías de dragones que viven en las cuevas,
caen rocas y torrentes, salvajes son los ríos.
¿La conoces tú acaso?
¡Allí, allí,
oh, padre mío, sigamos, llévame allí!
Kennst du das Land? wo die Zitronen blühn,
Im dunkeln Laub die Gold-Orangen glühn,
Ein sanfter Wind vom blauen Himmel weht,
Die Myrte still und hoch der Lorbeer steht,
Kennst du es wohl?
Dahin! Dahin
Möcht ‘ich mit dir, o mein Geliebter, ziehn.
Kennst du das Haus? Auf Säulen ruht sein Dach,
Es glänzt der Saal, es schimmert das Gemach,
Und Marmorbilder stehn und sehn mich an:
Was hat man dir, du armes Kind, getan?
Kennst du es wohl?
Dahin! Dahin
Möcht’ ich mit dir, o mein Beschützer, ziehn.
Kennst du den Berg und seinen Wolkensteg?
Das Maultier sucht im Nebel seinen Weg;
In Höhlen wohnt der Drachen alte Brut;
Es stürzt der Fels und über ihn die Flut,
Kennst du ihn wohl?
Dahin! Dahin
Geht unser Weg! o Vater, laß uns ziehn!
Esta ya proverbial canción de Goethe, cuyo primer verso todo alemán conoce, se encuentra inserta en el libro tercero de la novela Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister y la canta la joven Mignon, una niña huérfana de aspecto andrógino y conducta algo salvaje. Expresa en un tono de honda melancolía toda esa nostalgia del sur tan típicamente alemana (por lo general se trata de Italia, con su paisaje sureño y las ruinas del arte clásico). Especialmente en la lengua original, el poema destaca por su variabilidad rítmica y la densidad dramática de sus exclamaciones, nacidas de la subjetividad de la que canta; la primera estrofa usa motivos de la naturaleza, la segunda motivos del arte con crípticas alusiones al destino de Mignon, la tercera regresa a la naturaleza, describiendo el difícil paso de los Alpes para llegar a Italia, en un tono misterioso y fabuloso.
CERCA DE LA PERSONA AMADA / NÄHE DES GELIEBTEN (1795)
En ti pienso, cuando el rayo de sol
en el mar brilla;
en ti pienso, cuando un lunar reflejo
la fuente ilumina.
A ti veo, cuando el polvo de la senda
se arremolina;
en la noche, cuando en la pasarela
alguien oscila.
A ti oigo, cuando con un bramido de aguas
la ola se encrespa,
cuando salgo a espiar, en la hora callada,
a la floresta.
Siempre estoy contigo, por lejos que estés,
¡te siento tan cerca!
Se acuesta el sol, pronto lucen las estrellas,
¡ay, si aquí estuvieras!
Ich denke dein, wenn mir der Sonne Schimmer
Vom Meere strahlt;
Ich denke dein, wenn sich des Mondes Flimmer
In Quellen malt.
Ich sehe dich, wenn auf dem fernen Wege
Der Staub sich hebt;
In tiefer Nacht, wenn auf dem schmalen Stege
Der Wandrer bebt.
Ich höre dich, wenn dort mit dumpfem Rauschen
Die Welle steigt.
Im stillen Haine geh’ ich oft zu lauschen,
Wenn alles schweigt.
Ich bin bei dir; du seist auch noch so ferne,
Du bist mir nah!
Die Sonne sinkt; bald leuchten mir die Sterne.
O, wärst du da!
Este poema se publicó en el año 1795. Está inspirado en un poema titulado “Ich denke dein” (‘Pienso en ti’), de Friederike Brun (una poeta de moda por entonces).

RECORDANDO UN SENTIMIENTO / NACHGEFÜHL (1797)
Cuando las parras florecen de nuevo,
cuando vuelve a haber vino en el lagar,
cuando otra vez visten las rosas fuego,
no sé qué siento, ni cómo aguantar.
Corren las lágrimas por mis mejillas,
y nada importa qué hago o qué no hago,
siento que un anhelo que no se explica
arde en mi pecho y todo yo me abraso.
Y finalmente tengo que decirme,
cuando me paro a pensar y me calmo,
que en días semejantes, bellos y felices,
Doris por mí ardió y que yo fui amado.
Wenn die Reben wieder blühen,
Rühret sich der Wein im Fasse;
Wenn die Rosen wieder glühen,
Weiß ich nicht wie mir geschieht.
Tränen rinnen von den Wangen,
Was ich tue, was ich lasse,
Nur ein unbestimmt Verlangen
Fühl’ ich, das die Brust durchglüht.
Und zuletzt muß ich mir sagen,
Wenn ich mich bedenk’ und fasse,
Daß, in solchen schönen Tagen,
Doris einst für mich geglüht.
El poema se publica y debió componerse en 1797. No hay nada que comentar de un poema tan sencillo, pero sin embargo es una composición redonda en su factura. La crítica apenas le dedica comentario, excepto por lo que toca a la agotadora manía de intentar adivinar si la Doris del poema es Friederike Brion, la amada de Estrasburgo, o Lili Schönemann, la amada de Fráncfort.
3. NATURALEZA Y AMOR
A LA LUNA / AN DEN MOND (1770/1815)
¡Hermana del primer alba,
imagen tierna en el duelo!
La niebla es lluvia plateada,
que envuelve tu rostro bello.
Al pasar tu pie, que calla,
despierta en cuevas oscuras
a tristes almas apartadas,
a mí y al ave nocturna.
Tu mirada que escudriña
todo el entorno vigila,
álzame a tu lado, arriba,
¡dale a un ensueño esta dicha!
Y con voluptuosa calma,
el caballero audaz vea,
tras la reja acristalada
cómo descansa su bella.
Muy placentera penumbra
rodea sus curvados miembros,
mi vista se embriaga al verlos:
¡nada se esconde a la luna!
Mas, ¿para qué estos deseos,
disfrutar de estos anhelos,
astro que cuelgas del cielo?
¡Antes querrías estar ciego!
Schwester von dem ersten Licht,
Bild der Zärtlichkeit in Trauer!
Nebel schwimmt mit Silberschauer
Um dein reizendes Gesicht.
Deines leisen Fußes Lauf
Weckt aus Tagverschloßnen Höhlen
Traurig abgeschiedne Seelen,
Mich, und nächt’ge Vögel auf.
Forschend übersieht dein Blick
Eine großgemeßne Weite!
Hebe mich an deine Seite,
Gib der Schwärmerei dies Glück!
Und in wollustvoller Ruh,
Säh der weitverschlagne Ritter
Durch das gläserne Gegitter,
Seines Mädgens Nächten zu.
Dämmrung wo die Wollust thront,
Schwimmt um ihre runden Glieder.
Trunken sinkt mein Blick hernieder.
Was verhüllt man wohl dem Mond,
Doch, was das für Wünsche sind!
Voll Begierde zu genießen,
So da droben hängen müssen;
Ei, da schieltest du dich blind.
Seguimos la versión del poema de Neue Lieder (1770). Es un poema posiblemente elaborado tras el regreso de Goethe a Frankfurt después del paso por Leipzig y los amores con Annette. Cuenta, al modo delicado y tenuemente erótico propio de la poesía anacreóntica, una preciosa escena imaginaria de voyeurismo mediante un rayo de luna que se cuela en la habitación de la amada para gozar de la contemplación de su cuerpo desnudo mientras esta duerme, con evidente placer. Las palabras del vocabulario lumínico: luz primera (alba), lluvia plateada, penumbra, etc. convierten este poema en todo un bello homenaje a la luz tenue de la luna.
CANCIÓN DE MAYO / MAILIED (1771)
¡Qué hermosa hoy luce
Naturaleza!
¡El sol reluce,
ríe la pradera !
Brotan capullos
de cada rama,
y mil murmullos
de entre las matas.
Y dicha plena
de cada pecho.
¡Oh sol, oh tierra,
oh gozo extremo!
¡Oh amor, amada,
beldad dorada,
cual luz del alba
en las montañas!
Pura consagras
los campos frescos,
tu rocío baña
el mundo entero.
¡Oh amada, amada,
cuánto te amo!
Tus ojos hablan,
me dicen: ‘Te amo’.
Así la alondra
ama aire y canto,
la flor que asoma,
del cielo el bálsamo,
cual yo te amo,
con sangre ardiente,
pues tú me has dado,
juventud riente,
bríos renovados,
para estos cantos.
¡Sé feliz toda,
cual me amas ora!
Wie herrlich leuchtet
Mir die Natur!
Wie glänzt die Sonne!
Wie lacht die Flur!
Es dringen Blüten
Aus jedem Zweig,
Und tausend Stimmen
Aus dem Gesträuch,
Und Freud’ und Wonne
Aus jeder Brust.
O Erd’! o Sonne!
O Glück! o Lust!
O Lieb’! o Liebe!
So Golden-schön,
Wie Morgenwolken
Auf jenen Höhn!
Du segnest herrlich
Das frische Feld,
Im Blütendampfe
Die volle Welt.
O Mädchen, Mädchen,
Wie lieb’ ich dich!
Wie blickt dein Auge!
Wie liebst du mich!
So liebt die Lerche
Gesang und Luft,
Und Morgenblumen
Den Himmelsduft,
Wie ich dich liebe
Mit warmem Blut,
Die du mir Jugend
Und Freud’ und Mut
Zu neuen Liedern
Und Tänzen gibst.
Sei ewig glücklich,
Wie du mich liebst!.
Poesía o canción escrita posiblemente en mayo de 1771 y con motivo de la fiesta de Pentecostés (es la época del amor por Friederike Brion) y publicada por primera vez en 1775 en la revista Iris, de Jacobi, luego en la Edición S, de 1789, con mínimos cambios. De la época del Sturm und Drang, describe la conexión entre el amor y la naturaleza subjetiva, tal como la vive el poeta, en versos muy breves y alegres.
ROSITA DE LOS PÁRAMOS / HEIDENRÖSLEIN (1771)
Ve un muchacho a una rosita,
rosita del páramo,
tan joven y tan bonita,
que corre a su lado,
para poder disfrutarlo.
Rosita, rosita roja,
rosita del páramo.
-‘¡Yo te corto!’, dijo el chico,
‘¡rosita del páramo!’
-‘¡Si me cortas yo te pincho,
te acuerdas del daño,
yo no pienso tolerarlo’.
Rosita, rosita roja,
rosita del páramo.
Salvaje, el chico la corta,
a la flor del páramo,
ella lo pincha, se enoja,
mas da igual su llanto,
y le toca, ay, soportarlo.
Rosita, rosita roja,
rosita del páramo.
Sah ein Knab’ ein Röslein stehn,
Röslein auf der Heiden,
War so jung und morgenschön,
Lief er schnell es nah zu sehn,
Sah’s mit vielen Freuden.
Röslein, Röslein, Röslein rot,
Röslein auf der Heiden.
Knabe sprach: Ich breche dich,
Röslein auf der Heiden!
Röslein sprach: ich steche dich,
Daß du ewig denkst an mich,
Und ich will’s nicht leiden.
Röslein, Röslein, Röslein rot,
Röslein auf der Heiden.
Und der wilde Knabe brach
‘s Röslein auf der Heiden;
Röslein wehrte sich und stach,
Half ihm doch kein Weh und Ach,
Mußt es eben leiden.
Röslein, Röslein, Röslein rot,
Röslein auf der Heiden.
Esta, que más que canción es balada, famosa por la versión musical de Schubert, fue reelaborada por Goethe en dos versiones conocidas, de la que ofrecemos la segunda. La anécdota que describe el poema es de fuente popular, genuino folklore, aunque Goethe lo convirtiera en un poema propio en cuanto a tono y forma. El poema surgió en la época de Estrasburgo, posiblemente en el verano de 1771, y Herder lo publicó primero en un texto de 1773 y luego en su compendio de canciones populares de 1779, en su primera versión. Finalmente Goethe lo publicó en la Edición S, de 1789, en su segunda versión, y luego en la Edición C.
LA VIOLETA / DAS VEILCHEN (1775)
En un prado una violeta
agachaba su cabeza,
era amable, encantadora.
Apareció una pastora,
con alegre y ágil paso,
y así, así,
cantando atravesó el prado.
‘¡Ay! ‘pensaba la violeta,
‘¡si fuera la flor más bella,
solo durante un instante,
hasta que ella me arrancase,
y me prendiese en su pecho,
solo, ay, solo,
unos minutos eternos!’
Pero, ah, llegó la doncella,
y sin reparar en ella,
la aplastó con sus pisadas.
Mas la flor murió dichosa:
‘si muero así no me importa,
por su pie, pie,
y a sus plantas amorosas.’
Ein Veilchen auf der Wiese stand,
Gebückt in sich und unbekannt;
Es war ein herzig’s Veilchen.
Da kam eine junge Schäferin,
Mit leichtem Schritt und munterm Sinn,
Daher, daher,
Die Wiese her, und sang.
Ach! denkt das Veilchen; wär’ ich nur
Die schönste Blume der Natur,
Ach nur ein kleines Weilchen,
Bis mich das Liebchen abgepflückt,
Und an dem Busen matt gedrückt!
Ach nur, ach nur,
Ein Viertelstündchen lang!
Ach! aber ach! das Mädchen kam
Und nicht in Acht das Veilchen nahm,
Ertrat das arme Veilchen.
Es sank und starb und freut sich noch:
Und sterb’ ich denn, so sterb’ ich doch
Durch sie, durch sie,
Zu ihren Füßen doch.
Goethe insertó este poema en una pequeña opereta titulada Erwin und Elmire y lo publicó en la revista femenina de Johann Georg Jacobi, Iris. Vierteljahresschrift für Frauenzimmer, en 1775. Ha sido musicalizado varias veces, siendo la versión más conocida, y muy bella, la de Mozart de 1785. Frente al género femenino español, ‘violeta’ es del género neutro en alemán, lo que permite imaginar mejor, desde una perspectiva tradicional, el servilismo masoquista-amoroso de la flor enamorada de la pastora.

HALLADA / GEFUNDEN (1813)
Por el bosque andaba
metido en mí mismo,
y nada buscaba,
solo estar tranquilo.
Mas vi entre las sombras
una florecilla,
cual estrella hermosa,
lucero que brilla.
Arrancarla quise,
mas me dijo tierna:
¿quieres que me amustie,
que me ponga seca?
La saqué del suelo,
con raíces y tallo,
la planté en mi huerto,
con sumo cuidado.
Y ahora crece en casa,
mimada y tranquila,
le salen más ramas,
y está florecida.
Ich ging im Walde
So für mich hin,
Und nichts zu suchen
Das war mein Sinn.
Im Schatten sah’ ich
Ein Blümchen stehn,
Wie Sterne leuchtend,
Wie Äuglein schön.
Ich wollt’ es brechen;
Da sagt’ es fein:
Soll ich zum Welken
Gebrochen sein?
Ich grub’s mit allen
Den Würzlein aus,
Zum Garten trug ich’s
Am hübschen Haus.
Und pflanzt es wieder
Am stillen Ort;
Nun zweigt es immer
Und blüht so fort.
Estas cinco estrofas compuestas en el original en saltarines versos de tan solo cinco sílabas (aquí de seis) podría aludir metafóricamente al encuentro, en julio de 1788, con Christiane Vulpius, a la que Goethe se llevó muy pronto a vivir consigo a su casa. En todo caso es un poema que le envía a ella, seguramente recordando el aniversario del encuentro entre ellos hacía 25 años. El poema se publicó por primera vez en la Edición B de obras de Goethe, de 1815.
SOLO AHORA SE SABE LO QUE ES UNA ROSA / NUN WEIß MAN ERST WAS ROSENKNOSPE SEI (1830)
[Del ciclo: Chinesisch-Deutsche Jahres- und Tageszeiten. VI.]
Solo ahora se sabe lo que es una rosa,
solo ahora cuando ya pasó su estación;
un botón de rosa tardío brilla aún en la vara,
y él solo el mundo entero de las flores encarna.
Nun weiß man erst was Rosenknospe sei,
Jetzt da die Rosenzeit vorbei;
Ein Spätling noch am Stocke glänzt
Und ganz allein die Blumenwelt ergänzt.
Este breve poema tardío, puro miniaturismo lírico, se incluye con el número nueve dentro del ciclo poético titulado Chinesisch-Deutsche Jahres- und Tageszeiten, aparecido en la revista Almanaque de las Musas de Berlín, de 1830.
4. POEMAS FILOSÓFICOS Y DE PENSAMIENTO
PROMETEO / PROMETHEUS (1773)
¡Cubre tu cielo, Zeus,
con polvo de nubes
y ejercita tu fuerza, como el chicuelo
que se entretiene descabezando cardos
en los robles y las cimas de las montañas!
¡Mas mi tierra,
esa debes dejármela,
y mi cabaña, que tú no edificaste,
y el fuego de mi hogar,
cuyas ardientes brasas
tú tanto envidias!
¡Nada conozco más pobre
bajo el sol, que vosotros, dioses!
Precariamente alimentáis
con las ofrendas que exigís como tributo,
y con el aliento de los rezos,
vuestra majestad,
y de escasez moriríais, si no fuera
por los niños y mendigos,
por tantos necios de esperanza llenos.
Cuando yo era un niño
y aún nada sabía,
mis ojos confusos
hacia el sol volvía, como si un oído aún más arriba
para escuchar mis quejas hubiera,
un corazón como el mío,
para sentir compasión de mis penas.
¿Quién me ayudó
contra la soberbia de los titanes?
¿Quién de la muerte me salvó,
de la esclavitud?
¿Acaso no fuiste tú solo, quien todo terminó,
sagrado corazón ardiente?
¿E ibas a inflamarte, joven y bueno,
engañado y agradecido por tu salvación,
por Ese que allá arriba solo dormita?
¿Yo venerarte? ¿Y por qué?
¿Alguna vez aliviaste las penas
del que carga dolorido?
¿Alguna vez enjugaste las lágrimas
del que está de temor transido?
¿Acaso no me forjó como hombre
el tiempo omnipotente,
y no es el destino eterno
mi dueño y señor y el tuyo?
¿Acaso pensabas
que la vida odiaría,
que a los desiertos huiría
porque no todos los días de mi juventud
mis sueños floridos consumaron?
¡Aquí estoy, modelando a hombres
hechos a mi imagen,
a un linaje que sea igual a mí,
hecho para sufrir, para llorar,
para gozar y alegrarse,
y para no cuidarse jamás de ti,
igual que hago Yo!
Bedecke deinen Himmel, Zeus,
Mit Wolkendunst,
Und übe, dem Knaben gleich,
Der Disteln köpft,
An Eichen dich und Bergeshöhn;
Mü.t mir meine Erde
Doch lassen stehn,
Und meine Hütte, die du nicht gebaut,
Und meinen Herd,
Um dessen Glut
Du mich beneidest.
Ich kenne nichts ärmres
Unter der Sonn’ als euch, Götter!
Ihr nähret kümmerlich
Von Opfersteuern
Und Gebetshauch
Eure Majestät,
Und darbtet, wären
Nicht Kinder und Bettler
Hoffnungsvolle Toren.
Da ich ein Kind war,
Nicht wußte, wo aus noch ein,
Kehrt’ ich mein verirrtes Auge
Zur Sonne, als wenn drüber wär’
Ein Ohr, zu hören meine Klage,
Ein Herz wie mein’s,
Sich des Bedrängten zu erbarmen.
Wer half mir
Wider der Titanen Übermut?
Wer rettete vom Tode mich,
Von Sklaverei?
Hast du nicht alles selbst vollendet,
Heilig glühend Herz?
Und glühtest jung und gut,
Betrogen, Rettungsdank
Dem Schlafenden da droben?
Ich dich ehren? Wofür?
Hast du die Schmerzen gelindert
Je des Beladenen?
Hast du die Tränen gestillet
Je des Geängsteten?
Hat nicht mich zum Manne geschmiedet
Die allmächtige Zeit
Und das ewige Schicksal,
Meine Herrn und deine?
Wähntest du etwa,
Ich sollte das Leben hassen,
In Wüsten fliehen,
Weil nicht alle
Blütenträume reiften?
Hier sitz’ ich, forme Menschen
Nach meinem Bilde,
Ein Geschlecht, das mir gleich sei,
Zu leiden, zu weinen,
Zu genießen und zu freuen sich,
Und dein nicht zu achten,
Wie ich!
Esta oda se publicó por primera vez, sin conocimiento y con gran disgusto de Goethe, en un famoso ensayo del filósofo Jacobi sobre la doctrina de Spinoza, pues este pensador veía reflejado en el poema el concepto del Uno y Todo que él ponía en su texto en boca de un entusiasmado Lessing, como defensor de las ideas de Spinoza. Debido a esto, el poema se sitúa en el epicentro de la famosa polémica intelectual alemana de aquel tiempo conocida como “Disputa sobre el ateísmo” o “Disputa sobre el Panteísmo”. Más adelante, Goethe incluyó el poema en la Edición S, de obras suyas, de 1789, versión que seguimos aquí. El famoso himno expresa, en síntesis, un grito poético contra la mentalidad religiosa vigente, toda la fuerza y los sentimientos de rebelión de la generación del Sturm und Drang y su idea de cómo deben ser los caracteres ‘geniales’, en este caso bajo la figura simbólica del mitológico titán Prometeo, que se rebela contra Zeus y según algunos mitos modela en su taller de alfarero a los hombres. Es por tanto también un poema de artista.
CANTO DE LOS ESPÍRITUS SOBRE LAS AGUAS / GESANG DER GEISTER ÜBER DEN WASSERN (1779)
El alma humana
al agua se asemeja;
del cielo viene,
al cielo asciende,
y de nuevo desciende:
a la tierra regresa
en alternancia eterna.
Surge del alto
precipicio rocoso
como puro chorro;
luego es sutil polvo
de nubes de agua
sobre la pared lisa
que ligera lo acoge;
forma un velo que bulle,
y con suave murmullo
al fondo se arroja.
Peñascos que se alzan,
frenan su caída,
echa espumarajos
y cae paso a paso,
colérico, al abismo.
Ya en el lecho plano
se desliza hacia Wiesental
y en el liso lago
se miran su rostro
todos los astros.
Es para la ola el viento
rival amoroso;
pues ya desde el suelo
alza ondas de espuma.
¡Alma del hombre,
cuánto al agua te asemejas!
¡Destino del hombre,
cuánto al viento te asemejas!
Des Menschen Seele
Gleicht dem Wasser:
Vom Himmel kommt es,
Zum Himmel steigt es,
Und wieder nieder
Zur Erde muß es,
Ewig wechselnd.
Strömt von der hohen,
Steilen Felswand
Der reine Strahl,
Dann stäubt er lieblich
In Wolkenwellen
Zum glatten Fels,
Und leicht empfangen,
Wallt er verschleiernd,
Leisrauschend
Zur Tiefe nieder.
Ragen Klippen
Dem Sturz’ entgegen,
Schäumt er unmutig
Stufenweise
Zum Abgrund.
Im flachen Bette
Schleicht er das Wiesental hin,
Und in dem glatten See
Weiden ihr Antlitz
Alle Gestirne.
Wind ist der Welle
Lieblicher Buhler;
Wind mischt vom Grund aus
Schäumende Wogen.
Seele des Menschen,
Wie gleichst du dem Wasser!
Schicksal des Menschen,
Wie gleichst du dem Wind!
Se trata de un poema compuesto por Goethe durante su segundo viaje a Suiza en 1779. Los versos describen la zona de Lauterbrunnen, sobre todo la impresión producida por la cascada conocida como Staubbachfall, con una caída libre de 300 metros de altura, cuya agua pulverizada da nombre al chorro de agua. El tema es una comparación entre los elementos de la naturaleza y el ser humano, perecedero. Las distintas fases del torrente definen las distintas edades del hombre desde la juventud impetuosa hasta la senectud. Materia (el agua) y espíritu (el alma) son las dos partes de la eterna Naturaleza, de una única e indestructible unidad. El ciclo eterno del agua (del vapor que asciende y forma la nube a la lluvia que vuelve a caer de nuevo a la tierra) puede compararse con el de la vida humana: por mucho que nuestra parte material desaparezca, somos parte del ciclo eterno del Universo y algo de nosotros permanece, aunque sea bajo una forma no consciente. La visión panteísta de Goethe, que como los románticos dota de espíritu a la naturaleza, es muy evidente en el poema y lo aleja del mecanicismo racionalista que solo entiende la naturaleza como pura materia.
CANCIÓN NOCTURNA DEL CAMINANTE II: SOBRE LAS CUMBRES / WANDRERS NACHTLIED II: ÜBER ALLEN GIPFELN (1780)
Sobre las cumbres todas,
la calma;
entre las copas todas
no sientes nada:
apenas un soplo que pasa.
Los pajarillos del bosque callan.
¡Paciencia! ¡Aguarda!
Pronto estarás tú también en calma.
Über allen Gipfeln
Ist Ruh’,
In allen Wipfeln
Spürest du
Kaum einen Hauch;
Die Vögelein schweigen im Walde.
Warte nur! Balde
Ruhest du auch.
El título “Canción nocturna del caminante” es una rúbrica genérica que se aplica a dos poemas distintos, del que traducimos ahora el segundo, del año 1780, publicado por vez primera por Goethe en el primer volumen de su edición de obras, Edición B, del año 1815. Estos ocho sencillos versos son tal vez los más famosos de su autor, y su historia es conmovedora, ya que Goethe los grabó por vez primera en la pared de madera de una cabaña de caza del entorno de Ilmenau, muy probablemente en la noche del 6 de septiembre de 1780. Mucho más tarde, en agosto de 1831, tan solo medio año antes de su muerte, Goethe regresa a Ilmenau y sube con cierta dificultad hasta la cabaña, en donde encuentra aún los versos, lo que le emociona hasta las lágrimas ante la proximidad de su propia caducidad. Los versos se hicieron famosos ya en vida de su autor y no digamos después: la gente peregrinaba para verlos en su sitio original. Aunque la cabaña ardió y no se conserva el texto original grabado en la cabaña, alguien todavía pudo aserrar la madera con los versos y los fotografió en 1869. Actualmente, una réplica de la famosa cabaña alberga una foto enmarcada de los versos originales. La aceptación melancólica del destino perecedero del hombre desde una idea panteísta de regreso al todo de la Naturaleza es el sentido general del poema.

LO DIVINO / DAS GÖTTLICHE (1783)
¡Dicen sea noble el Hombre,
servicial y bueno!
Pues solo esto
lo distingue,
del resto de criaturas
que conocemos.
¡Salve a los desconocidos
seres superiores
que todos intuimos!
El ejemplo de aquel,
a creer en estos nos enseña.
Pues es insensible
la naturaleza.
El sol luce
sobre malos y buenos
y para el criminal brillan,
como para los mejores,
la luna y las estrellas.
Viento y corrientes,
trueno y granizo,
ruidosos siguen su senda
y se van alcanzando
o adelantando el uno al otro
en su urgencia.
De igual modo la fortuna
tantea entre las gentes,
alcanza ya sea al mocito
y su rizada inocencia,
ya sea al viejo culpable
y su calva cabeza.
Siguiendo grandes leyes,
férreas y eternas,
debemos todos
completar el círculo
de nuestra existencia.
Solo el Hombre
puede lo imposible:
pues él discierne,
juzga y elige;
él puede hacer durar
el instante.
Solo él puede
compensar al bueno,
castigar al malo,
curar y salvar,
vincular de modo útil
lo confuso y extraviado.
Y nosotros veneramos
a los inmortales
cual si hombres fueran,
cual si en lo grande hicieran
lo que en lo pequeño el mejor
hace o hacer quisiera.
¡El hombre noble
ha de ser servicial y bueno!
Incansable, él crea
lo que es útil, lo correcto.
¡Sea él nuestro modelo
de aquel Ser solo intuido!
Edel sei der Mensch,
Hülfreich und gut!
Denn das allein
Unterscheidet ihn
Von allen Wesen,
Die wir kennen.
Heil den unbekannten
Höhern Wesen,
Die wir ahnden!
Sein Beispiel lehr’ uns
Jene glauben.
Denn unfühlend
Ist die Natur:
Es leuchtet die Sonne
Über Bös’ und Gute,
Und dem Verbrecher
Glänzen, wie dem Besten,
Der Mond und die Sterne.
Wind und Ströme,
Donner und Hagel
Rauschen ihren Weg,
Und ergreifen,
Vorüber eilend,
Einen um den andern.
Auch so das Glück
Tappt unter die Menge,
Faßt bald des Knaben
Lockige Unschuld,
Bald auch den kahlen,
Schuldigen Scheitel.
Nach ewigen, ehrnen,
Großen Gesetzen
Müssen wir alle
Unseres Daseins
Kreise vollenden.
Nur allein der Mensch
Vermag das Unmögliche:
Er unterscheidet,
Wählet und richtet;
Er kann dem Augenblick
Dauer verleihen.
Er allein darf
Den Guten lohnen,
Den Bösen strafen,
Heilen und retten
Alles Irrende, Schweifende
Nützlich verbinden.
Und wir verehren
Die Unsterblichen,
Als wären sie Menschen,
Täten im Großen,
Was der Beste im Kleinen
Tut oder möchte.
Der edle Mensch
Sei hülfreich und gut!
Unermüdet schaff’ er
Das Nützliche, Rechte,
Sei uns ein Vorbild
Jener geahndeten Wesen!
Oda del primer periodo del Clasicismo de Goethe; si se compara con “Prometeo”, se puede advertir que aquí no se lleva tan lejos la idea de que la alternativa a la idea de un dios personal solo sea la disolución en el Todo de la naturaleza; según la edición de Frankfurt, en este poema parece ofrecerse una tercera vía por la que lo ético es precisamente la manera en que los seres humanos proclaman su participación en lo divino. Con todo, el poema suscitó variadas interpretaciones y controversias en su época. Compuesta en 1783, aquí seguimos la versión enmendada de 1789. El poema surgió en un momento en que el poeta se ocupaba con entusiasmo de la filosofía de Spinoza, en particular su comprensión de que Dios es Uno con el cosmos y la naturaleza.
UNO Y TODO / EINS UND ALLES (1821)
A fin de hallarse en el seno de lo ilimitado,
lo singular se desvanecerá con agrado,
desaparecen fastidio, cansancio.
En vez de un querer salvaje, un deseo ardiente,
en lugar de una penosa exigencia, un deber estricto,
abandonarse en brazos del deleite.
¡Alma del cosmos, ven y en nosotros penetra!
La pugna con el mismísimo espíritu del mundo
será luego de nuestras fuerzas la tarea suprema.
Los espíritus buenos, solícitos conducen,
guiando con dulzura a los maestros supremos,
hasta aquello que todo lo creó y que todo lo crea.
Y para rehacer lo que ya hecho fuera,
a fin de que nada paralizarse pueda,
un eterno y vívido hacer siempre actúa.
Y lo que antes no fue, ahora devenir quiere
purísimos soles o coloridas tierras,
pues nunca debe reposar ni darse tregua.
Tiene que estar activo, actuar siempre creando,
primero moldear su forma y luego transformarse;
el momento solo en apariencia se detiene.
Lo eterno sigue siempre activo dentro de todo:
pues todo debe descomponerse en la Nada,
si es que persistir en el Ser pretende.
Im Grenzenlosen sich zu finden
Wird gern der Einzelne verschwinden,
Da löst sich aller Überdruß;
Statt heißem Wünschen, wildem Wollen,
Statt läst’gem Fordern, strengem Sollen,
Sich aufzugeben ist Genuß.
Weltseele komm uns zu durchdringen!
Dann mit dem Weltgeist selbst zu ringen
Wird unsrer Kräfte Hochberuf.
Teilnehmend führen gute Geister,
Gelinde leitend, höchste Meister,
Zu dem, der alles schafft und schuf.
Und umzuschaffen das Geschaffne,
Damit sich’s nicht zum Starren waffne,
Wirkt ewiges, lebendiges Tun.
Und was nicht war, nun will es werden,
Zu reinen Sonnen, farbigen Erden,
In keinem Falle darf es ruhn.
Es soll sich regen, schaffend handeln,
Erst sich gestalten, dann verwandeln;
Nur scheinbar steht’s Momente still.
Das Ewige regt sich fort in allen:
Denn alles muß in Nichts zerfallen,
Wenn es im Sein beharren will.
La versión manuscrita del poema está datada en Jena en octubre de 1821. Se publicó en 1823 y luego Goethe lo integra en la Edición C, de 1827. La fórmula “Uno y Todo” (o Hen kai Pan) se había convertido en el siglo XVIII en el lema más famoso del supuesto panteísmo/ateísmo de Spinoza y sus defensores, aunque luego había seguido evolucionando su sentido en manos del Idealismo. El poema de Goethe tematiza la relación del ser humano con el Todo, la necesidad de una transformación permanente para alcanzar una eternidad siempre evolutiva. Es un condesado de la filosofía de la naturaleza de Goethe y de su visión de la eternidad.
5. POEMAS EXTRAIDOS DE GRANDES CICLOS POÉTICOS
DEL CICLO DE ELEGÍAS ROMANAS (1788-1790)
ELEGÍA III
No te arrepientas, amada, por haberte entregado a mí tan pronto;
créeme, no por ello pienso en ti con descaro ni por una cualquiera te tengo.
Diversos son los efectos que causan las flechas de Amor; algunas solo te arañan
y con sutil ponzoña, que bajo la piel se insinúa, al corazón durante años enferman.
Otras en cambio, muy bien aladas, y con agudas puntas recién afiladas,
hasta la médula penetran y a borbotones hacen hervir la sangre inflamada.
En los tiempos heroicos, cuando dioses y diosas se amaban,
presto el deseo sucedía a la mirada, el deleite presto sucedía al deseo.
¿Tú crees que la diosa del amor se lo pensó mucho tiempo
cuando en la floresta de Ida se quedó del hermoso Anquises prendada?
Si Luna hubiera tardado en besar a un durmiente tan bello1,
ah, en tal caso, celosa, muy presto Aurora2 lo habría despertado.
Hero divisó en la bulliciosa fiesta a Leandro, y en el acto veloz
se arrojó el ardoroso amante al nocturno oleaje3.
Rea Silvia, la regia doncella, desciende la senda que baja al Tíber
para ir a buscar agua y allí la sorprende el dios y de ella se apodera4.
¡Así se engendró para sí mismo a sus hijos Marte! A los gemelos una loba
los amamantó y, mira, Roma se llama ahora la princesa del mundo.
Laß dich, Geliebte, nicht reu’n, daß du mir so schnell dich ergeben!
Glaub’ es, ich denke nicht frech, denke nicht niedrig von dir.
Vielfach wirken die Pfeile des Amor: einige ritzen,
Und vom schleichenden Gift kranket auf Jahre das Herz.
Aber mächtig befiedert, mit frisch geschliffener Schärfe,
Dringen die andern ins Mark, zünden behende das Blut.
In der heroischen Zeit, da Götter und Göttinnen liebten,
Folgte Begierde dem Blick, folgte Genuß der Begier.
Glaubst du, es habe sich lange die Göttin der Liebe besonnen,
Als im Idäischen Hain einst ihr Anchises gefiel?
Hätte Luna gesäumt, den schönen Schläfer zu küssen,
O so hätt’ ihn geschwind, neidend, Aurora geweckt.
Hero erblickte Leandern am lauten Fest, und behende
Stürzte der Liebende sich heiß in die nächtliche Flut.
Rhea Silvia wandelt, die fürstliche Jungfrau, der Tiber
Wasser zu schöpfen, hinab, und sie ergreifet der Gott.
So erzeugte die Söhne sich Mars! – Die Zwillinge tränket
Eine Wölfin, und Rom nennt sich die Fürstin der Welt.
Es propio del ciclo de “Elegías romanas” la inspiración en modelos y mitos clásicos, pero fusionado con experiencias amorosas en el tiempo del poeta. Este poema no es solo un consuelo privado para la amada, pues los paralelismos mitológicos le dan al amor individual una proyección universal y reúnen Roma y Amor. El amor fue requisito para el nacimiento de Roma, como se lee en los ejemplos mitológicos.
1_ Alusión al mito de Selene (la luna) y el bello pastor Endimión, al que una noche divisa Selene durmiendo en una cueva cuando pasa con su carro por el cielo. Selene besa al joven y ambos se aman, tanto, que finalmente Zeus concede al amante un deseo: la juventud eterna a cambio de un sueño asimismo eterno, del que solo podía despertar brevemente cuando venía su amada por la noche a verlo.
2_ La diosa Aurora (Eos) era hermana de Selene o Luna y de Helios o Sol.
3_ El mito de la sacerdotisa Hero y Leandro, dos amantes desdichados, fue muy conocido e inspiró a numerosos artistas y poetas. Aunque tenían prohibido por sus padres verse, los dos enamorados idearon un plan que consistía en que Hero encendía cada noche una lumbre en la torre en la que vivía para servirle de guía a Leandro, que vivía en la orilla opuesta del Helesponto. Una noche de vendaval, en que Hero se quedó dormida, su antorcha se extinguió, Leandro se extravió y lo encontraron al día siguiente, ahogado. Hero entonces se suicidó arrojándose desde la torre y los padres decidieron enterrarlos juntos.
4_ Rea Silvia era descendiente de Eneas, hija del rey de Alba Longa y virgen vestal, obligada a la castidad. Según una de las variantes de la leyenda, Marte se le apareció en un sueño y la violó en un bosque. De esta violación nacieron los gemelos Rómulo y Remo.
POEMAS DEL “DIVÁN DE ORIENTE Y OCCIDENTE” (1814/1827)
SULEIKA
¿Es posible, amada, que te estreche,
y escuche tu divina voz?
La rosa imposible parece,
inconcebible el ruiseñor.
Ist’s möglich, daß ich, Liebchen, dich kose,
Vernehme der göttlichen Stimme Schall!
Unmöglich scheint immer die Rose,
Unbegreiflich die Nachtigall.
Este breve poema, sin título, está también integrado en el Libro VIII del Diván de Oriente y Occidente, obra que se inspira en la poesía persa medieval, de tono buscadamente ingenuo y presidida por amor y naturaleza, los temas favoritos de Goethe; los versos, en boca del amante Hatem, están dedicados a la amada, Suleika. El poema es de acento casi místico, pues la rosa y el ruiseñor, motivos tópicos de la lírica persa del gran poeta Hafiz, con ser reales, remiten a una belleza pura e ideal, que es “inconcebible”.
GINGO BILOBA / GINGO BILOBA
La hoja de este árbol de Oriente
que fue a mi jardín confiado
al sabio un enigma ofrece
que él disfruta descifrando.
¿Es acaso ella Un ser vivo
que en dos partes se ha partido?
¿O son dos que decidieron
fundirse en un solo cuerpo?
Yo creo haber encontrado
la clave a tales preguntas:
¿tú en mis versos no has notado
que es mi esencia doble y una?
Dieses Baums Blatt, der von Osten
Meinem Garten anvertraut,
Gibt geheimen Sinn zu kosten,
Wie’s den Wissenden erbaut.
Ist es ein lebendig Wesen,
Das sich in sich selbst getrennt?
Sind es zwei, die sich erlesen,
Daß man sie als eines kennt?
Solche Frage zu erwidern,
Fand ich wohl den rechten Sinn;
Fühlst du nicht an meinen Liedern,
Daß ich eins und doppelt bin?
Este poema, inserto en el libro VIII del poemario, fue escrito el 15 de septiembre de 1815. El motivo del ginkgo biloba es famoso en la lírica y la biografía de Goethe. En su manuscrito, Goethe omite la ‘k’ del nombre para que tenga una sonoridad más dulce, detalle que mantenemos. Este árbol japonés empezó a conocerse e implantarse en Europa en torno a 1800. Las hojas de este árbol tienen forma de abanico desplegado, pero con un corte profundo en el centro que produce la impresión de que fueran dos hojas pegadas o que hubieran crecido unidas. Esa imagen permite al poeta jugar con el tema de la ambigüedad que preside a toda la Naturaleza (presente en la filosofía natural de Goethe), la mutua pertenencia en el amor, el ser dos y uno, la duplicidad oriental/occidental, etc., temas que recorren todo el Diván de Oriente y Occidente. Antes de escribir este poema, Goethe había enviado a su amada Marianne von Willemer una hoja de ginkgo como símbolo de su fusión amorosa, de modo que era para ellos una clave oculta, y cuando escribió este poema se lo envió a ella en un pliego de papel cuidadosamente adornado con una cenefa y con unas hojas reales del árbol de ginkgo pegadas. Las hojas procedían de un árbol en el castillo de Heidelberg, lugar en el que se hallaba el poeta cuando redactó el poema.
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Todos los poemas de esta nueva entrega de la nube habitada han sido extraídos del libro:

Poemas esenciales, Johann Wolfgang von Goethe.
Edición bilingüe de Helena Cortés Gabaudan.
Madrid: La Oficina de Arte, 2015.
Los comentarios, abreviados para esta publicación, son también de la misma autora.
Aunque en el mundo hispanohablante se conoce a Goethe principalmente como autor del Fausto y el Werther, lo cierto es que fue ante todo un poeta y como tal alcanzó la fama inmortal en Alemania. Allí se siguen citando sus más de tres mil poemas, ya que son frescos, amenos y con frecuencia profundos sin ser pedantes; amor y naturaleza son los dos grandes temas transversales que presiden toda su lírica.
La citada edición bilingüe ofrece la más extensa antología de este autor en lengua española: hasta doscientas piezas poéticas, muy diversas, divididas según un criterio temático, a la par que cronológico: amor, naturaleza, ciencia o filosofía sin olvidar importantes poemas insertos en obras literarias, una selección de los grandes ciclos poéticos o una muestra de los irónicos epigramas poéticos por los que Goethe desarrolló una gran afición en sus últimos años.
Acompaña también a la edición una larga introducción sobre las características y fases de la lírica de Goethe y numerosas notas que explican individualmente cada poema.
Más información en la web de la editorial>>> https://www.laoficinaediciones.com/libros/poemas-esenciales-de-goethe/


Johann Wolfgang von Goethe (Fráncfort del Meno, 1749-Weimar, 1832) fue una de las figuras fundamentales de la cultura europea entre la Ilustración y el Romanticismo. Nació en el seno de una familia burguesa acomodada que le proporcionó una educación muy amplia. Aunque desde muy joven su verdadera inclinación estuvo dirigida hacia la literatura, el arte y el conocimiento de la naturaleza, siguiendo los deseos de su padre estudió Derecho, primero en Leipzig y posteriormente en Estrasburgo.
Su estancia en la ciudad resultó decisiva. Allí conoció a Johann Gottfried Herder, quien le dio a conocer a Homero, Shakespeare, Ossian y la poesía popular, y allí entró en contacto con las ideas del Sturm und Drang («Tormenta e ímpetu»), movimiento que reaccionaba contra el racionalismo y las convenciones estéticas de la Ilustración reivindicando la libertad creadora, la emoción, la naturaleza y la figura del genio individual.
En esos años comenzaron también las intensas experiencias sentimentales que Goethe transformaría repetidamente en materia literaria. Su relación imposible con Charlotte Buff, prometida de un amigo, estuvo en el origen de Los sufrimientos del joven Werther (1774), novela que convirtió al joven Goethe en una celebridad europea y se transformó en una obra emblemática de la nueva sensibilidad prerromántica. Su influencia fue extraordinaria, hasta el punto de generar modas e imitaciones entre los jóvenes europeos.
En 1775, Goethe aceptó la invitación del duque Carlos Augusto de Sajonia-Weimar y se instaló en Weimar, ciudad en la que, salvo largos viajes, permanecería durante el resto de su vida. Allí no fue únicamente escritor: desempeñó importantes responsabilidades administrativas y políticas al servicio del ducado y se interesó cada vez más por las ciencias naturales. Su trayectoria constituye precisamente uno de los rasgos más singulares de su personalidad: Goethe entendía literatura, arte, ciencia y conocimiento de la naturaleza como partes de una misma actividad intelectual.
Un momento fundamental de su evolución fue su viaje a Italia (1786-1788). El contacto directo con el arte antiguo y renacentista modificó profundamente sus ideas estéticas. El joven escritor vinculado al Sturm und Drang evolucionó hacia una concepción basada en la medida, el equilibrio y la armonía clásica. A su regreso a Weimar, esta transformación cristalizó en lo que se conoce como el «Clasicismo de Weimar», especialmente a través de su amistad y colaboración intelectual con Friedrich Schiller, iniciada en 1794.
Paralelamente continuó desarrollando una obra extraordinariamente diversa, en la que además de poesía, teatro y novela, realizó investigaciones sobre botánica, anatomía, geología, óptica y teoría del color. Esa amplitud de intereses explica que su figura desborde la imagen convencional del escritor romántico: aunque fue uno de los grandes impulsores de la nueva sensibilidad que desembocaría en el Romanticismo, posteriormente se distanció de algunos de sus excesos y buscó una síntesis entre el sentimiento y la razón, la naturaleza y la cultura, la libertad individual y las formas clásicas.
Entre sus principales obras se encuentran Götz von Berlichingen, Los sufrimientos del joven Werther, Wilhelm Meister, Las afinidades electivas, Poesía y verdad y, sobre todo, Fausto, proyecto al que dedicó buena parte de su vida: comenzándolo durante su juventud, fue reelaborándolo después, durante décadas; la primera parte apareció en 1808 y la segunda quedó terminada poco antes de su muerte. Fausto acabó convirtiéndose en una suerte de síntesis de su pensamiento sobre el conocimiento, el deseo, la experiencia y la condición humana.
En su vida privada, las numerosas relaciones sentimentales que mantuvo fueron dejando huella en su obra. Desde finales de la década de 1780 convivió con Christiane Vulpius, con quien tuvo varios hijos y con quien finalmente se casaría en 1806. Tras la muerte de Schiller en 1805 y a medida que envejecía, Goethe se convirtió progresivamente en una figura casi patriarcal de la cultura europea. Escritores, artistas, científicos y personalidades de toda Europa acudían a Weimar para conocerlo.
Fue allí donde falleció en 1832, a los 82 años, después de haber atravesado prácticamente toda una época de la cultura europea: desde la Ilustración y el Sturm und Drang hasta el Romanticismo plenamente desarrollado. Su trayectoria resulta especialmente singular porque contribuyó decisivamente al nacimiento del Romanticismo alemán pero no permaneció encerrado en él: evolucionó hacia una concepción más universalista y clásica de la cultura.
Esa capacidad de integrar literatura, arte, ciencia, experiencia vital y reflexión filosófica es la que convirtió a Goethe en una de las grandes figuras de la cultura europea moderna.
Helena Cortés Gabaudan (Salamanca, 1962) es profesora titular de la universidad de Vigo y germanista especializada en la época clásico-romántica. Durante diez años dirigió centros del Instituto Cervantes en Alemania. Ha realizado numerosas ediciones de estudio de textos clásicos alemanes (Heidegger, Goethe, Hölderlin, Rilke, Fontane, los Hermanos Grimm, etc.).
Entre sus monografías se cuentan:
· Claves para una lectura de Hiperión, Ediciones Hiperión, 1996
· El señor del fuego: mitos y símbolos del herrero germánico, Miraguano 2004
· La vida en verso. Biografía poética de Friedrich Hölderlin, Ediciones Hiperión, 2014
· Goethe. Vivir para ser inmortal, Arpa, 2023.
Desde Octubre de 2018 es miembro numerario de la Academia de la Lengua y la Literatura alemanas. En 2020 se le concedió la Medalla de Oro de la Sociedad Internacional Goethe en Alemania. En 2021 obtuvo el Premio Nacional de Traducción de España por el Diván de Oriente y Occidente (West-östlicher Divan) de Johann Wolfgang von Goethe.
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