Comentarios trienales

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Debajo incluyo algunos comentarios recibidos en mi correo electrónico al cumplirse el tercer aniversario de la revista. He puesto los que más gracia me han hecho, con muy pequeñas modificaciones. Omito nombres y apellidos.

Tercer aniversario de la revista. ¡Enhorabuena! Una vez superado este mojón, creo que no habrá ya quien os pare. El tercer año suele ser siempre el más duro y peligroso. Al tercer año de predicación crucificaron a Cristo, tres fueron los años que duró la Guerra Civil y ahí tenemos los trienios fatídicos del liberalismo español, seguidos casi siempre de décadas ominosas. Yo soy optimista, sin embargo. Mientras sigáis remando con esa entusiasta energía, la cosa irá viento en popa. O, cuando menos, no os iréis a pique.

¿Tres años? ¡Si parece que fue ayer! Esperemos que el indolente tenga un poco más de diligencia a partir de ahora y profundice algo más en los asuntos que trata. ¿Para cuándo una entrada sobre el Lazarillo?

Y al tercer año resucitó.

Le leo todas las semanas desde La Paz (Bolivia)… cuando me acuerdo.

Qué moral la suya. Pero siga, siga…

Tres fueron tres y ninguno fue malo.

Lo que más me gusta de su blog es cuando se pone Ud. íntimo. Personalice más y filosofe menos. Ese diario de Londres que colgó durante el verano me encantó. ¿Por qué no hace lo mismo ahora? ¿No vive Ud. en Brooklyn? Hubiera estado muy bien un seguimiento diario (o casi) del huracán Sandy. Su entrada no estaba mal, pero me supo a muy poco. Además, se notaba que parodiaba al gran Defoe. Le faltaba autenticidad. A veces noto que es Ud. muy poco auténtico.

Debes renovarte. El formato actual puede que esté agotado. Una sugerencia: cuelga una entrada casi todos los días, pero sin tanta elaboración. Fogonazos o “blogotuits” en lugar de grandes parrafadas. Prueba a escribir ciento cuarenta palabras todos los días. Eso es lo que yo llamo blogotuits. Una entrada muy larga suele cansar. Además, para eso están ya las columnas de los periódicos.

Han pasado ya tres años, pero tu hija continúa anclada en los siete. ¿No pasa por ella el tiempo? Actualiza tu biografía o pensaremos que eres no ya indolente, sino un completo dejado.

Echo en falta fotos y vídeos.

Quiero más, mucho más. ¿Por qué no cuelgas algo todos los días? Un día lo dedicas a la filosofía, otro a tus quisicosas, otro a comentarios insubstanciales, otro lo conviertes en diario personal. El blog tiene que palpitar casi a diario.

Adelante. Avanti. Go ahead.

Nacido y criado en Madrid, José Luis Madrigal ha pasado la mayor parte de su vida adulta en el mundo anglosajón. Vivió varios años en Londres y desde 1986 reside en Brooklyn, Nueva York. Es profesor titular en el Queensborough Community College y el Graduate Center de la Universidad de Nueva York (CUNY). Publica con cierta regularidad trabajos sobre atribución textual. En 2002, provocó algún revuelo al proponer que el Lazarillo lo había escrito un humanista toledano, Francisco Cervantes de Salazar, atribución que el mismo desecho años después tras darle muchas vueltas al asunto. Actualmente defiende otra candidatura más fundamentada, pero tras el traspié anterior prefiere no airearla demasiado. Algunos de sus trabajos están disponibles en la red. Digamos para terminar que le gusta leer, conversar con unos pocos amigos afines y contarle historias a su hija de siete años.