Crónica de un año teatral bajo la sombra del COVID (y XI) – Y ahora, ¿qué?

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(Aquí se pueden leer las anteriores entregas.)

Patio de butacas en el Teatro Nuevo Fernando Arrabal de Ciudad Rodrigo en agosto de 2020, dentro de la Feria de Teatro que se celebra allí en verano. Las líneas blancas indican las butacas que no se pueden usar. 

Bueno, ya hemos llegado al final de esta larga reflexión. Y ahora, a fecha de escritura de esta crónica, mediados de marzo de 2021, nos planteamos qué va a pasar… ¿Qué va a pasar con el teatro en España? Pues no lo sabemos. En España todo sigue adelante, con restricciones y medidas, mientras en el resto del mundo parece que no… (Al menos en Londres están empezando a vender entradas para musicales que van a comenzar en agosto…) En España, las convocatorias de Festivales y teatros públicos siguen su curso, y celebrarán sus ediciones con los aforos permitidos en su momento. Las compañías privadas que han podido sobrevivir a este fatídico año siguen produciendo. Mariana Pineda, montaje de la compañía GG Producción Escénica, se va a emitir el próximo 27 de marzo de 2021 en TVE para celebrar el Día Mundial del Teatro, pues se grabó dos meses antes, cuando hicieron las funciones en el Teatro Español. Alguna compañía extranjera que nos iba a visitar ha cancelado, pero no hemos llegado a conocer los motivos: en Teatralia 2021, este mes de marzo, se ha cancelado el espectáculo The Love Story of Romeo & Juliet in 40 minutes, de los daneses Mish Mash International Theatre Company, y en los Teatros del Canal se han cancelado varias propuestas de esta primavera, como la de Anne Teresa de Keersmaeker y su compañía Rosas, la de las compañías australianas Sidney Dance Company, Circa y Stephanie Lake, y la de Teaċ Daṁsa Company de Irlanda. Pero aún queda en cartel algún que otro estreno de compañías extranjeras, y muchos de compañías españolas para el resto de la temporada…

Miembros de una compañía de teatro comiendo en la puerta de los Teatros del Canal, entre función y función, en febrero de 2021, al encontrarse la cafetería cerrada por normas Covid. 

Vuelven poco a poco los grandes musicales: se han puesto a la venta entradas para las funciones de Ghost en la Gran Vía madrileña a partir del 29 de septiembre, con la consigna que se puede leer en su web: “Compra tranquilo, si te contagias o confinan, te devolvemos el dinero.” Y se han convocado audiciones para buscar niños y niñas para el elenco de Matilda, y también para retomar Billy Elliot, pero en Barcelona.

Y ya nos hemos enterado de algunas compañías y algunos proyectos que se van a estrenar en el CDN la siguiente temporada, pero de eso no os vamos a decir ni guau (soy un dálmata.). Hay compañías con procesos a punto de cristalizar, que no se sabe si podrán ver la luz, porque hay un gran atasco de producciones que tenían que haberse estrenado o de bolos que tenían que haberse hecho y se han reprogramado, con lo cual las programaciones nuevas de los teatros aún se van a ver surtidas de compromisos adquiridos anteriormente y no hay cabida para muchos nuevos proyectos.

Patio del Teatro Jovellanos de Gijón a primeros de marzo de 2021. 

Hay aspectos de los que no hemos hablado, y que no nos gustaría dejar de nombrar, porque se han planteado también a lo largo de este año. Por ejemplo, los derechos de autor. Hay autores que tenían comprometido algún estreno o alguna programación en temporada, e iban a ingresar algún dinero con el que quizá contaban para su subsistencia, pero si las funciones no se hacen, no ingresan su porcentaje de taquilla. En ese sentido la Sgae (Sociedad General de Autores y Editores) ha creado unas ayudas, pero no sabemos si han sido efectivas, o si los autores han quedado satisfechos.

Otro tema importante es el de “La cultura es segura”, o como hashtag, #LaCulturaEsSegura o #CulturaSegura (según dicen, promovido por el Ministerio de Cultura), que tanto se ha usado para tratar de que los espectadores volvieran a los teatros o a los espectáculos en vivo. No sabemos si gracias a ese hashtag, a ese intento de dar valor al alimento del espíritu tanto como al del cuerpo (¿por qué iba a ser más seguro ir al supermercado que al teatro?) hemos abierto los teatros y los cines, pero lo que está claro es que en otros países no se han abierto, con lo cual nos deberíamos sentir unos privilegiados; y las compañías extranjeras que han venido a España estos últimos meses, o con las que hemos hablado, nos han recalcado que somos unos privilegiados. ¿Han luchado los trabajadores del teatro aquí más que en otros países para que se les permitiera abrir? ¿O es porque los políticos no consideran lo suficientemente importante esto de las artes escénicas y lo tratan como un reducto para minorías? Claro que estamos de acuerdo en que la cultura es segura, depende del uso que se haga de ella, y puede ser tan segura como un supermercado… ¿Por qué ir a comprar el pan es más seguro que ir al teatro? Con lo que no sabemos si estar de acuerdo, es con esas estadísticas que dicen que nadie se ha contagiado en un teatro, porque dudamos de que cuando uno se contagia, sepa exactamente dónde, y dónde no… no hay una forma de saber si el contagio ha sido en el supermercado, en la oficina, en el metro, en el parque, en el ascensor… Preferimos pensar de otro modo, del modo #LaCulturaEsSegura y no pasa nada por ir al teatro, mientras respetemos las medidas de seguridad, igual que no pasa nada por salir a pasear o por ir al supermercado, mientras respetemos las medidas de seguridad.

Lo que no ha impedido el virus es que muchos comenten la jugada al acabar la función. Sobre todo si acaban de ver una de Angélica Liddell en los Teatros del Canal. 

¿Qué hemos aprendido en el mundo de las artes escénicas con la pandemia? Bueno, pues lo que está claro es que hemos aprendido a solucionar, a improvisar, a estar al quite, a reaccionar incluso de un día para otro, a estar alerta, a no bajar la guardia… A que no pasa nada por cancelar o posponer. A aceptar las cancelaciones cuando somos espectadores… A ver espectáculos a las cuatro de la tarde… A mirar cuarenta y siete veces la hora del espectáculo en Internet, por si acaso lo han adelantado o se ha cancelado…

Y, para terminar, nos hacemos aquí un montón de preguntas:

  • ¿Qué va a pasar con esto del teatro?
  • ¿En qué nos ha cambiado la pandemia?
  • Cuando llegue la normalidad, si es que llega, ¿seguirá el streaming?
  • ¿Seguiremos usando mascarillas?
  • ¿Volveremos a ocupar alguna vez el 100% del aforo igual que en los aviones?
  • ¿Se seguirá saliendo escalonadamente?
  • ¿Volverán los programas de mano?
  • ¿Habrá tantos nuevos movimientos con esto del virus que acabaremos escribiendo otra crónica en marzo de 2022?

@nico_guau

 


Hojas que sirvieron para bloquear butacas en los Teatros del Canal en junio de 2020, olvidadas sobre una mesa. Quizá todos los vaivenes que nos ha traído este año se queden como estas hojas secándose sobre una mesa hasta que llegue alguien y las meta en el cubo de
 la basura. 

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El Gallinero es la bitácora de un grupo de dramaturgos que interpretan el papel de un periodista. Un espacio donde se informa del teatro que no acostumbra a salir en los medios de comunicación, de los recovecos que componen la vida teatral de Madrid y los espectáculos/ espacios/ creadores/ gestores menos conocidos.   En El Gallinero escribe nico guau, y en una época escribieron muchas más gallinas: Antonio García, El Trapo, Folguera, la señora del fondo, Manuel Rodríguez, Muflón Silvestre, Pelma y gris, Turuleta, Vera Yobardé... Si queréis contactar con nosotros, podéis hacerlo en elgallinerofronterad @ gmail.com, quitándo lo espacios alrededor de la @.

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