¡Déjemelo liso, por favor!

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Si de verdad a algo tememos en materia capilar no es a meter la mano en el enchufe, si no a la temida lluvia (o humedad), que de un plumazo acaba con la primera simulación del ser humano: convertir una lisa cabellera en un mar de ondas o un redondo peinado a lo afro en un lacio corte a lo príncipe de Beckelear. Eso, los que todavía tienen.

 

Los que vamos algo escasos…. simplemente nos conformaríamos con algo más.
Esas gotas que amenazan con arruinar nuestro peinado tienen que ver con un aminoácido que hay en grandes cantidades en el pelo llamado cisteína, que contiene azufre en forma de grupos llamados –SH (se llaman tiol). Los grupos tiol reaccionan entre sí cuando se dan ciertas condiciones.Así, cuando una persona se hace una permanente o un moldeado, el pelo se recoge en torno a un cilindro (rulo o bigudí) y se fija con una pinza. Se le aplica un líquido y luego calor: el resultado es la unión de las cisteínas (de los grupos tioles) creando unos enlaces llamados puentes de disulfuro. Et Voilà, el cabello adopta forma ondulada.

 

Por contra, esos enlaces naturales en las personas con rizos se rompen al aplicar calor con esas planchas para alisar el pelo.Uniones o rupturas temporales, o lo que es lo mismo, rizos o alisados a tiempo parcial provocados por el calor que pero que se acaban con la humedad, ya sea la del ambiente o la que provoca la lluvia. Porque la humedad hace que las cisteínas vuelvan a su ser, y el peinado al traste.Y ellas y ellos lo sabemos…. la humedad es el peor enemigo de la peluquería… por ello, ante los esfuerzos inhumanos que hacemos para lucir como Dios manda en una boda, una inauguración o acontecimiento social, además de mirar al cielo y hacer las rogativas a Santa Clara (en forma de huevos) para que día sea radiante…. novias, madrinas e invitados en general, presionad para que en iglesias, juzgados, restaurantes y recintos varios sea obligatorio el uso de deshumidificadores, porque sólo así será posible que esos peinados, a veces imposibles, puedan lucir como nunca.

 

P.D. La ministra del ramo, que tome nota por favor, y al igual que promueven otras leyes como las del tabaco o del vino, tomen cartas en el asunto y hagan lo propio para promover el uso de esos aparatos mágicos. Que la calidad bien entendida comienza por la cabeza.

 

Jesús Pintor, Bioquímico.

 

Jesús Pintor Just es natural de Vigo. Nacido el 26 de diciembre de 1964, comenzó sus estudios de Biología en la Universidad de Vigo. Se trasladó a Madrid a finalizar dichos estudios licenciándose en el año 1989. Un año antes ya se había unido al grupo que la profesora M. Teresa Miras Portugal había consolidado en el Departamento de Bioquímica de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense, donde se doctoró en 1993. Durante los años 1994 y 1995, realizó su estancia posdoctoral con el profesor Geoffrey Burnstock en Londres, Reino Unido, para posteriormente reintegrarse a sus tareas docentes en Madrid. En la actualidad compagina sus tareas docentes e investigadoras con la figura de Subdirector de Investigación y Nuevas Tecnologías en la Escuela Universitaria de Óptica, dirigiendo a un grupo de 12 investigadores. En el plano científico ha publicado más de 100 artículos en revistas internacionales. Inventor de 12 patentes para el tratamiento de diversas patologías oculares y condrodisplasias, ha sido galardonado como mejor joven neuroquímico europeo (1994) y recientemente como mejor emprendedor de la Comunidad de Madrid por sus ideas para el desarrollo y explotación de las patentes de las patologías oculares y por la mejor idea para la creación de una empresa de base tecnológica. 
 Eduardo Costas. Es doctor en Biología, catedrático de universidad y doctor vinculado al CSIC. Iconoclasta por definición, ha trabajado en diferentes instituciones y desarrollado su investigación en diversos campos, básicamente en genética evolutiva y ecología de microalgas. Ha elaborado desarrollos aplicados (patentes, transferencia de tecnología). Siempre ha estado interesado en la divulgación científica. 
 Victoria López-Rodas. Coordinadora de ciencia. Es doctora en Veterinaria, profesora titular de universidad y doctora vinculada al CSIC. Trabaja en mecanismos genéticos de la adaptación de microorganismos fotosintéticos tanto a ambientes naturales extremos como a los efectos del cambio global antropogénico. Además es una de las mejores expertas en fitoplancton tóxico y sus efectos en aguas de abastecimiento, acuicultura y fauna salvaje.