Dos instantáneas de final de año

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Antes de regresar a la ciudad, salgo a darme un paseo por el monte y a la vuelta hago esta foto. Es una mañana fría, pero agradable. Hay un perro que ladra en la distancia durante largo rato, hasta que por fin se calla y todo vuelve a quedar en silencio. Estoy solo. La sinuosa S de la carretera que serpentea por el boscaje parece subrayar la dulce soledad campestre. Suena el teléfono. Eduardo me confirma que la ceremonia será esta tarde en Coney Island.

 

 

Hemos venido a depositar una parte de las cenizas de Paloma en la playa de Brighton Beach. La tarde está de lo más desapacible. Corre una brisa cortante por la tarima del paseo marítimo (boardwalk). Pasamos al lado de una cuadrilla de hombres que limpian con sus palas la arena acumulada por el pasado huracán. Paul se acerca y les pregunta si está abierto el malecón que se ve al fondo. Hay que gritar para entenderse. Nos dicen que no. Bajamos hasta la playa. El vasto espacio que nos rodea –el viento, la arena, el mar que se pierde en la lejanía- aumenta la desolación que sentimos. Según nos vamos acercando a la orilla, arrecia más el viento. Por un momento no sabemos si proseguir con la ceremonia. Finalmente nos decidimos. Saco la cámara y empiezo a hacer fotos. Pilar encabeza el grupo entre los remolinos de la arena mientras se aproxima con paso firme hacia el mar. A Palo le hubiera gustado así, con sencillez, esparcir sus cenizas al viento en un día ventoso y frío en este desolado rincón del universo.

 

Nacido y criado en Madrid, José Luis Madrigal ha pasado la mayor parte de su vida adulta en el mundo anglosajón. Vivió varios años en Londres y desde 1986 reside en Brooklyn, Nueva York. Es profesor titular en el Queensborough Community College y el Graduate Center de la Universidad de Nueva York (CUNY). Publica con cierta regularidad trabajos sobre atribución textual. En 2002, provocó algún revuelo al proponer que el Lazarillo lo había escrito un humanista toledano, Francisco Cervantes de Salazar, atribución que el mismo desecho años después tras darle muchas vueltas al asunto. Actualmente defiende otra candidatura más fundamentada, pero tras el traspié anterior prefiere no airearla demasiado. Algunos de sus trabajos están disponibles en la red. Digamos para terminar que le gusta leer, conversar con unos pocos amigos afines y contarle historias a su hija de siete años.