Elecciones generales, una canción de amor

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Me cuesta imaginarme a saltos celebrando una victoria. Y yo, que hoy visto un viejo abrigo heredado, de cuero y tres cuartos, pienso en los tres hombres y el cuarto mientras camino despacio de la estación de tren al trabajo.

 

 

Largo fue el verano

Rilke

 

Tengo 23 años, el pelo ondulado, y aún no sé por quién votar. Lo cual es triste, bien mirado. Me cuesta imaginarme a saltos celebrando una victoria. Y yo, que hoy visto un viejo abrigo heredado, de cuero y tres cuartos, pienso en los tres hombres y el cuarto mientras camino despacio de la estación de tren al trabajo. Ocho y media de la mañana, a menos dos grados, me cago en la puta, los coches pasan a mi lado, un viento helado me perfora el cogote y silbo una canción de amor. Y pienso aquello de Chandler debatiéndose entre si beber o no beber: Trágico, ¿verdad?

Antonio Mérida Ordás nació en Madrid en 1992, y veinte años después se fue de Erasmus al sur de Alemania en busca de sol y playa. Estudia comunicación audiovisual en la Universidad Complutense y ha colaborado desde Alemania con El Viajero, y a su vuelta a Madrid con Koult.es, y Achtung Magazine. Hasta hace no mucho, ha sido becario de redacción en Canal Plus. También ha trabajado sirviendo champán con una mano, de pinche de cocina, y eligiendo corbatas en Massimo Dutti entre otras cosas. Ahora escribe de cuando en cuando. Le gustan las películas. Twitter: @antoniomerida92 Aquí se viene a desnudarse, a tomar seis tragos, a bailar un boogie-woogie aunque no bailes, a enfundarse los guantes y saltar al ring agitando las caderas, para terminar brindando por un buen polvo o mejor combate.