En Estados Unidos, ‘todo está en la web’

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¿Todo está en la web? ¿Cómo puede ser? ¡Que alguien me lo explique! No es posible. Pues sí, fue un consejo repetido varias veces en mis primeros meses de estancia en Austin. ¿Quieres saber cuántos profesores hay en la School of Journalism de la University of Texas at Austin? Pincha este enlace porque ‘todo está en la web’. ¿Quieres hacer una aplicación para cursar un máster a la norteamericana? Pues, prepara todos los papeles burocráticos, llamados allí paperwork, digitalízalos bien y aprende a manejar el sistema informático de las universidades estadounidenses. Aviso que es un sistema complejo, metódico y debidamente informatizado. Se ahorran papel porque ‘todo está en la web’. ¿Quieres amueblar tu casa, comprarte una bici o vender cualquier trasto viejo? Pues, paciencia, todo está la web. Craigslist, el segunda mano en versión ‘yankee’ es la solución. Sí, todo se enfoca desde la web. ¿Quieres prepararte el examen del TOELF o del GRE? Pues apúntate a Kaplan, un sistema de aprendizaje online de los más utilizados entre los extranjeros que pretenden ingresar en universidades estadounidenses.

 

¿No conoces el camino? Google Maps desde un smartphone. En todas las puertas de los locales, podrás observar el simbolito de Google Maps para recordarte que también figura en línea. No, no se ha torcido, está en línea, porque seguirá estando en la web a pesar de todo. ¿No te gustan los programas que emiten en la televisión por cable que dispone de decenas de canales? No problem. Solución: Netflix. Paga 8 dólares al mes y ya tienes tu televión digital personalizada con cientos de películas de todas las clases, con una enorme variedad de temáticas. Americanadas, españoladas, latinas e incluso con series de éxito como Madmen. Cuando quieras y con la mejor calidad. Un servicio web que aún no entiendo por qué no se ha exportado a España. Por no hablar de la Blackboard, el sistema informático de la Universidad de Texas, donde profesores y alumnos disponen de su pizarra digital, con el listado de asignaturas, el material docente y el syllabus que equivale al programa de la asignatura.

 

Pero aún hay más. Porque, recuerden, ‘todo está en la web’, sigue estando en la web y pinta que permanecerá por un tiempo largo en la web. Así que tendremos web para rato, amigos. Sí de amigos quería yo hablar. ¿Que quieres hacer amigos (un making friends de barrio de toda la vida)? No busques más. Mis primeros grupos de amigos, que me enseñaron qué era el Hotel Las Vegas en el East Side de la Sixth Street fue de una red social de viajeros llamada Couchsurfing. Todos eran couchsurfers, viajeros, aventureros, procedentes de todas partes del mundo, residentes en Austin. De Rusia, de Australia, de El Salvador y, otros tantos, norteamericanos. Aunque a mis mejores amigos los localicé por casualidad en Facebook, lo cual también es digno de mención.

 

¿Quieres escuchar música en forma de radio musical online? Sencillo. Conéctate a Pandora, la radio musical online de moda. ¿Cómo puede ser posible que todo esté en la web? No sólo es boom de Facebook, ni de Twitter, ni de Foursquare, hay un infinito digital que transciende a Tumblr, que va más allá del storytelling periodístico con Storify, del peculiar movimiento de Pinterest y de las fotos de Instagram. Por no hablar del tinglado digital de uno de los evento más importantes del año en Austin, el South By South West. Analicen por ejemplo el blog del ISOJ (Internationsal Symposiym of Online Journalism), el congreso de Periodismo Digital que dirige el profesor Rosental. Sí, podría afirmarse que en Estados Unidos, existe un universo digital más avanzado que en el resto de muchos países del mundo. Debe de ser una cuestión cultural cada vez más globalizada. Dropbox para almacenar datos, Paypal para efectuar pagos online, Amazon para comprar libros. ¿Buscar empleo? En Indeed.com, que sería el Google de empleos en USA. El number 1 de los buscadores de empleabilidad a nivel nacional.

 

La filosofía Startbucks con WIFI everywhere. Esperar al autobús y ver que existe una señalización con icono para que, si tienes un smartphone, puedas conocer a qué hora va a pasar el próximo autobús. Renovar los libros de la biblioteca PCL vía web y realizar transferencias bancarias online, como también se está haciendo en España. Aprecio que hemos ido más allá de Idealista.com y de la compra de billetes de vuelos en Edream.es o Booking.com. Pero, y la gran pregunta aún está por responder. ¿Realmente todo estaba y sigue estando en la web? ¿Dónde se encuentra el Amor? Love is on the Net? La respuesta es tuya lector, no mía.

 

Ahora que estoy inmersa en la lectura de decenas de libros, rescato a George Landow, autor de Hipertexto 3.0, donde se refiere al concepto de virtualidad en sí mismo. En programación, lo virtual denota lo que es ‘existente físicamente, no por sí mismo sino fabricado por un software para parecer que lo es desde el punto de vista del programa o del usuario’. Como afirma Marie-Laure Ryan, el poderoso concepto de virtualización ‘conlleva, desde el aquí y ahora, lo singular, lo útil; y lo sólidamente encarnado en lo intemporal, abstracto, general, múltiple, versátil, repetible, ubicuo y morfológicamente fluido’. Líquido como diría Bauman. Partir del concepto mismo de virtualización, es partir entonces desde un intangible, no se puede tocar, ni oler, ni besar, pero mezcla dos mundos: el offline y el online, que en mi opinión, han de poseer cierta coherencia. El reflejo online no debería ser más que la punta de un gran iceberg de todo un mundo sensorial, real y, por supuesto, offline, fuera de la Red.

Fátima Margu nace en la antigua Emérita Augusta (Mérida, Extremadura) un caluroso verano de 1981. Ha trabajado como profesora de Universidad, periodista e investigadora. Aficionada a Internet y eterna alumna con una única vocación: cuestionarse qué está pasando para procurar llegar a la Verdad de las cosas. Alma viajera, siempre con la intención de hacer extraordinario aquello que para muchos pasaría desapercibido porque no se pararon a observar la belleza o el trasfondo que una instantánea puede condensar.