Ghaleb Jaber Martínez: «Un documental de Palestina nunca va a tener tantas visitas como un vídeo de Beyoncé»

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Sólo una persona insatisfecha como Ghaleb Jaber Martínez, director de la X Edición del Festival Internacional de Cine Euroárabe, AMAL 2012, tiene la fuerza de innovar cada año en el alejado rincón de Santiago de Compostela con un festival de cine Euroárabe trayendo obras de África, Europa y Oriente que nunca encontraríamos en una búsqueda nornal en la red, en ningún canal de televisión, ni en una crítica de cine de un diario nacional. Hay personas capaces de dar voz a los silenciados, de hacer visible lo invisible y del barro crear arte. Ghaleb Jaber Martínez es, sin duda alguna, una de ellas. 

 

Ghaleb Jaber Martínez: «Un documental de Palestina nunca va a tener tantas visitas como un vídeo de Beyoncé»

 

 

 

Defínase con una palabra.


Insatisfecho. Considero que siempre se puede mejorar.

 

¿Cómo surgió la idea de crear el festival?

 

Fue una iniciativa de la Fundación Araguaney. Me pidieron que les ayudara con la dirección del festival por mi formación en comunicación audiovisual, y así lo hice.

 

Como palestino ¿considera que el cine es un buen canal de transmisión para contar la historia del pueblo palestino?

 

Sí, desde luego. Es como una radiografía. La esencia del cine es contar con imágenes e historias emociones básicas, y eso lo hacen muy bien los cineastas árabes.

 

¿Qué se puede hacer para mejorar el festival AMAL?

 

Muchas cosas: atraer a más público, tener más apoyo institucional y conseguir que los países árabes tengan más libertad para llevar sus historias a la gran pantalla.

 

Cuéntenos una anécdota personal que se haya repetido a lo largo de las diez últimas ediciones del Festival AMAL.

 

Todos los directores me han ofrecido ser actor en su siguiente película, pero por el momento no me ha llegado ningún contrato.

 

¿Considera que AMAL podría seguir existiendo sin usted?

 

Perfectamente. AMAL no responde a nombres en concreto, sino a una idea: la de acercar el cine árabe y el europeo. 

 

Empezó muy joven siendo director de AMAL, con 21 años. ¿Ha notado su crecimiento personal?

 

Sin duda he crecido con AMAL, pero no lo he notado. Intento hacer algo diferente en cada edición, como no repetir los mismos directores, e innovar en la selección.

 

¿Se puede afirmar que Europa tiene que inventarse historias, mientras que el mundo árabe está repleto de ellas?

 

Los países árabes viven el cine de manera distinta que Europa; ellos tienen la necesidad de expresarse, suelen ser bastantes fieles a la realidad. Sin embargo, también encontramos ficción en sus obras, ya que es más fácil digerir las historias si son ficcionadas aunque tengan una base real. En Europa lo que se busca es la creatividad, o el componente artístico, es un cine muy heterogéneo sin temas tan actuales. No se puede decir que uno es bueno y el otro malo, ni que uno es mejor que otro, simplemente son dos estilos distintos. No hay blanco ni negro.

 

En varias películas de la selección de este año, como Rabat, se habla sobre la discriminación racial que los árabes sufren en España y en Europa. ¿Piensa que hay prejuicios contra el cine árabe?

 

Sí, contra el cine y el mundo árabe en general. Está repleto de falsos estereotipos creados por el desconocimiento.

 

¿Cómo es la acogida de AMAL entre el público?

 

Muy buena, el público tiene un gran interés porque el tema árabe está candente.

 

Díganos dos directores y películas que le hayan marcado.

 

Domicilio privado (Private), de Saverio Costanzo. También me ha llamado la atención el documental de Jenin, Jenin  de Mohammad Bakri por ser de los primeros que vi y quizás uno de los más crudos, pero resaltaría el documental Los condenados del Mar, de Jawad Rhalib.

 

¿Qué les sorprende más a los cineastas árabes cuando ven sus películas proyectadas en Santiago de Compostela? 

 

Les llama la atención que vengan 400 personas a verlas. En el fondo todos los cineastas están orgullosos de enseñar su historia ante nuevos públicos.

 

¿Cuándo lanzará su primera película?

 

No creo que la lance nunca, el festival está para apoyar a cineastas y obras que nunca verían la luz sin iniciativa como la de AMAL. Por eso el cartel de este año se llama: “Diez años dando voz a quienes son enmudecidos”.

 

¿Qué innovaciones tiene pensado para AMAL 2013?

 

Seguramente habrá cambios de formato, pero con la misma idea: acercar la cultura árabe al mundo europeo, dos grandes desconocidos. Está claro que tendremos nuevos retos que afrontar. Por ejemplo, por mucho que usemos internet, un documental de Palestina nunca va a tener tantas visitas como un vídeo de Beyoncé. Además muchos de estos países no tienen un acceso a internet tan amplio como podemos tenerlo en España.

 

Defina los diez años que ha vivido con AMAL en una palabra.

 

Esperanza. Esperanza de que un día las dos culturas se conozcan, de que los cineastas árabes tengan libertades de poder rodar una película sobre homosexuales, derechos humanos con total libertad, y esperanza de que el mundo árabe deje de sufrir la discriminación y todo tipo de estereotipos sin sentido por parte de Occidente.

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