
El popular tenor José Manuel Zapata convoca en el Gran Teatro Caixabank Príncipe Pío para el estreno de su último trabajo Gigantes. Un disco que solo se puede escuchar en las plataformas en el que canta versiones sinfónicas hechas por Juan Francisco Padilla y Rubén Rubio de grandes éxitos de gigantes del pop en español acompañado por la Orquesta de Extremadura. Canciones, entre otros, de Shakira, Antonio Vega y, la que no puede faltar en todas las salsas actuales, Rosalía.
Un tipo de espectáculo que trata de popularizar las formas y maneras sinfónicas acercándola a la música pop. No es el primer intento, ni será el último. Por eso la pregunta que plantean este tipo de espectáculos o propuestas es ¿qué aportan con respecto a otras similares?
En principio, esta aporta el español como idioma y referentes que cantan y son realmente populares en los países de habla hispana, pero, sobre todo en España. Unos referentes, quizás, demasiado oldies para los más jóvenes, hacia los que va dirigido el intento de acercarlos a la música sinfónica. Y es que el espectáculo incluye a los cubanos Pablo Milanés, Sergio Rodríguez, Camilo Sesto, Serrat o Joaquín Sabina, por no citar a Manuel Alejandro.
Importa poco, porque, sin hacer un estudio estadístico, el público pertenece a la quinta del tenor que convoca y comparten con el divo referencias musicales y, posiblemente, sentimentales de su juventud. De hecho, hasta a veces se atreven, animados por el tenor, y le acompañan cantando porque se saben las letras que llevan una vida escuchándolas una y otra vez. Algo que hacen con timidez, tal vez por ese infundado miedo al ridículo que provoca la música lírica y que no provoca otro tipo de géneros.
En cualquier caso, Zapata se esfuerza por dotar al espectáculo de un carácter popular y simpático con notas de humor y referencias a apps de citas como Meetic o letras reguetoneras que no entiende. El mismo que trata de darle a sus participaciones en los medios. Como en La hora brava, espacio incluido en el programa Por fin de Jaime Cantizano en Onda Cero, donde comparte micrófono con Alaska y Sabino. Espíritu que posiblemente también usará en Aria, locos por la ópera, el nuevo talent show para cantantes líricos de Televisión Española en el que el tenor será jurado.
Canciones y parlamentos con los que se mete al público en el bolsillo, aunque parece que también es un público que ya llegaba entregado. Del que sabe lo que se va a encontrar y se lo dan.
En este caso, por eso de que en breve comienza la Navidad, con un poquito de villancicos y con un poquito del tradicional concierto que el día de Año Nuevo que se emite desde Viena para todo el mundo, haciendo que la orquesta que le acompañe toque la Tritsch-Tratsch-Polka de Johan Strauss. Momento que permitió apreciar la claridad de sonido con la que toca la orquesta CLM Sinfónica, donde destaca como suenan como conjunto y la calidad de la percusión que no desentona con el resto.
Esta orquesta fue un descubrimiento. Como lo fue, para gran parte del público, Miriam Cantero que acompañó a Zapata en dos canciones. Una de ellas la de G3N15, que se lee GENIS, de Rosalía.
Un público que también agradeció la presencia de Juan Bona, concursante de Operación Triunfo que también estará en el programa Aria retransmitiendo desde el backstage y que se marcó un dúo con Zapata para cantar Vivir así es morir de amor. Dos voces y estilos tan diferentes, excepto en el entusiasmo por lo que estaban haciendo, que quizás al oído producían cierta distorsión cuando se pasaba del registro más lírico de Zapata al más pop de Bona, que también se notaba cuando cantaba con Miriam Cantero. Poniendo de manifiesto esa distancia que Zapata intenta salvar entre ambos estilos con este tipo de espectáculos.
Y entre canción y canción, chascarrillo o humorada, se sucedió una velada que tal vez aportó poco musicalmente hablando, pero dejó diversión, buen rollo y buen recuerdo al público. Al que se le veía salir contento, cargado de good vibes para afrontar las fiestas navideñas que comienzan en breve. Las que posiblemente se generarán en otros lugares y para otras épocas del año, si este espectáculo hace gira.
En el lado de la crítica deja la constancia de que en el Teatro Caixabank Príncipe Pío se puede hacer un espectáculo que suene bien, porque este sonó bien, cosa que no suele ser habitual ya que la sala no tiene buena acústica. El conocimiento de una orquesta versátil que también suena bien, claro y fuerte, la CLM Sinfónica apropiada para espectáculos en directo. Y las ganas de escuchar más veces a Miriam Cantero por la calidad mostrada en este show.





