Luna en mí

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"Para seguir manteniendo el tabú de la menstruación y que nosotras sigamos escondiendo en la clandestinidad algo que nos pasa todos los meses durante décadas, el patriarcado nos ha convencido de que la regla es estar loca, estar mala, que es peligrosa, asquerosa, vergonzosa. Es natural. Como llorar, como tener hambre, como correrse. Infórmate, conócete y, sobre todo, antes de tomarte un ibuprofeno, mastúrbate".

 

Puerto Montt - Los Lagos, Chile (tmg)

 

El hemisferio sur del continente americano me malcría con lunas imposibles. Algún gafas levantino podría pensar que están rellenas de manjar.

 

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Ella, que atrajo mi cuerpo hacia sí en el Cabo Polonio, elige el delta del Paraná para invitarme a perder la razón. Comienza el juego: voltea a babor y a estribor desdibujando su rastro; se refleja en los cristales del navío y se esconde tras sus pilares, como en un guiño arrebatador; se fragmenta en miles de pedazos, reencarnada en las gotas resecas de lo que un día fue el Río de la Plata. Va y viene, incansable como una niña.

 

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De repente, se fija allá en lo alto una perla rebosante y soberana, luminosa.
Como esos faros de la costa uruguaya; como la luna llena de hoy.

 

Sincronizar los ciclos para conjurar este naufragio permanente.

1 COMENTARIO

  1. Todas las casas deberían

    Todas las casas deberían tener una puerta a campo abierto. Hoy especialmente. La luna llena, esa luna llena verde imaginaria, me parece el sol. Quema. No puedo salvar mi piel. Ni mis recuerdos. La tierra es el mar donde yo navego con la luna que todo lo fragmenta. Cuánta música azota las velas. Y yo sigo corriendo tras la sombra de mi luna por todos los lugares.

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