Marcelo en la XXV Feria de Ciudad Rodrigo (IV)

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(Se pueden leer todos los episodios anteriores aquí.)


Versos que anidan de Baychimo Teatro

TIAGO.- ¿Por qué no han hecho una cajita nido con un murciélago?

MARCELO.- Otra vez, ya te he dicho que solo lo han hecho de los pájaros y nosotros no somos pájaros.

TIAGO.- Ya, pero a mí me hubiera gustado que…

MARCELO.- Que no, Tiago, que no… A ver… Una instalación de 30 casitas de pájaro, en las que han anidado poemas de distintos autores… Te pones delante de cada casita, escuchas el poema, y…

TIAGO.- Yo quiero recitar un poema y que me graben estos de Baychimo y que me pongan en una casita. Pero que sea una casita de murciélago…

MARCELO.- ¿Ahora quieres ser poeta?

TIAGO.- Sí, claro, ahora quiero ser poeta.

MARCELO.- Yo a tu edad quería ser lagartija.

TIAGO.- Oye, ¿y si nos metemos dentro de uno de los nidos y cuando venga un niño a mirar por el agujero de la casita y oír el poema le damos un par de gritos y le asustamos y luego salimos volando y…?

MARCELO.- Tenemos que pasar desapercibidos. Por eso estamos mirando las casitas cuando nadie más está por aquí.

TIAGO.- Es un rollo esto de pasar desapercibidos. Además, mamá no pasa desapercibida, revoloteando cada noche por el Patio de los Sitios.

MARCELO.- No es lo mismo. Si ven revolotear a un murciélago por la noche, no le dan importancia, solo les da un poco de asco… Te lo digo por experiencia. En Almagro podíamos revolotear todo lo que quisiéramos por el Hospital, que era un escenario enorme, y nadie se inmutaba, pero si nos colgábamos de algún sitio y alguien nos veía, venía a atraparnos con un sombrero o con lo que pillara, dispuesto a hacer perrerías con nosotros…

Tiago y yo estábamos viendo Versos que anidan de la compañía zamorana Baychimo en el Parque de la Florida. Era una instalación que llevaba desde el miércoles y que el sábado iba a tener los poemas que los niños mirobrigenses habían escrito para la ocasión. No, no lo busques en el diccionario, ya te lo digo yo, es el gentilicio de los de Ciudad Rodrigo.


Estación Paraíso de La Maquiné en Ciudad Rodrigo– foto de Isa y José Vicente

Ya habíamos visto por la mañana Estación Paraíso, una historia muy bonita de La Maquiné sobre una mujer mayor que espera el último tren; Tiago era aún pequeño para entenderla, pero salió de ella queriendo ser tren. Y también habíamos visto Blop, de la compañía Esa gente, una pieza breve de danza de una bailarina llena de agua, y no os cuento más; lo más gracioso fue que tras los saludos el técnico salió con la fregona a recoger agua del suelo con ella.


Final de fregonas de
Blop

Nos habíamos perdido Tuk Tuk, el vaquero que no mentía, una obra de títeres de La Fontana y Formas animadas, y HOP! Historias de objetos perdidos, de Viu el teatre de Barcelona, que es una de esas que desde el título me ponen nervioso, porque está escrito a modo guasap, es decir, pensando que el signo que abre la admiración es opcional en los títulos… Pero como no vi, no sé si el no poner ¡HOP!, sino HOP!, está justificado.

Cuando Tiago se cansó de escuchar los poemas en las casitas, fuimos al tercer día de la comida de acreditados. Cuando le dije que íbamos hacia allá, me preguntó algo gracioso que se quedó sin respuesta…

TIAGO.- Papá, ¿los humanos se comen unos a otros?

MARCELO.- ¿Eso es una metáfora?

TIAGO.- ¿Qué es una metáfora?

MARCELO.- Pues cuando usas una cosa para hablar de otra.

TIAGO.- No lo entiendo, pero respóndeme, ¿los humanos se comen unos a otros?

MARCELO.- ¿Por qué lo dices?

TIAGO.- El primer día de feria, los numantinos se comieron a unos romanos que tenían encerrados. El segundo día, las bingueras se comieron a un policía… ¿Esta es la feria del canibalismo?

MARCELO.- Bueno, pero eso…

Entonces apareció Sabina y ya no pude responder.

SABINA.- ¿A dónde vais?

TIAGO.- ¡Mamá!

SABINA.- Yo voy con vosotros.

MARCELO.- Tú no puedes, porque esto es solo para acreditados, y los acreditados son los que tienen la acreditación…

TIAGO.- Papá, nosotros no tenemos ninguna acreditación.

MARCELO.- Tú cállate, Tiago.

SABINA.- Voy a ir, no te inventes excusas idiotas. ¿Vamos volando?

Y allá que fuimos los tres volando. Como llegamos antes que nadie, pasamos por la piscina, porque sí, las comidas de los acreditados son en un hotel con piscina y música de ambiente. Nos asomamos al agua. Y la traidora de Sabina, pues cogió y… Sí, lo que os estáis imaginando. Y Tiago se reía en una esquina… No sé si enseñároslo… Venga, vale, os lo enseño… ¡NO OS RIÁIS! Aquí estoy yo saliendo del agua:

Entré al comedor mojado, y cabreado… Menos mal que el aire acondicionado estaba muy fuerte y me sequé enseguida… Era el día en que se celebraba el 25 aniversario de la Feria de Teatro de Castilla y León, y era un momento entrañable, así que se me pasó el cabreo pronto. Hasta lloré un poco, y Tiago, al verme, también lloró. A ver, que solo he estado el año pasado y este en la feria, pero me emociono igual. Sabina no, ella no lloró nada de nada.

SABINA.- Yo he venido por el farinato.

MARCELO.- Anoche dijiste que dejabas el farinato.

SABINA.- Era mentira.

Vale, aquí creo que hay que explicar lo que es el farinato, o al menos poner un enlace… Manteca de cerdo, pan, harina, pimentón, cebolla, ajo, sal, anises y aguardiente… Y Sabina completamente adicta en cuatro días de feria, y con el mono…

MARCELO.- En las dos comidas que se han celebrado aquí no ha habido farinato.

TIAGO.- Ayer hubo de postre natillas, y yo me puse…

SABINA.- Pues hoy se celebra el 25 aniversario de la Feria de Ciudad Rodrigo, y de postre van a poner farinato.

MARCELO.- El farinato no se toma de postre.

SABINA.- Porque tú lo digas…

¿Creéis que hubo farinato? ¿De postre? Pues los que hayáis pensado que no, habéis acertado. No hubo farinato, así que Sabina se dedicó a apurar las botellas de vino y se quedó tan perjudicada que tuvimos que llevarla entre los dos al Parque de la Florida. La dijimos que se quedara allí esperando a ver si podía escuchar los poemas de Baychimo, pero no pudo ser, porque cayó una buena tormenta y… Tiago llegamos justo a tiempo de no mojarnos, nos metimos a ver Lo siento, no era yo, de una compañía de Segovia llamada H el arte, todo orquestado por Esther Berzal, que era actriz y dramaturga de la función. Trataba sobre desórdenes alimentarios, y en ella vimos cómo Carmen, que estaba obsesionada con su peso, recibía la visita de una extraña Ágata, que era un desdoblamiento de ella misma… Interesante propuesta.


Lo siento, no era yo en Ciudad Rodrigo – foto de Isa y José Vicente

Al salir ya había dejado de llover, pero hacía frío.

TIAGO.- ¿Vamos al parque a ver cómo está mamá?

MARCELO.- ¿Y nos perdemos El muerto disimulado en el Teatro Nuevo?

TIAGO.- Ah, no, eso no…

Y nos olvidamos de Sabina toda la tarde. El muerto disimulado, de Teatro a Bocajarro yo la había visto ya en Nave 73, pero me metí a verla otra vez. Es la versión musical y con mucho humor de un clásico de una autora del Siglo de Oro, de los pocos textos de autoras que se conservan. La autora es Ángela de Acevedo, portuguesa, pero esta obra la escribió en español. Tiago se rio bastante, y yo, que ya me estaba acostumbrando a ir al teatro con él, disfruté mucho oyéndole reír.


El muerto disimulado en Ciudad Rodrigo – foto de Isa y José Vicente

Por la lluvia se habían cancelado dos espectáculos al aire libre: la segunda función de Disculpa si te presento como que no te conozco, que al menos se había podido ver el día anterior, y Loop, de Cirk about it, que se podría ver al día siguiente, así que no fue tan grave como podría haber sido. El espectáculo Rasto de Erva Daninha, también al aire libre, se pudo hacera a la hora programada, a las 22h. Yo con Tiago vi La lengua de las mariposas, de los gallegos Sarabela Teatro en el Espacio Afecir, y tras esa, en el Patio de los Sitios, unas cómicas un tanto raras, llamadas Las Raras, con el espectáculo Empoderaras, en el que, a los nervios de casi cancelar la función por la lluvia, se les sumaron los problemas técnicos, y ellas hicieron en directo una versión de su propio espectáculo.

Sabina reapareció en el Patio de los Sitios con sus derrapes, revoloteando entre Las Raras, pero creo que ellas ni se dieron cuenta. La cogorza se le había pasado ya, o eso nos dijo, porque había encontrado más farinato en la Plaza Mayor. Hay murciélagas que nunca cambian. Al salir nos interceptó…

SABINA.- Al niño te lo llevas a Madrid.

MARCELO.- No es un niño, es un murcielaguito que se llama Tiago.

TIAGO.- ¡Hola, Mami!

SABINA.- Pues a ese, a ese te lo llevas a Madrid.

MARCELO.- No creas que me importa…  Que venga conmigo a Madrid, me parece ideal.

No era verdad, solo lo dije para que Sabina no creyera que se estaba saliendo con la suya. Por momentos, pensé incluso que si le decía eso cambiaría de idea y me diría que no, que Tiago se va a Fundão…

Continuara…

Marcelo, el murciélago


Rasto de Erva Daninha – foto de Isa y José Vicente

El Gallinero es la bitácora de un grupo de dramaturgos que interpretan el papel de un periodista. Un espacio donde se informa del teatro que no acostumbra a salir en los medios de comunicación, de los recovecos que componen la vida teatral de Madrid y los espectáculos/ espacios/ creadores/ gestores menos conocidos.   En El Gallinero escribe nico guau, y en una época escribieron muchas más gallinas: Antonio García, El Trapo, Folguera, la señora del fondo, Manuel Rodríguez, Muflón Silvestre, Pelma y gris, Turuleta, Vera Yobardé... Si queréis contactar con nosotros, podéis hacerlo en elgallinerofronterad @ gmail.com, quitándo lo espacios alrededor de la @.

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