Mientras tantoNada que temer (Julian Barnes) y Dios como científico

Nada que temer (Julian Barnes) y Dios como científico


Una posibilidad que no consideramos era la de que Dios fuera el gran irónico. Del mismo modo que los científicos hacen experimentos en el laboratorio con ratas, laberintos y pedazos de queso colocados detrás de la puerta correcta, Dios podría haber realizado su experimento con nosotrpos como ratas. Nuestra tarea consiste en encontrar la puerta detrás de la cual se esconde la vida eterna

No está mal esta definición de Dios, desconocida para mí hasta ahora, aunque con su toque ingenuo y tramposo, como lo son por otra parte casi todos los intentos. Aunque no salimos muy bien parados en la compración con las ratas, sí me gusta porque da una idea de la magnitud de nuestra ignorancia sobre la escatología, parecida a la de la rata o ratón sobre qué existe más allá de su laberinto. A la mayoría de las ratas, esa ignorancia no las paraliza en su afán por conseguir el quesito o la recompensa que se considere. Ese afán es potentísimo, ya hablamos en su momento del famoso experimento de Olds y Milner sobre el circuito cerebral del placer

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