Ollanta invisible

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Ya saben ccomo funciona esto. Cada personaje tiene sus 15 minutos de exposición y debe aprovecharlos. En el caso de Ollanta Humala ha tenido 30 y muy diferentes. Los primeros 15 minutos de exposición los aprovechó para convencer a los peruanos del interior y de las periferias para que lo votaran y así retar a los poderes económicos y a la élite limeña que había mostrado a un Humala más cerca de Hugo Chávez y de una especie de populismo militarista que de la gestión favorable a sus intereses –que, como también sabemos, son los únicos importantes–.

 

Los segundos 15 minutos, una vez ganadas las elecciones y con todos los ojos encima para ver cuáles eran los primeros pasos, Ollanta Humala hizo una triple pirueta y giró 180 grados para demostrar que gobernaría para los de siempre y traicionaría a los de nunca. La jugada puede salirle muy mal.

 

Perú, que no se ha contagiado de los intentos soberanistas de Ecuador o Bolivia, sigue siendo el paraíso de los inversionistas extranjeros y de las industrias extractivistas. Por eso, Ollanta Humala ordenó declarar el estado de excepción en la provincia cusqueña de Espinar cuando su población se levantó contra los estragos contaminantes que está causando la minería en la zona. Además, para terminar de calentar el ambiente, las autoridades detuvieron y procesaron al alcalde provincial por encabezar las protestas.

 

Consecuencias: en la última semana cuatro diputados de la bancada oficialista de Gana Perú han renunciado y otros valoran también su salida. Ollanta está en el poder porque la población indígena campesina del interior del país creyó en su discurso sobre el cambio del sistema. Hoy, comprobado con casos como Espinar (o el de las lagunas de Conga), que el Gobierno siempre elige ponerse al lado de las multinacionales, esa población exige a sus diputados que tomen partidos y estos, que no son tontos, saben que Ollanta es coyuntural…

 

Ollanta parece invisible al resto del mundo, pero en Perú hay un volcán a punto de estallar después de décadas (si no siglos) de acumulación de razones… 

Me perdí en Otramérica, esa que no es Iberoamérica, ni Latinoamérica, ni Indoamérica, ni Abya Yala... y que es todas esas al tiempo. Hace ya 13 años que me enredé en este laberinto donde aprendí de la guerra en Colombia, de sus tercas secuelas en Nicaragua, de la riqueza indígena en Bolivia o Ecuador, del universo concentrado de Brasil o de la huella de las colonizaciones en Panamá, donde vivo ahora. Soy periodista y en el DNI dice que nací en Murcia en 1971. Ahora, unos añitos después, ejerzo el periodismo de forma independiente (porque no como de él), asesoro a periódicos de varios países de la región (porque me dan de comer) y colaboro con comunidades campesinas e indígenas en la resistencia a los megaproyectos económicos (porque no me como el cuento del desarrollismo). Este blog tratará de acercar esta Otramérica combatiendo con palabras mi propio eurocentrismo y los tópicos que alimentan los imaginarios.