Pon un antidisturbios en tu cama

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26 de septiembre. Eso es, con la resaca del 25S y la gente insultándose en vivo y en directo. Y los ánimos bien caldeados. Y a mí se me ocurre dedicar el post a los antidisturbios. Políticamente incorrecta, pero mi deber de periodista me obliga a poner de manifiesto una evidencia muchas veces oculta: los antidisturbios nos ponen, y nos ponen un montón además. Sí, a vosotras también perroflautas… no nos engañemos que para eso ya tenemos al Gobierno.

 

Un inciso antes de entrar en materia: a ver, me recriminan que no nutro lo suficiente este blog. Yo quisiera escribir más pero, o follo, o escribo. Porque, aunque soy chica y muy espabilada (pero mucho, no os podéis hacer una idea), no soy capaz de hacer las dos cosas a la vez porque me desconcentro de lo uno y de lo otro. Y además, ¿os imagináis la escena? ¿Qué pensaría mi amante si en mitad del polvo yo estuviese tecleando en el Mac sobre la independencia de Cataluña, por ejemplo? Nooo, muy mal.  

 

Pues eso, a lo que vamos. A mí me ponen los antidisturbios y digo ponen deleitándome con cada letra de la palabra. Pero una barbaridad: con sus botas de malotes, sus cascos, esos uniformes, esas porras (las de fuera digo)… tienen un cierto aire a los Village People pero en follables, ¿no os parece? Y cuando se ponen a arrear palos, cosa que sucede a menudo porque son como unos animalitos, ¡es que me los comía! Tan viriles, tan machotes y primarios… Uhmmmmm. Y si van con pasamontañas para reventar la manifa, es lo más, porque el pasamontañas es de lo más excitante (si el que lo viste es agraciado claro, porque si es Sostres, por poner un ejemplo, se acaba echando hostias la excitación).

 

Sí, que ya sé que muchos son unos hijos de la gran puta. Me hago cargo. Pero, a ver chicas, ¿me vais a decir ahora que no os van los hijos de puta? Si la otra noche mi amiga Carmela me decía “no sé por qué nos gustan los malos”. Yo tampoco lo sé, quizás porque los buenos sean unos sosainos y en vez de sangre en las venas tengan horchata.

 

El antidisturbios, aunque no sepa leer (para follar tampoco necesitamos que nos recite a Góngora), es un mito sexual. Yo entiendo por qué la tipa ésta de las tetas se quitó la camiseta delante de ellos: quería pillar y no me extraña porque la mayoría está para atarles en la cama y follarles como si no hubiera mañana.

 

Yo di con uno en el aniversario del 15M que me dejó babeando. Mientras unos anti-sistema, por supuesto, gritaban “vergüenza me daría ser policía”, él se acercó a mí. Os lo describo: 1,90 o más de estatura. Musculoso, que una es miope pero eso sabe verlo bajo el uniforme. Moreno. Unos ojazos. Y qué boca, por Dios. Y me dijo: ¿a ti te parece mal que yo sea policía? Por mi mente pasaron, rápidamente (porque os repito que soy muy rápida) varias respuestas del tipo: A mí lo que me apetece es comerte todo; o: Mira, qué más me da, cómo si eres pocero, si lo que quiero es follarte. O, no seas pesao con el número de placa y dame tu móvil….

 

 

Y yo, que soy antisistema, de izquierdas (ojo, pero no de ZP) y respondona como nadie sólo atiné a decir: a mí me gusta mucho la policía.

 

Qué queréis… soy una perra y en estas situaciones la moral se me viene abajo totalmente. La moral y las bragas.

 

Si alguno/a sabe quién es este antidisturbios, por favor, que le dé mi teléfono que tengo algunas cosas que decirle. O si conoce a otro de características similares, también me vale. Eso sí, que venga con la porra. Pero sólo para darme flojito, no nos pasemos. Ojo, el del SUP no me interesa lo más mínimo que es un bocazas y además con una estética que parece salido de Cuéntame.

 

Feliz semana chicos/as. Follad como si no hubiera mañana, que se nos acaba el mundo. Y un saludo a mis perras…

Vengo de París, como casi todos los niños, y me he pasado la vida entre Francia y España (aunque me defino extremeña). Empecé escribiendo de economía en Capital pero tras ocho años en los mercados bursátiles, y demostrando ser de perfil arriesgado, me hice freelance. He colaborado con los principales medios de este país y escrito varios libros de sexo, el último, "Hola, sexo: anatomía de las citas online (Arcopress)". Este blog es a consumir sin moderación pero ¡tampoco te lo creas todo!