Ráscale Guille, allí donde estés

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Ya he comentado en alguna ocasión, que no me interesa la técnica ni en virtuosismo si no están acompañados de buen gusto y de corazón. No hay muchos músicos que consigan reunir este ramillete de facultades y por eso se los rifan los artistas para que formen parte de sus bandas. Eso es lo que le pasaba a Guille Martín, el guitarrista madrileño que reunía técnica, buen gusto y un gran corazón en un mismo cuerpo. Un corazón que conquistó una maña y se lo llevó a vivir a Zaragoza, donde murió de un cáncer de pulmón a los 43 años, después de haber fundado bandas como Desperados y acompañado con su guitarra a artistas como Ariel Rot, Loquillo, Jaime Urrutia o Andrés Calamaro.

 

El 18 de agosto fue el aniversario de su muerte, pero es este sábado 17 de septiembre cuando se le ofrece un concierto homenaje en la sala Oasis de Zaragoza. Como Guille fue un gran tipo a quien quería todo el mundo, me ha parecido que hoy era un buen momento y este un buen lugar para que algunos de los amigos que le conocieron nos hablen de él.

 

“Me fijé en él la primera vez en un escenario, tocando con Calamaro. Flipé con sus guitarras y su actitud rockanrolera. Pero me enamoré del todo cuando lo conocí como persona y me hizo reír por primera vez. Era todo corazón y rock&roll.

 

¡Gran persona! ¡Qué suerte tuve!”

 

Gaby Añaños. Mujer de Guille Martín

 

 

Boda de Guille y Gaby. 21 de Junio de 2002.

 

 

“Puedo decir que le conocí bien, pues coincidimos en muchas formaciones diferentes. Era una anécdota continua estar con él, divertidísimo y rapidísimo para hacer un chiste de cualquier situación. No empleaba ni un minuto de su vida en el mal royo y se ponía serio muy pocas veces al año.

 

Recuerdo una sola vez verle mosqueado. Eso si; muy mosqueado. Fue un día que había que volver de Galicia. Hicimos un par de conciertos con Andy Chango y Andy se perdió por las calles de Vigo buscando 5.000 Pts que le había robado un gitano, justo antes de volvernos por la mañana para Madrid. Al llegar a Madrid, Guille tenía que coger un bus a Zaragoza y, si no salíamos ya, tendría que esperar hasta el día siguiente para ver a Gaby. No me lo podía creer, pero ese no era el Guille que yo conocía,  a mí no me quedaba otra que aguantar al volante esperando que se le pasara el mosqueo unido a la resaca gigantesca que llevaba. Cuento esto, porque lo anecdótico en Guille es contar algo que no sea gracioso o chistoso, y si yo sólo conozco esta, pocas más habrá.

 

Dicho esto, brindemos con un botellín de esos que tanto le alimentaban. ¡Salud!”

 

Toni Jurado. Batería de Ariel Rot, Quique González, Rebeca Jiménez

 

 

“Guille era un tío entrañable, divertido y un gran guitarrista con un sentido musical innato. Pero siempre le recuerdo tocando el gran piano de Track mientras grabábamos los dos primeros discos de los Desperados. Iba de Aretha Franklin a Jerry Lee Lewis con toda naturalidad y buen hacer. Y si le dabas una gaita seguro que al rato ya estaba entonando una muñeira.

 

En una ocasión, comiendo en un restaurante chino cerca del estudio de grabación, habíamos tenido una reunión con la gente de DRO y, ya a los postres, el camarero oriental pregunta a Guille qué iba a tomar. Guille, en una costumbre muy carpetovetónica, pide una copa de Magno y un café con leche. Después de un rato, aparece el camarero con una bandeja y va depositando enfrente de Guille una copa con un anaranjado mango dentro, un café y un platito con lichis.”

 

Juanma del Olmo. Guitarra de Los Elegantes y Greenwich Village

 

 

“Guille no era un Guille, era muchos Guilles. Casi todos divertidos. Siempre rápido, ágil y optimista. De una intuición salvaje. Consecuente hasta en la inconsecuencia. De sonrisa veloz y genio vivo. Vital en todos los aspectos. Rey del presente y despreocupado príncipe del futuro. A veces parecía que la vida se había inventado para que él la disfrutase. O para que se la devorase… En cualquier sitio, menos en un restaurante chino.”

 

Rafa Hernández. Guitarra de Desperados

 

 

“He disfrutado de la compañía de Guille tocando y riendo; en ambos casos me ha hecho disfrutar. Siempre aprendía un truco nuevo al verle tocar y un chiste nuevo al hablar con él. Me hubiera encantado tenerle en todas las bandas en las que he estado. Me dejó un gran sabor de boca un blues que improvisamos juntos en Galileo por un concierto benéfico y con todos los conciertos en los que le he escuchado pasándolo fetén y aportando al rock que siempre me ha encandilado. Un imprescindible Guille, una sonrisa onda Keith Richards, una guitarra y un botijo de Mahou.

 

¡¡¡SALUD Y RÁSCALE ALLÍ DONDE ESTÉS!!!”

 

Pablo Martín. Voz y guitarra de Martín&García

 

 

“La dimensión Humana de Guille era (y es) tan Enorme que estoy seguro que casi todo el mundo hará su aportación comentando en este sentido. Seguramente yo no tenga para añadir nada que aumente esta dimensión. Lo que sí veo posible es que esta Enormidad en su Humanidad deje relegada su otra Enormidad, que es su dimensión como Músico. Es uno de los guitarristas más talentosos que ha dado nunca este país y probablemente el más talentoso con el que yo nunca haya tenido el Honor y la suerte de tocar. ¡Gracias Guille (entre otras muchas razones) por ayudarme a ser, yo también, un mejor músico!”

 

Germán J. Vilella. Batería de Los Rodríguez

 

 

“Lo que más me atraía de Guille era su pasión por la vida y la alegría con la que trataba a todo el mundo, fuesen amigos, conocidos o simplemente con quien disfrutase cada momento. Es eso lo que le hace todavía seguir vivo entre nosotros.

 

Musicalmente no compartimos demasiadas ocasiones, por lo que recordarle cantando se me hace un placer, un honor y casi un deber.

 

Mil besos, Guille. ¡¡Rasca forever!!”

 

Santi Rex. Cantante de Niños del Brasil

 

 

“De Guille, se me ha quedado grabado en mi memoria un concierto en la casa del loco de Andy Chango en el que me impresionó su forma de tocar su stratocaster dorada aniversario, con un feeling y unos, por qué no decirlo, caretos que daba gusto verlo.

 

También las veces que salió con nosotros, Sullivans, a tocar. No éramos nadie y teníamos el lujo de tener un colega de semejante altura dispuesto y gustoso de salir a tocar, improvisando en el escenario, con nosotros. Las murallas de Zaragoza, la Plaza de España en el concierto por la paz, donde lucía un pedazo de mostacho, y muchos más sitios. Incluso cuando estábamos en el estudio, que grabó con nosotros unas pistas de guitarra para una versión de “Space oddity” que, es una pena, nunca terminamos… Un lujo que con el tiempo se quedó en amistad. 

 

Me viene a la memoria un día en el “Candy Warhol”. Estábamos de cervezas y yo tenía un hipo que me tenía harto ya desde hacía rato. Se lo dije a Guille, dejó su caña en la barra, me puso una mano en la espalda y otra en el esternón presionando, y me lo quitó.  He intentado repetirlo otras veces y nunca me ha salido.

 

Bueno, y muuuchos otros buenos ratos de cañas y demás que prefiero dejar en el tintero.

 

¡Grande Guille!”

 

Pablo Malatesta, bajista de De Vito, Experimentos in da Notte y Sullivans

 

 

“Guillermo Martin gran músico y gran amigo. Siempre con guitarras «stonianas» y «punk actitude» en los escenarios. En la vida, una autentica “rockstar”.

 

Tuve la suerte de tocar con el en Desperados, La Frontera y Lou Garx (yo misma). Mucho Malasaña, muchas birras, muchas risas y mucho buen rollo”

 

Lou Garx, cantante

 

 

“Con la elegancia de la humildad y la sabiduría de la calle, nuestro querido Guille (el Ron Wood de Carabanchel) dejó una huella indeleble en el Rock Español.”

 

Marcelo Champanier, músico

 

 

Así era Guille y estos son los testimonios y recuerdos de sus colegas; el mejor homenaje que se le puede hacer, es que siga vivo para siempre en el recuerdo.

 

@Estivigon

Nacido en Madrid en septiembre de 1962. A mí y a mi entorno, cada vez nos cuesta más definir a qué me dedico. Periodista de carrera durante quince años en la editorial GyJ, guionista de cine y teatro, productor de contenidos audiovisuales para museos y centros de interpretación, community manager en BMG Rights España, gestionando la identidad digital de un puñado de artistas, y músico. Aunque esto último me queda un poco grande; me considero un aficionado, pero, para bien y para mal, llevo veinte años metido de lleno en esta vorágine en donde me conocen más como Estivi. Discos grabados, conciertos, giras, noches… y muchos amigos.