Chovinismos

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De lo que en el fondo se me acusa es de eurocéntrico y chovinista, cuando en realidad no, no es así, sino que es cuestión de paisajes emocionales acumulados en libros y en películas, y de ambientes asumidos en el fondo de la cartografía emocional y estética que uno, mucho o poco, para bien o para mal, ha ido registrando.

 

De camino a Cardiff, leo en una revista de Iberia un artículo sobre el quehacer artístico de Lukasz Palka, fotógrafo polaco que lleva más de una década entregando el objetivo de su cámara a la ciudad de Tokio. Las fotos de esta ciudad (que me recuerdan, por sus luces y sombras, por su amor al neón y por sus vaporosas sombras, a una serie de fotos sobre moteles USA en los que se recreó la mirada de otra fotógrafa, la angelina Vicky Moon), tomadas muchas de ellas desde la altura, contienen toda la belleza y las turbias sugerencias de la urbe peligrosa que se ensimisma en un sueño sólo fingido.

 

Viene esto a cuento porque se me ha reprendido (no cariñosamente, pero sin acritud) por mi anterior post, en el que parece que no se valora o que directamente se menosprecia la novela negra africana sólo por ser africana.

 

Es decir, de lo que en el fondo se me acusa es de eurocéntrico y chovinista, cuando en realidad no, no es así, sino que es cuestión de paisajes emocionales acumulados en libros y en películas, y de ambientes asumidos en el fondo de la cartografía emocional y estética que uno, mucho o poco, para bien o para mal, ha ido registrando.

 

Por eso saco de la cartera digital las fotos de Palka, que me fascinan, y que versan sobre Tokio, ciudad y cultura bien lejana y exótica, pero acaso y por ventura afín a los imaginarios que uno prefiere.

 

Así que, estrecho de imaginario, sí: pero chovinista, sólo con mi idioma (y tampoco, dado que es evidente que es el mejor de todos los idiomas).

 

 

Lukasz Palka me fecit

 ÓSCAR URRA RÍOS. Doctor en Filología y profesor. Ha publicado los manuales Cómo escribir una novela negra (Fragua, 2013), y Literatura Universal (McGraw Hill, 2009), así como diversos artículos y reseñas sobre temas literarios. Como autor de ficción, durante la última década ha sacado a la luz tres novelas negras (A timba abierta, Impar y Rojo -las dos traducidas al alemán por Unionsverlag- y Bacarrá), y otra un tanto oscura (Yo, zombi), todas en la editorial Salto de Página, así como algunos cuentos de género negro. Vive en el centro de Madrid, que es decir el centro del Universo.