Mientras tantoDesmedido metraje de “La bola negra”

Desmedido metraje de “La bola negra”


Fotograma de la película ‘La bola negra’

Tendencia o moda hoy en día es que los realizadores cinematográficos acometan filmes de muy larga duración.

Ya la conformación temporal habitual de una película no es la hora y media, suficiente para desarrollar, cabalmente, una historia, sino el añadido de una hora más, o casi, acumulando en el rollo escenas regaladas o de balde.

Lo adecuado, a mi juicio, es que el largometraje se adapte a lo estipulado por Lope de Vega, maestro de la representación audiovisual. En su El arte nuevo de hacer comedias en este tiempo, dicta que la correcta extensión de una obra son 3.000 versos, en duración de tiempo hora y media. Y las piezas de Lope se ajustan a la digerible asimilación de una composición para un espectador común. Que es el espectador habitual enfrentado a una pantalla.

Digo esto después de ver La bola negra, dirigida por los que llaman los Javis, en lugar de llamarlos por sus nombres exactos, Javier Calvo y Javier Ambrossi. Esto es un detalle más de la moda, la banalización a la que la gente normal tiende. Estoy de acuerdo con la queja que profiere Carlos Boyero frente a la tontuna de insistir en que los directores de la película sean «los Javis».

Me gustó a medias. Su excesiva duración para mí es un gran defecto de la película. Yo, en la primera media hora, no dije nada pero deseaba largarme de la sala, porque no le cogía el hilo al relato. Luego comprendí el argumento y la tesis dejó de desagradarme, la fui asimilando.

Pero a la cinta, de dos horas y 38 minutos, le sobra una hora, apto tiempo, no más de unos 90 minutos, para desplegar sin reiteraciones lo que se quiere contar. La escena del final, de la nieve, es pesada e insustancial.

Todo ha sido excesivamente publicitado. Lorca, cuyo fenómeno detesto un poco, es una oportunidad, aunque no sé si a los jueces norteamericanos les interesará el producto para darle el Óscar, por mucho que se celebre el centenario de la Generación del 27 el año que viene, cuando se conceden esos máximos  premios del cine. Dudo que en USA pueda este hecho interesar demasiado.

Yo creo que sería mejor aceptada, si hubiese sido elegida para los Óscar, El ser querido, también larguita mas una narración más comprensible para los yanquis, con la ventaja de la excelente interpretación de Javier Bardem, nuestro mejor actor en el presente, por mucho que en La bola negra actúe su esposa Penélope Cruz.

«Hoy la emoción artística no se consigue con elaboraciones metafísicas, sino con manifestaciones cinemáticas. Es decir, nada de literatura; mecánica» (Walther Ruttmann).

No sé si seré el único que pone alguna pega a La bola negra. Casi el único. Una buena amiga osa opinar que el film le pareció, sencillamente, una mariconada.

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