K. O.

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... hay que buscar y revisitar, por ejemplo, los mejores combates de los Scerbanencos, Chestertones,  Merineros, Chandlers, Vázquez Montalbanes y Simenones que en el mundo han sido: púgiles con buena cintura, piernas vertiginosas y golpes demoledores, tan bien dados, y con tanta gracia, que le daban susto, placer y asombro hasta a quienes lo recibían.

 

En una de sus semanales entregas en Frontera D, Ricardo Bada, afirma que las novelas de P. D. James [Phyllis Dorothy] le gustan más que las de Dickens, “porque la autora no recurre al sentimentalismo barato y a la moralina que tanto mal le hacen a la obra de su colega”, y con ello ha venido a expresar con preciso laconismo algo que le está pasando, que le viene pasando ya desde hace algún tiempo, a la novela negra: que el sentimentalismo barato y la moralina la están dejando grogui y, si no besa la lona, hace algo peor: dar vueltas, algo sonada, ya por el ring, a la espera de coger un poco de aire con el gong.

 

Y no es que uno tenga nada contra el sentimentalismo barato (aunque, en literatura, se suela pagar bien caro) ni contra la moralina, tan fina ella: allá cada cual con lo que come. El problema estriba en que no hay contra esta receta el necesario contrapeso de la ironía, el humor, el “ácido cínico” o cualquier otra manisfestación genuinamente inteligente del verbo.

 

Para encontrar esto, hay que buscar y revisitar, por ejemplo, los mejores combates de los Scerbanencos, Chestertones,  Merineros, Chandlers, Vázquez Montalbanes y Simenones que en el mundo han sido: púgiles con buena cintura, piernas vertiginosas y golpes demoledores, tan bien dados, y con tanta gracia, que le daban susto, placer y asombro hasta a quienes lo recibían.

 

Señores: a ver quién recoge el guante

 ÓSCAR URRA RÍOS. Doctor en Filología y profesor. Ha publicado los manuales Cómo escribir una novela negra (Fragua, 2013), y Literatura Universal (McGraw Hill, 2009), así como diversos artículos y reseñas sobre temas literarios. Como autor de ficción, durante la última década ha sacado a la luz tres novelas negras (A timba abierta, Impar y Rojo -las dos traducidas al alemán por Unionsverlag- y Bacarrá), y otra un tanto oscura (Yo, zombi), todas en la editorial Salto de Página, así como algunos cuentos de género negro. Vive en el centro de Madrid, que es decir el centro del Universo.