Todo por España, nada por los españoles. Demasiada nación, muy poco Estado

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Reuniones y pactos por España, por preservar las fronteras de la nación. Ni encuentros ni acuerdos para luchar contra las desigualdades, injusticias y miserias que está dejando la crisis. Demasiada nación y muy poco Estado. 

 

Podríamos hablar de los pactos propuestos para preservar la unidad de España y de los que no se hicieron para mantener el papel del Estado del Bienestar que, como nunca fue perfecto en nuestro país, debía haberse reforzado en los últimos años para que no hubiera tantos que se quedaran en la cuneta, víctimas de esta crisis-estafa. Podríamos dedicar muchas líneas a por qué pensamos que son más necesarios los pactos por los españoles que por España, a criticar que muchos de los que dicen querer una España unida hablan de nación pero no les gusta mucho el papel protector y redistribuidor de lo público. Son liberales a los que les gusta mucho la nación, pero les molesta bastante el Estado. Ahora han propuesto un acuerdo multipartito para que, gobierne quien gobierne, nunca entre en cuestión la unidad de la patria. Nunca lo hicieron antes para que, gobernara quien gobernara, se reforzara el Estado de Bienestar con prestaciones de mayor alcance. O garantizando una financiación suficiente con impuestos justos y progresivos. Ni siquiera propusieron pactos para garantizar que nunca se desmontaría ese mínimo Estado de Bienestar con que nos habíamos conformado.

 

Se reúnen y pactan por España, pero ya nunca por los españoles. Quizás, antes, a finales de los setenta, a principios de los ochenta, lo hacían por los españoles, aunque menos por convicción que por temor a que los trabajadores se rebelaran por no tener pensiones, por no tener subsidio de paro…

 

Ahora parece que nos damos por contentos con que la España en la que nacimos siga dentro de las fronteras que le hemos conocido desde que nacimos. Si la eterna campaña electoral que ya ha comenzado y a la que aún quedan siete semanas se centra en esta cuestión, si los electores dejamos que sólo se hable de España, que sólo España esté en disputa y no qué modelo de Estado queremos, independientemente de las fronteras que le deseemos dibujar, habremos perdido para siempre.

 

Pero no queríamos hablar de esto, sino que queríamos enseñar un gráfico con el que nos acabamos de encontrar. Lo recoge el World Economic Forum, aunque es de Société Générale, y trata de responder a la pregunta «¿Cómo de miserable es tu país?». Y España gana en miseria. El gráfico pone en relación el paro con la inflación. Es duro vivir en un país con mucho paro y una elevada inflación. En España, los precios bajan, pero el nivel de desempleo es tan elevado, que Société Générale ha concluido que el nuestro es el país más miserable del mundo. A continuación se sitúan Rusia y Brasil, pero más por la fuerte subida que allí protagonizan los precios que por el paro.

 

 

 

 

También, hace unos días, nos encontrábamos con una información sobre la justicia social en Europa. Se trata de un estudio realizado por Bertelsmann Stiftung que da a España un 4,73 en justicia social, lo que coloca a nuestro país en el puesto 24 de 28 países. Por debajo de España, sólo Grecia, Rumanía y Bulgaria. En los primeros puestos se sitúan Suecia, Dinamarca y Finlandia con más de un 7. La media comunitaria está en el 5,63. España suspende en justicia social, pero nadie organiza reuniones multipartitas para atajar estos problemas. Quizás es por eso que en los últimos años la nota de España en cuanto a justicia social no ha hecho más que caer: en 2008, su nota era de un 5,54.

 

 

 

 

 

¿Por qué España tiene una nota tan baja? El informe de Bertelsmann analiza seis cuestiones: prevención de la pobreza, educación, acceso al mercado laboral, cohesión social, salud y justicia intergeneracional. España aprueba con un 5,40 en educación, con un 5,41 en cohesión social y con un 6,86 en salud. Pero suspende con un 4,04 en prevención de la pobreza, con un 3,68 en acceso al mercado laboral y con un 4,68 en justicia intergeneracional.

 

Algunas cuestiones en las que profundiza el informe son especialmente graves puesto que amenazan con empeorar el futuro. Por ejemplo, la medición de las oportunidades de que disfruta la niñez y la juventud, donde la nota de España, ya baja en 2008 (4,72), ha retrocedido hasta el actual 3,94. Y ello es porque en nuestro país, el 35,8% de los niños y jóvenes se encuentran en riesgo de pobreza y exclusión social, por encima de la tasa que sufre Portugal (31,7%) y sólo levemente por debajo de la cifra de Grecia (36,7%).  

 

Sólo hemos recogido un par de cifras que se han publicado esta semana. Pero llevamos años escuchando a organizaciones de todo tipo que la situación de pobreza y exclusión social se agrava de una manera más que preocupante en nuestro país. Ningún político ha pedido un pacto de Estado para atajar estos problemas, pero ahora ninguno quiere dejar de reunirse con Rajoy a propósito de Cataluña y la inmutabilidad de las fronteras.  

 

 

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